Prosa anterior a Alfonso X

Miniatura de la Biblia romanceada escurialense ms. I-j-3.

Como señala López Estrada, el comienzo de la prosa medieval viene impulsado por dos factores: el uso cada vez más creciente de la lengua vulgar en el verso y la necesidad, de orden práctico en un principio, de escribir fueros locales y documentos de poca trascendencia, que después revierte en el uso de la prosa vernácula.

La historiografía

En el siglo XII se desarrolla una importante labor historiográfica en latín (Crónica najerense, Historia Roderici, Chronica Adefonsi imperatoris, Historia compostelana, De rebus Hispaniae y Chronicon mundi) que poco a poco va dando paso a los primeros anales y posteriormente crónicas en lenguas vernáculas.

Entre las primeras muestras de historiografía en lengua romance destacaremos:

  1. Las Crónicas navarras (h. 1186), que contiene la primera referencia española a la materia artúrica.
  2. El Liber regum que, escrito en romance navarro-aragonés a finales del XII o comienzos del XIII, contiene una historia genealógica universal -sagrada y profana- más unas genealogías de los reyes godos y asturianos, de los jueces, condes y reyes de Castilla, de los reyes de Aragón, de los de Francia y del Cid. Su enorme difusión (fue usada como fuente histórica en poemas castellanos, por Rodrigo Jiménez de Rada para su De rebus Hispaniae, por Alfonso X para su Estoria de España y por Juan de Mena en su Laberinto de Fortuna) la convierte en la obra histórica más importante de este período.

Otros géneros que empiezan a ser usados en castellano en esta época son:

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