Pueblo (periódico)

Pueblo
Tipo Vespertino
País Bandera de España  España
Sede Madrid
Fundación 17 de junio de 1940
Fin de publicación 17 de mayo de 1984
Tirada Diario
Propietario/a Organización Sindical
[ editar datos en Wikidata]

Pueblo fue un periódico vespertino español que existió durante la Dictadura franquista. El diario era propiedad de los sindicatos verticales del régimen,[1] y en su momento llegó a ser uno de los tres periódicos más importantes de la España franquista.

La mayor parte de la información que daba eran sucesos y deportes.

Historia

Durante el breve periodo en que Gerardo Salvador Merino estuvo al frente de la Delegación Nacional de Sindicatos se crea en abril de 1940 un diario sindical, que acabaría configurándose definitivamente dos meses después, bajo el nombre de Pueblo, dependiendo inicialmente de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda.[8]

Una futura Orden de noviembre de 1942 garantizaba una importante autonomía del aparato de propaganda sindical y un control efectivo sobre él de la Delegación Nacional de Sindicatos, práctica que se había iniciado bajo Salvador Merino pero que ahora recibía sanción legal. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial el diario mantuvo una línea editorial partidaria de la Alemania nazi, al igual que ocurría con Arriba, periódico cabecera de la prensa del movimiento.[10]

Entre 1952 y 1974 la dirección estuvo a cargo de Emilio Romero,[15] A pesar de ello, y de la presencia de conocidos autores en sus páginas, en su época no fue considerado una publicación de gran calidad.

El periodista Jesús Pardo describió a Pueblo de la siguiente manera:

La redacción del diario Pueblo se componía de desechos. Basta covachuela galdobarojiana cuyos inquilinos ni sabían escribir ni tenían otro sueño que el plurisueldo. El periodismo era para ellos simple trasvase de propaganda que ni siquiera se cuidaban en hacer digerible a sus lectores. Vivían pendientes de no irritar a ninguna de las múltiples autoridades: civiles, militares, religiosas, y a los numerosos gremios que acotaban sus parcelas contra la crítica del resto del país. Dirigentes sindicales de segunda, y aun de tercera, y ministros y jerarcas del partido único se arrogaban páginas enteras del periódico para sus más nimios discursos o gratuitas declaraciones, y ay de la errata que turbase la fluidez de sus periodos, porque al día siguiente había que reimprimir el discurso entero con enfáticas excusas. [...] Las comillas eran socorridísimo recurso para dar un tono pícaro o siniestro a cuanto la censura o el miedo impedían decir con claridad.[16]

Entre 1960 y 1977 el diario dispuso de una edición regional para Andalucía, que estuvo dirigida hasta mediados de 1975 por el periodista sevillano Manuel Benítez Salvatierra.[17]

A comienzos de la década de 1970 contó con un suplemento juvenil llamado El Cuco. Con la llegada de la Transición y la desaparición del Sindicato Vertical, el diario pasó a quedar integrado en los llamados « Medios de Comunicación Social del Estado», aunque como una unidad diferenciada.[20]

Other Languages