Programación neurolingüística

La programación neurolingüística (PNL) es una estrategia de comunicación, desarrollo personal y psicoterapia, creada por Richard Bandler y John Grinder en California (Estados Unidos), en la década de 1970. Sus creadores sostienen que existe una conexión entre los procesos neurológicos («neuro»), el lenguaje («lingüística»), y los patrones de comportamiento aprendidos a través de la experiencia («programación»), afirmando que estos se pueden cambiar para lograr objetivos específicos en la vida.[2]

Bandler y Grinder afirman que la metodología de la PNL puede «modelar» las habilidades de personas excepcionales y luego esas habilidades pueden ser adquiridas por cualquier persona.[13]

El análisis de la evidencia científica revela que la PNL es esencialmente una pseudociencia desacreditada.[17]

Postulados básicos

De acuerdo con Jaruffe y Pomares (2011)[18]​ la Programación Neurolingüística parte de los fundamentos del constructivismo, en los que se define la realidad como una invención y no como un descubrimiento. Es un constructo psíquico basado en el hecho de que el ser humano no opera directamente sobre el mundo en que vive, sino que lo hace a través de representaciones, modelos, mapas, entre otros, a partir de los cuales genera y guía su conducta.

Estas representaciones, que también determinan cómo se percibirá el mundo y qué elecciones se percibirán como posibles en él, difieren necesariamente de la realidad a la cual representan. Debido a que el ser humano al comunicar su representación del mundo tiene ciertas limitaciones, las cuales se derivan de diversas fuentes, tales como las condiciones neurológicas del individuo, la situación social en que vive y sus características personales (Jaruffe y Pomares, 2011).

La PNL asegura ocuparse de la influencia que tiene el lenguaje sobre la denominada «programación mental» y demás funciones atribuidas a nuestro sistema nervioso, como también sobre los «patrones lingüísticos» que empleamos.

Los sentidos como olfato, tacto, gusto, vista y oído nos dan diversa información de otras personas, por lo tanto, una incorrecta utilización de dichos lenguajes hace que la imagen que nos formamos sea imprecisa. La utilización de estos sentidos es diversa en todas las personas. Habrá personas que perciban mejor a través de su sentido de la vista, por lo que buscan situaciones donde este sentido tenga mayor ventaja que los demás.[19]

De acuerdo a esta variación, la PNL clasifica a las personas en visuales, auditivas y kinestésicas.

Las personas visuales perciben mejor su entorno mediante el sentido de la vista, se caracterizan por hablar más rápido de lo normal, su tono de voz es alto, postura rígida, respiración superficial y rápida. Gustan de actividades agradables a la vista: el cine, teatro, las artes, paisajes, etc.

Las personas auditivas perciben mejor su entorno mediante el sentido del oído, se caracterizan por una postura distendida, posición de escucha telefónica, respiración bastante amplia, voz bien timbrada, ritmo mediano, palabras referidas a la audición (oye, escucha). Gustan de actividades relacionadas con la escucha como: la música, contar historias, interactuar con otras personas, etc.

Finalmente están las personas consideradas kinestésicas ya que perciben el mundo a través de los sentidos del tacto, gusto y olfato. Se caracterizan por su postura muy distendida, movimientos que miman las palabras, respiración profunda y amplia, voz grave, ritmo lento con muchas pausas. Gustan de actividades físicas, así como del contacto con otras personas.

Actualmente existen diferentes pruebas que pueden ayudar a localizar con mayor claridad el sentido con el que mejor nos relacionamos.

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