Publicación científica

Un texto científico, o sea una publicación científica o comunicación científica, es uno de los últimos pasos de cualquier investigación científica, previo al debate externo.

Comenzaron como cartas personales entre los científicos, libros y publicaciones periódicas (como anuarios o revistas científicas). Actualmente la herramienta más avanzada es internet —que justamente nació como un mecanismo para comunicar las distintas fases de las investigaciones científicas entre científicos y militares localizados en distintas partes del mundo. Si el hallazgo científico es de gran trascendencia o actualidad, también se utilizan los medios de difusión masiva y las ruedas de prensa, aunque se considera poco respetable hacerlo antes de haberlo comunicado a la comunidad científica.

Además de su uso genérico, suele denominarse específicamente como comunicación a un tipo de texto científico, más o menos breve, originalmente concebido para su transmisión oral; especialmente el remitido a un congreso o simposium para que esté a disposición de los asistentes, dé lugar o no a una conferencia leída realmente en esa reunión. Muy habitualmente se publican conjuntamente.

La publicación de las conclusiones de un trabajo científico es lo que lo convierte en ciencia.

La ciencia como saber público

La ciencia se distingue de otros saberes no científicos (como la alquimia, por ejemplo) por la publicidad a que se obliga el científico con respecto a las conclusiones de su trabajo. La pseudociencia, en cambio, se basa fundamentalmente en la promoción y publicación, pero sin control científico previo ni posterior. No es de extrañar que entre los best seller haya más pseudociencia que ciencia.

Hay quien habla incluso de un comunismo científico, pues publicar los trabajos es renunciar a tenerlos en exclusiva para uno mismo y ponerlos a disposición de toda la comunidad científica y la sociedad. Eso no significa no recibir la remuneración correspondiente al trabajo científico, que debe estar protegido por patentes, derechos de autor o la forma correspondiente de propiedad intelectual. No obstante es muy corriente que los que producen trabajos científicos estén motivados fundamentalmente por la difusión del mismo, que les produce reconocimiento social o simplemente la satisfacción de compartir lo producido. Así se entiende, por ejemplo, el trabajo mancomunado y no remunerado de esta Wikipedia.

En cuanto a la difusión de las investigaciones y, en general, del conocimiento científico, ver divulgación científica.

Es discutible si es éticamente aceptable que una empresa o un estado pueda mantener secreta una actividad científica por razones económicas o militares, o hasta qué punto puede hacerlo.

Comparación internacional

Número de artículos científicos publicados por país entre 2008 y 2012.[1] Estados Unidos y China son los países que tienen mayor producción científica.
Número de artículos científicos per cápita, entre 2008 y 2012. Irlanda y Suiza poseen los mejores resultados en este indicador.

El número de publicaciones científicas presenta gran variabilidad de un país a otro. El principal factor es el número de científicos de cada país, así Estados Unidos o China encabezan las listas mundiales de población ya que tienen las mayores poblaciones de científicos trabajando en universidades y centros de investigación. Una comparación más razonable del desempeño de un país es el número de publicaciones per cápita, es decir, el volumen de producción científica calificada en relación a su población.

Cuando se compara el número de publicaciones per cápita de los diferentes países se observa que el principal factor que explica estas diferencias es la renta per cápita, que puede explicar hasta un 56% de la varianza observada. Por tanto el número de artículos publicados por país puede aproximarse a la relación:

Donde:

es la población total,
es el PIB per cápita,
, una medida del desempeño científico del país.

Publica o muere

La expresión «¡Publica o muere!» (del inglés Publish or perish) es un tópico, pero expresa claramente la necesidad que tiene un científico de ver reconocida su tarea para continuar con ella, lo que a veces produce consecuencias indeseadas, tanto en la calidad de las publicaciones como en la de las mismas investigaciones.

El número de artículos científicos publicados es una medida de la repercusión de la actividad de un científico o grupo investigador, y por tanto de su importancia. Hay mecanismos que refinan esa medida, como el análisis de citas (que muestra la cantidad de veces que otros científicos citaron un determinado paper ["artículo" o "publicación", en español), e incluso mecanismos que refinan ese parámetro (como el índice de citación o el índice h).

De todas maneras, el mecanismo publicación-cita es una poderosa herramienta para que un grupo de científicos, autocitándose y acogiendo en sus revistas las publicaciones de sus afines, se autopromuevan en conjunto. Lo mismo ocurre en la política académica y de las universidades.

La diferencia entre la evaluación de la cantidad, calidad y repercusión de las publicaciones en cada disciplina científica, y entre ciencias y humanidades (polémica de las dos culturas) ha dado origen a consideraciones de orden diverso, sobre la conveniencia o no de someterlas a los mismos principios de evaluación, sobre todo por sus consecuencias en la investigación y docencia, la vida intelectual y universitaria.[2]

Revistas científicas

Las revistas Science y Nature se disputan el puesto de revista científica más importante en las ciencias experimentales. Estas revistas son altamente selectivas con lo que publican y están reservadas a los descubrimientos más notorios o que pueden tener un impacto más amplia en diversas áreas de la ciencia.

Además de revistas generalistas como Science o Nature, existen algunos miles de revistas que se caracterizan por su alta especialización. Este tipo de revista se ha convertido en el referente para el trabajo científico debido a que sólo se publican artículos que han sido sometidos a controles externos y al juicio entre pares (llamado en inglés peer review, "revisión de pares"). Estas revistas se clasifican de acuerdo con su factor de impacto, que se calcula a partir del número de trabajos publicados en esas revistas que son publicados por otras revistas. Las ciencias sociales no disponen de un consenso generalizado que destaque un número tan reducido de revistas.[ cita requerida] Ver Historiografía.

La «paradoja hidrostática de Boyle», publicada por Papin en el Philosophical Transactions ( 1685).
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