Protectorado español de Marruecos

Protectorado español de Marruecos
حماية إسبانيا في المغرب
Himāyat Isbāniyā fi-l-Magrib

Protectorado de España

Flag of Morocco 1666 1915.svg

1913-1956

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Ubicación de
El protectorado, en 1956.
Capital Tetuán
Idioma oficial Español, árabe
Otros idiomas Rifeño
Religión Islam, catolicismo
Gobierno Protectorado
Jalifa
 • 1913-1923 Mohammed Mehedi Uld Ben Ismael
 • 1924-1956 Muley El Hassan Ben El Mehdi
Alto Comisario
 • 1913 Felipe Alfau Mendoza
 • 1951-1956 Rafael García Valiño
Período histórico Reparto de África
 •  Tratado de Fez

30 de marzo de 1912

 •  Real decreto 27 de febrero de  1913
 •  Guerra del Rif 1920- 1927
 •  Golpe de Estado 17 de julio de 1936
 •  Guerra Civil 1936- 1939
 •  Independencia 6 de abril de  1956
Superficie
 • 1927 20 948 km²
Moneda Peseta

El protectorado español de Marruecos (en árabe: حماية إسبانيا في المغرب, Himāyat Isbāniyā fi-l-Magrib; denominado en círculos marroquíes también الاحتلال الإسباني للمغرب, al-iḥtilāl al-isbānī li-l-Magrib, ‘ocupación española de Marruecos’), comúnmente denominado Marruecos español, es la figura jurídica aplicada a una serie de territorios del Sultanato de Marruecos en los que España, según los acuerdos franco-españoles firmados el 27 de noviembre de 1912, ejerció un régimen de protectorado hasta los años 1956 y 1958.

El protectorado consistía en dos territorios del actual Marruecos, geográficamente disjuntos:

  • la zona norte, que incluía las regiones del Rif y Yebala, tenía frontera en el norte con las ciudades de Ceuta y Melilla y las plazas de soberanía —que no pertenecían al territorio del protectorado ya que eran territorio español— y con la Zona Internacional de Tánger; tanto al sur como al este, el protectorado español lindaba con el francés.
  • la zona sur, también conocida como Cabo Juby, en la actual provincia marroquí de Tarfaya, denominada Villa Bens en el período de dominación española, lindando con la colonia española del Sahara español al sur, y al norte con el protectorado francés con el río Draa como frontera.

Ocho meses antes de los acuerdos, Francia había creado su propio protectorado sobre la mayor parte del actual Marruecos. Sin embargo, la creación de una administración colonial sobre los territorios del protectorado en el Rif no se produciría hasta 1927, una vez la zona fue pacificada. El protectorado duraría hasta el día 7 de abril de 1956, salvo la zona sur que España administraba unida al Sahara español, y que fue entregada a Marruecos en 1958.

Antecedentes

Las plazas fuertes de África

Los orígenes remotos del protectorado podrían hallarse en los intentos castellanos y portugueses de expansión en el norte de África [ cita requerida]. Durante la segunda mitad del siglo XV y primera del XVI, Castilla ocuparía sucesivamente Melilla ( 1496), Cazaza y Mazalquivir (مرسى الكبير) ( 1505), el peñón de Vélez de la Gomera ( 1508), Orán ( 1509), el peñón de Argel, Bugía y Trípoli ( 1510), Bona, Bizerta, Túnez y La Goleta ( 1535), en tanto que Portugal centraba su expansión en el litoral atlántico, tomando Ceuta ( 1415), Tánger ( 1471), Mazagán ( 1502), Mogador ( 1516), Agadir ( 1505).No obstante, la mayor parte de las plazas fueron perdidas durante el mismo siglo XVI, de forma que a la asunción de la corona portuguesa por parte de Felipe II, las únicas plazas en manos de los reyes hispánicos eran Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, Orán-Mazalquivir (por el lado castellano) y Ceuta, Tánger y Mazagán (por el portugués).

Aunque durante el reinado de Felipe III se conquistaron también Larache ( 1610) y La Mámora ( 1614), el ascenso de la dinastía alauí significó la conquista de la mayor parte de las plazas en manos de países occidentales. A la muerte del sultán Ismaíl ( 16721727), solo Mazagán ( Portugal), Tánger ( Inglaterra) y Ceuta (que había preferido seguir al lado de los reyes españoles en 1640, cuando Portugal se independizó), Melilla, las islas Alhucemas (ocupadas en 1673) y el peñón de Vélez de la Gomera, en manos españolas, escapaban de su dominio. De esta forma, solo Ceuta, Melilla, las islas Alhucemas y el peñón de Vélez de la Gomera seguían en manos españolas al inicio del siglo XIX.

Las plazas habían conservado siempre un carácter de presidios, cuya ampliación había sido una constante durante el siglo XVIII. En 1774, el sultán Sidi Mohamed atacó Melilla, la cual estuvo sometida a un asedio que duró tres meses. Sin embargo, el asedio fue infructuoso y el sultán de Marruecos decidió adoptar una política amistosa hacia España.

La Guerra de África

Ya en el siglo XIX, la debilidad del sultanato marroquí lleva a una progresiva intervención de países occidentales en sus asuntos internos, notablemente Francia, Reino Unido y España. En el caso español, con el pretexto de responder a un ataque sobre Ceuta llevado a cabo por algunas tribus limítrofes (las tribus de Anyera), España ataca a las fuerzas marroquíes desarrollando unas operaciones militares de cierta envergadura que desembocan en la batalla de Los Castillejos, la toma de Tetuán ( 1860) y la firma de los tratados de 1860 (Tratado de Paz y de Amistad entre España y Marruecos o de Wad-Ras) y 1861. Mediante estos tratados:

  • Se amplían los límites de Ceuta y Melilla.
  • Se concede a España un territorio en Santa Cruz de la Mar Pequeña (lo que sería luego Sidi Ifni) que permita instalar un establecimiento pesquero.
  • Se obliga al sultán de Marruecos a pagar una indemnización de 100 millones de francos-oro, garantizados por la ocupación de Tetuán.
  • Marruecos se compromete a la firma de un tratado comercial y a facilitar el establecimiento diplomático español en Fez.

Aunque el pago de la indemnización creó enormes dificultades financieras a Marruecos, la indemnización fue finalmente pagada, por lo que Tetuán fue devuelta el 2 de mayo de 1862.

Por estas fechas, Marruecos se había convertido definitivamente en una encrucijada de los intereses europeos: Reino Unido, muy sensible a cualquier amenaza a su ruta imperial hacia la India, recelaba de la presencia francesa en el Norte de África. Francia, dueña ya de Argelia y poco después de Túnez, desea consolidar su dominio sobre el Norte de África, al tiempo que velaba por la seguridad de Argelia, pronto dividida en tres departamentos franceses. España, por su parte, buscaba asegurar sus presidios norteafricanos al tiempo que impedir ser ahogada por otros países (notablemente Francia). También buscaba una alternativa a los imperios coloniales perdidos en América. Finalmente, Alemania intervendría en Marruecos buscando atizar las divergencias entre Reino Unido y Francia. Son precisamente las apetencias alemanas las que fuerzan a Francia y Reino Unido a llegar a un acuerdo, de forma que en 1890, Reino Unido decide dejar manos libres en Marruecos a Francia (la cual hace lo propio con Egipto en favor de aquella).

El camino hacia el Protectorado

Las guerras de Melilla

Tras los tratados firmados entre el sultán de Marruecos y el gobierno español en los años sesenta, las relaciones con España fueron de paz relativa, con el propósito de mantener el statu quo. Sin embargo, la paz se vería perturbada por la crisis de Melilla, que comenzó en 1890 y siguió durante los tres años siguientes. Durante esos años, los choques entre las tropas españolas estacionadas en Melilla y las cabilas rifeñas limítrofes habían ido incrementándose, hasta culminar en el ataque a la ciudad durante los días 27 y 28 de octubre de 1893, en el que murió el general Margallo, gobernador militar de Melilla. El gobierno español destaca tropas a Melilla al mando del general Martínez Campos, ante la posibilidad de una guerra, el sultán Hassan I destaca a su hermano, con fuertes efectivos, el cual logra reducir la rebelión rifeña. Estos hechos se conocen como la Guerra de Margallo o Primera Guerra del Rif.

A estos enfrentamientos siguió un nuevo periodo de paz relativa, que habría de cambiar tras la pérdida de las últimas colonias en Caribe y el Pacífico en 1898. A partir de entonces, la política exterior de España se centra en el norte de África.[5]

Las conferencias de Algeciras

La nueva situación internacional suponía la marginación de Alemania. En respuesta a esa situación y con la excusa de las crecientes presiones francesa sobre el gobierno marroquí, el Káiser desembarcó en Tánger en 1905, reclamando la independencia del sultán.[6] Para evitar una guerra, se convocó una Conferencia internacional para hablar sobre Marruecos. En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras ( 15 de enero7 de abril), la cual, aunque afirmando respetar la independencia marroquí, significaría de hecho su fin. En la conferencia se vieron frustrados los intentos alemanes por participar en el reparto de Marruecos, pero se acordó el derecho de todos los países de lograr acuerdos económicos con Marruecos. Además, se aceptaba el reparto del país en zonas de influencia entre Francia y España, y el derecho de éstas a intervenir en ellas, si el sultán no era capaz de mantener el orden. Tras los desórdenes de Casablanca (1907), se comienza la ocupación de las diferentes zonas de influencia. Finalmente, Francia y España aceptan retirar sus tropas tras diversos episodios bélicos.

En el caso de España, hay que destacar la denominada guerra de Melilla de 1909, en la que las tropas españolas sufren un grave revés militar en el Monte Gurugú y en el barranco del Lobo (enderezado a duras penas) con graves repercusiones en la política interior española ( Semana Trágica). El resultado sería finalmente la ampliación de la zona de influencia melillense por la cuenca del río Kert hasta Zeluán y Nador por una parte, y hasta el Cabo Tres Forcas por la parte opuesta.

En 1911 Marruecos estaba en completa anarquía. De acuerdo con lo previsto en la Conferencia de Algeciras, el sultán pidió ayuda a Francia. Las tropas francesas ocuparon la capital de Marruecos, Fez. España ocupó Larache y Alcazarquivir. Alemania envió un cañonero a Agadir. Esto dio lugar al acuerdo franco-alemán por el que Alemania renunciaba a Marruecos, y aceptaba el Protectorado francés sobre éste, a cambio de una cesión de territorios en el África Ecuatorial.

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