Pueblo protoindoeuropeo

Resumen de la propuesta de expansión de pueblos indoeuropeos, entre el 4000 a. C. y el 1000 a. C., de acuerdo con la hipótesis kurgánica.

El término protoindoeuropeos se refiere a los individuos pertenecientes a una etnia o grupo de etnias de la Edad del Cobre y la primera Edad del Bronce, que hablaban variantes del idioma protoindoeuropeo y compartían una cultura material y patrones culturales similares.

La cultura indoeuropea alcanzó ciertas ventajas sobre otros pueblos, como la ganadería equina, el carro o la agricultura del trigo, y se expandió hasta abarcar el espacio entre el círculo polar ártico, el sur de Portugal y la India. Estos pueblos se expresaban en una lengua con características similares a las que se hablan hoy en la mayor parte de Europa, Irán e India, incluyendo lenguas muertas como el latín o el hitita.

La falta de escritura durante el período protoindoeuropeo ha privado a los historiadores de datos fehacientes, pero algunos arqueólogos, como Marija Gimbutas, aventuran la hipótesis de los kurganes, según la cual el tronco común a las culturas indoeuropeas sería un conjunto de gentes seminómadas que encontró sus fundamentos materiales en el caballo, la rueda, el desarrollo del metal, la agricultura y la ganadería. Entre las características culturales comunes a los protoindoeuropeos se halla una religión común politeísta con varios dioses celestiales. Posiblemente poseyeran algunas ventajas tecnológicas que les permitieron expandirse a costa de otros pueblos, aunque algunos autores argumentan sobre una base arqueológica que la expansión fue pacífica.[1]

La cultura comparada permite conjeturar que poseían tradición poética, que usaron para cantar las hazañas de sus dioses y héroes que parece ser antiquísima. La cultura indoeuropea parece constituir la raíz de la civilización europea antigua, así como de la civilización indoirania antigua.[2]

Historia del concepto

El término lenguas indoeuropeas engloba a un grupo de lenguas emparentadas filogenéticamente que derivan de la protolengua común, llamada protoindoeuropeo hablada hacia el IV milenio a. C.. El parentesco y la idea de que dichas lenguas procedían de una fuente común fue reconocido ya por William Jones en el siglo XVIII. Durante el siglo XIX diversos filólogos iniciaron el estudio comparado de las lenguas indoeuropeas, desarrollando el método comparativo que permitió reconstruir ciertos aspectos de la lengua original.

En conexión con el trabajo estrictamente lingüístico, durante el mismo siglo XIX se empezó a especular sobre el pueblo o pueblos originarios que hablaron el protoindoeuropeo. En esa época se concebía que dicho pueblo podía ser un supuesto grupo étnico racialmente homogéneo y con tradiciones uniformes, al que se llamó "raza aria". Aunque esa propuesta no se basaba en un trabajo estrictamente científico ni parece correctamente asentada,[3] rápidamente dio lugar a interpretaciones racistas de la "mentalidad aria", que supuestamente contrastaría con la mentalidad de los semitas, que a su vez hablarían otro grupo de lenguas.

A principios del siglo XX, el filólogo germanista Gustaf Kossinna, tratando de unir las teorías lingüísticas con las raciales que caracterizaban a los indoeuropeos como dolicocéfalos rubios, afirmó que su origen era el Norte de Alemania. Poco después, el prehistoriador australiano Vere Gordon Childe publicó un libro titulado Los Arios, nombre con el que denominó al supuesto pueblo indoeuropeo primigenio. El término ario proviene del sánscrito arya 'noble', y los reyes persas como Darío el Grande -que eran indoeuropeos-se llamaban a sí mismos arios. En 1926, cuando apareció el tomo de Childe, que era marxista, se estaba gestando el movimiento nacional-socialista. Para desolación de su autor, el abuso y utilización política de esa hipótesis intelectual condujo al racismo que fundamentó parte de la ideología del nazismo alemán.

Hoy en día la hipótesis de que los pueblos protoindoeuropeos se desarrollaron en territorio alemán ha sido completamente abandonada, y se considera simplista que su sociedad fuera similar a las descripciones de Childe de la "sociedad aria". La genética igualmente ha contribuido a desacreditar estas ideas iniciales. Las similitudes entre diferentes pueblos indoeuropeos a nivel cultural, religioso y lingüístico no implican la existencia de una raza homogénea, por ende, el concepto indoeuropeo pertenecería a la lingüística y no a la genética de poblaciones.

Dicha corriente antropológica insiste en que, aunque puede considerarse la posibilidad de que existieran migraciones de pueblos indoeuropeos que difundieran rasgos culturales, entre otros la lengua, en un periodo de la Edad Antigua, y en un espacio que iría de la costa atlántica de Europa al norte de la India e Irán, sería impropio hablar de una única etnia indoeuropea originaria en la actualidad.

Ello no resulta inconveniente para que otros arqueólogos, como la reputada Marija Gimbutas, sitúen los orígenes indoeuropeos en los asentamientos de hace casi siete milenios en las estepas de las riberas entre el curso medio e inferior del río Volga.[2]

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