Provincia de Chanchamayo

Provincia de Chanchamayo
Provincia
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Bandera
Provincia de Chanchamayo.png
Ubicación de Provincia de Chanchamayo
Coordenadas 11°03′16″S 75°19′45″O / -11.054386111111, 11°03′16″S 75°19′45″O / -75.329036111111
Capital La Merced
Idioma oficial español
 • Co-oficiales quechua-ashaninka
Entidad Provincia
 • País Perú
 • Departamento Región Junín Junín
Alcalde Hung Won Jung ( (K)
(2015-2018)
Distritos 6
Eventos históricos  
 • Fundación Creación
Ley 21941 del 24 de septiembre de 1977
Superficie  
 • Total 4723.4 km²
Población (est. 2015[1] )  
 • Total 204,035 hab.
Gentilicio chanchamaíno-a
Ubigeo 1203
Sitio web oficial
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Provincia del Departamento de Junín

La Provincia de Chanchamayo es una de las nueve provincias que conforman el Departamento de Junín, bajo la administración del Gobierno regional de Junín. Limita por el norte con el Departamento de Pasco; por el este con la Provincia de Satipo; por el sur con la Provincia de Jauja y; por el oeste con la Provincia de Tarma.

Dentro de la división eclesiástica de la Iglesia Católica del Perú, pertenece al Vicariato Apostólico de San Ramón[2]

Historia

La colonización de esta región fue iniciada por los misioneros, que ingresaron por el norte a este valle en el siglo XVII, pues en ese tiempo, el Convento de Huanuco era el eje de las colonizaciones. Posteriormente en 1724 toma esta misión el Convento de Ocopa. La evangelización y conquista de esta región no fue sencilla, los nativos resistieron con firmeza. Oscar Espinoza señala que la primera rebelión de los nativos se produjo en 1637 (a dos años del ingreso del Fraile Jerónimo Jiménez) y estuvo al mando del cacique llamado Zampati.[3] Este autor escribe que la siguiente gran rebelión sucedió en 1674 por el río Perené y estuvo al mando del cacique Mangoré, pero Mora y Zarzar señalan que en este año la rebelión estuvo dirigida por el jefe Asháninka Fernando Torote, quien para Espinoza recién comanda la rebelión de 1724, y su hijo Ignacio dirige otra en 1737, ambas en el Gran Pajonal.

Muchos de los misioneros y colonos murieron en manos de los nativos, pero fueron muchos más los nativos que murieron en manos de los colonos. Si bien los misioneros buscaban en los nativos nuevas almas para Dios, los colonos buscaron en ellos sirvientes desprovistos de toda protección estatal. Por ello cuando en 1742 Juan Santos Atahualpa inicia su movimiento, cuenta con el apoyo de los pueblos de la selva central, quienes dejando de lado sus diferencias se unen para apoyarlo. Este hecho ocasiona que se abandone la colonización de la Selva Central por el espacio de un siglo.

En 1847 se termina de construir un fuerte militar al que se denomina San Ramón, ubicado donde hoy esta el pueblo del mismo nombre, y con él se logra vencer la resistencia nativa, y en 1869 se funda el pueblo de La Merced por el Coronel Jose Pereyra, obligando a retroceder a los nativos. En 1872 con el apoyo de la Sociedad de Inmigración Europea se dinamiza la colonización extranjera. Para Mora y Zarzar: “Las hostilidades continuaron hasta el establecimiento en 1889 de la Peruvian Corporation empresa de capitales ingleses a la que se le concedieron 500 000 hectáreas en los márgenes de los ríos Perené y Ene en el territorio asháninka”. Pero eso no fue así, Espinoza menciona que en 1890 se reporta la muerte de 14 colonos en una colonia en el río Pichis, otro ataque a colonos data de 1896; en 1913 son varias colonias atacadas con un saldo es de 150 colonos muertos. Y en el siglo pasado, en 1936 en una misión franciscana, un colono jugando con un arma de fuego mata a un indígena, en respuesta los asháninkas lo matan y destruyen la misión. Una etapa trágica vivieron las comunidades indígenas con el auge del caucho, los denominados caucheros no sólo explotaron a los indígenas mediante un trabajo mal pagado, y condiciones laborales infrahumanas, sino se propició que los asháninkas sean capturados y trasladados a Loreto y Madre de Dios, incluso, hay noticias de asháninkas en el Brasil, llevados por tal motivo.

Podemos observar el pensamiento de los colonizadores a través del relato del Padre Uriarte refiriéndose a los asháninkas, resaltando que es la tribu más numerosa en esta zona y también:

“(...) la más interesante y la que por su cercanía a los pueblos civilizados, ofrece mayores posibilidades de ser reducida con provecho para la civilización de la montaña, si bien hasta el presente han mostrado los campas muy dura cerviz para someterse al yugo del evangelio y a los dictámenes de la vida social.”

Estos dictámenes de la vida social son los que fueron impuestos por la fuerza. El mismo autor, que vivió en la región selvática desde 1928, escribe: “(...) la única ley que es respetada es la ley del cuarenta y cuatro como dicen, que es la carabina Winschester, con la cual se reparan los abusos y se hace la justicia personalmente; pero también esa carabina sirve de instrumento para cometer mil indignidades y crímenes.” Instrumento que estaba al servicio del hombre occidental. Nótese que el religioso escribió esto en pleno siglo XX.

La Provincia de Chanchamayo fue creada mediante Decreto Ley N° 21941 del 24 de septiembre de 1977, en el gobierno del Presidente Francisco Morales Bermúdez

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