Prostitución en la República Popular China

Tarjeta de negocios sexuales.

La prostitución en la República Popular China es un fenómeno que ha sufrido cambios importantes tanto en su dimensión como en su regulación legal. Poco tiempo después de la llegada al poder del Partido Comunista Chino en 1949, el gobierno impulsó una serie de reformas con el propósito de erradicar la prostitución, meta que debía alcanzarse a principios de la década de 1960. Tras la abolición de los controles sociales en los primeros años de la década de 1980, la prostitución en la China continental no solo se volvió más visible en las zonas urbanas, sino que se extendió también a las zonas rurales. Pese a los esfuerzos del gobierno chino, la prostitución se ha convertido en una industria que aglutina a muchas personas. A la prostitución se le atribuye generalmente una íntima relación con el crimen organizado, la corrupción política y las infecciones de transmisión sexual.

Las actividades relacionadas con la prostitución en la China continental se caracterizan por ser de varios tipos y precios. Los vendedores de sexo proceden de distintas clases sociales. La mayoría son mujeres, aunque en los últimos años ha habido un repunte de prostitución masculina. Los locales donde se ejerce la prostitución suelen ser hoteles, karaokes e incluso peluquerías.

Si bien el gobierno ha sido consistentemente duro con los organizadores de la prostitución, su posición con respecto a las prostitutas ha sido, más bien, vacilante En algunas ocasiones, y por períodos, ha considerado su conducta como un delito, mientras que en otras situaciones y casos, como una falta. Desde la reaparición de la prostitución en la década de 1980, las autoridades gubernamentales han intentado encauzarla principalmente a través del sistema legal, regulándola diariamente a través de los tribunales y la policía, pero otras veces se ha insistido en el control a través de campañas policiales de gran alcance con el fin de fomentar la disciplina social. Pese a los intentos de ONG internacionales y a las opiniones de los expertos internacionales, no hay una corriente favorable a la legalización del sector del sexo, ni entre la población, ni dentro del gobierno.

Prostitución en la era maoísta

Un centro de reeducación en un antiguo prostíbulo de Pekín, 1949.

Tras la victoria del Partido Comunista Chino en 1949, las autoridades locales recibieron órdenes de erradicar la prostitución. Un mes después de la toma de Pekín, en 3 de febrero de 1949, el nuevo gobierno municipal, encabezado por Ye Jianying, anunció la creación de una política para controlar los burdeles de la ciudad. El 21 de noviembre se cerraron los 224 establecimientos y 1286 prostitutas, como asimismo 434 dueños de burdeles y proxenetas fueron arrestados en el transcurso de solo 12 horas por escuadrones especiales de la policía.[3] Generalmente consistía en un sistema de administración municipal que a la vez de controlar la actividad de los burdeles, se encargaba de la desmoralización de los clientes habituales. El efecto de estas medidas supuso la disminución gradual de burdeles en la ciudad hasta llegar a una situación en la que fue posible clausurar los pocos burdeles que quedaban, al estilo de Pekín, complementando esta medida con un programa de reeducación y reinserción social. Estos programas de reeducación tuvieron un gran despliegue en Shanghái, ciudad donde el número de trabajadores del sexo había aumentado hasta cien mil tras la Segunda Guerra Sino-japonesa.

A principios de la década de 1960, estas medidas habían logrado eliminar las formas visibles de prostitución en la China continental. Según el gobierno de la República Popular China, el control de la prostitución significó la casi erradicación de las ITS. Para destacar este hecho, en 1964 se cerraron los 29 institutos de investigación de enfermedades de transmisión sexual.

Según el marxismo, las mujeres que vendían sexo eran vistas como personas forzadas a ejercer la prostitución para sobrevivir. La erradicación de la prostitución era por tanto uno de los principales objetivos del gobierno comunista y supuso la primera prueba de la supremacía del maoísmo.[6]

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