Propiedad comunitaria

La propiedad comunitaria, de activos u organizaciones, es aquella donde éstas se poseen y se controlan a través de ciertos mecanismos deliberativos o de participación democrática que permitan a una comunidad ser parte de su gestión, ya sea, usando o disfrutando de los beneficios que se presentasen con dicho activo. El desarrollo de la propiedad comunitaria, como concepto y herramienta social, representa un símbolo de la emancipación colectiva para diversas teorías políticas, económicas y sociales, tal como lo es, el anarcocomunismo, donde es base esencial de este sistema. También se puede encontrar su defensa en otras corrientes anarquistas, socialistas y anticapitalistas.

Orígenes y fundamento para la propiedad comunitaria

Para millones de personas, la sociedad moderna es un ente que no auspicia las actividades relacionadas con la propiedad comunitaria, puesto que la actual vigencia del capitalismo como sistema-económico-mundial, impide, en gran medida, posturas tan “radicales” como lo son la propiedad comunitaria. Pero aun así, y basados en las teorías sociales y antropológicas, las cuales plantean que la sociedad no siempre ha sido como se presenta actualmente, se concibe la idea de que la propiedad, más que un bien privado, es un bien público/colectivo.

Dentro del marxismo se describe el concepto de comunismo primitivo que fue un estado socioeconómico donde diversos grupos humanos poseían en común los medios de producción y existía una distribución igualitaria de los productos. “Antes del surgimiento del Estado y de que apareciese la desigualdad social, la gente vivió durante miles de años en grupos sociales de pequeña escala y basados en parentesco, en que las instituciones fundamentales para la vida económica incluyeron la propiedad colectiva o común de la tierra y de los recursos, la reciprocidad generalizada en la distribución de alimento y las relaciones políticas relativamente igualitarias.”[1]

En una concepción kropotkiniana del apoyo mutuo, la propiedad comunitaria surge como necesidad de individuos interdependentes para unir esfuerzos y cooperar:

[...] Se ha creado sobre la conciencia —aunque sea instintiva— de la solidaridad humana y de la dependencia recíproca de los hombres. Se ha creado sobre el reconocimiento inconsciente o semiconsciente de la fuerza que la práctica común de dependencia estrecha de la felicidad de cada individuo de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad, que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos.

Piotr Kropotkin, Introducción a El apoyo mutuo

Dentro de estas sociedades primitivas es indudable pensar que la actividad junto con los actos colectivos eran muchísimo más crucibles que la competencia individualista que se ve hoy en día en la sociedad del siglo XXI. “Se esperaba que cada uno compartiera el alimento con los otros, de manera que ninguna vivienda (familia) sufriera a causa del fracaso de una cosecha o de que tuviera más niños que las demás. El prestigio no se fundaba en la cantidad de consumo individual, sino en la capacidad de ayudar a subsanar lo que le faltase a los otros.”[2]​ Tomando en cuenta el altruismo social que imperaba sobre estos primeros grupos sociales, es claro, que para algunos pensadores del movimiento anarcocomunista sea viable la instauración de la Propiedad Comunitaria como un elemento básico e indispensable dentro de la vida social moderna.

Other Languages