Programa nuclear de Irán

El llamado Programa nuclear de Irán empezó bajo el mandato del Shah Mohammad Reza Pahlevi de Irán en la década de 1950, con la ayuda de los Estados Unidos de América (EE.UU.). Es un esfuerzo iraní por el desarrollo de tecnología nuclear, con fines pacíficos -según declaran los altos mandatarios iraníes-. Después de la Revolución iraní de 1979 el programa fue temporalmente detenido. Pronto fue reanudado, aunque sin tanta asistencia occidental como en la época pre-revolucionaria. El programa nuclear actual de Irán consiste en varios sitios de investigación, una mina de uranio, un reactor nuclear, y algunas instalaciones de procesamiento de uranio que incluyen una planta de enriquecimiento[ cita requerida]. El Gobierno iraní asegura que el único objetivo del programa es desarrollar la capacidad de generar energía nuclear con fines pacíficos, pero las sospechas del OIEA[3]

Historia

Cooperación entre Estados Unidos e Irán en las décadas de los 50 y 60

El Programa nuclear de Irán tiene sus orígenes en la Guerra Fría, a finales de los años 50 bajo el auspicio de los EE.UU. en el marco de acuerdos bilaterales entre ambos países. Específicamente en el año 1957, cuando bajo el programa Átomos para la Paz se firmó un acuerdo de cooperación nuclear civil. El Sah Mohammad Reza Pahlevi gobernaba Irán en ese entonces, y tras el derrocamiento apoyado por la CIA de Mohammad Mosaddeq en 1953, su gobierno parecía lo suficientemente estable y amistoso hacia Occidente como para que los EE.UU. se preocuparan por el hecho de que Irán eventualmente pudiera tener armas nucleares[ cita requerida].

En 1959 se estableció el Centro de Investigación Nuclear de Teherán (CINT), manejado por la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI). El CINT fue equipado con un reactor de investigación nuclear de 5 megavatios, donado por EE.UU. y que entró en operación en 1967, siendo alimentado con uranio altamente enriquecido.[4] Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT en inglés) en 1968 y lo ratificó en 1970. Con la creación de la agencia atómica de Irán y con la firma del NPT, Mohammad Pahlevi planeó la construcción de hasta 23 estaciones de energía nuclear por todo el país en conjunto con los EE.UU. para el año 2000.

Cooperación entre Estados Unidos e Irán en la década del 70

En marzo de 1974, el Sah previó que las reservas de petróleo del mundo algún día se acabarían, y declaró que "El petróleo es un material noble, demasiado valioso como para quemarlo... Tenemos previsto producir, lo más pronto posible, 23 000 megavatios de electricidad usando plantas nucleares."[5] En Bushehr se construiría la primera planta, y suministraría energía a la ciudad interior de Shiraz. En 1975 la empresa de Bonn Kraftwerk Union AG, una empresa colectiva formada por Siemens AG y AEG Telefunken, firmó un contrato valorado entre cuatro y seis mil millones de dólares para construir la planta de energía, de reactor de agua a presión. Para la construcción de las unidades de generación nuclear de 1,196 megavatios se subcontrató a ThyssenKrupp; la obra debía ser completada en 1981.

Para el año 1975, el Secretario de Estado norteamericano, Henry A. Kissinger, había firmado un memorándum titulado U.S.-Iran Nuclear Co-operation, en el que se mencionaba que la venta de equipos de energía nuclear a Irán traería a las corporaciones norteamericanas ganancias de más de seis mil millones de dólares. En ese entonces, Irán extraía seis millones de barriles (950.000 m³) de crudo al día; en la actualidad Irán extrae cuatro millones de barriles (640.000 m³) diarios de crudo.

En 1976 el presidente Gerald R. Ford, con desconfianza, firmó una orden que permitía a Irán comprar y operar una facilidad de procesamiento, de fabricación estadounidense, para extraer plutonio de combustible de reactor nuclear, con todos los riesgos de proliferación que eso traería. Entre otras cosas, el documento decía que la "introducción de energía nuclear proveerá tanto para las necesidades de crecimiento de la economía iraní como para crear reservas libres de crudo para la exportación o la conversión a petroquímicos."[6]

El equipo del presidente Ford no sólo respaldó los planes iraníes para iniciar una industria masiva de energía nuclear, sino también se esforzó por cerrar un acuerdo multimillonario que le hubiera permitido a Irán controlar grandes cantidades de plutonio y uranio enriquecido, materiales que pueden usarse para crear una bomba atómica. Hay que recordar que Irán en ese entonces era un aliado cercano de los EE.UU., que contaba con mucho dinero y lazos estrechos con Washington. Compañías norteamericanas, entre las cuales estaban Westinghouse Electric y General Electric riñieron por hacer negocios en ese país. Al respecto, en una entrevista, el 27 de marzo de 2005 Henry Kissinger declaró "no creo que el asunto de la proliferación haya surgido [durante las negociaciones]."[6]

Hasta el cambio de administración, en 1977, Dick Cheney, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, que en la actualidad están entre los mayores opositores al programa nuclear iraní, estuvieron involucrados en la promoción de un programa nuclear iraní que permitiera extraer plutonio del combustible de reactor nuclear.[7]

Tras la Revolución de 1979

Después de la Revolución de 1979, Irán informó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de sus planes para reiniciar su programa nuclear utilizando combustible nuclear de fabricación doméstica, y en 1983 el OIEA incluso planeó ayudar a Irán bajo su Programa de Asistencia Técnica, con el fin de producir Uranio enriquecido[ cita requerida]. Un reporte del OIEA enunciaba claramente que el objetivo del Organismo era "contribuir con la formación de expertos locales y mano de obra necesitada, para sustentar un programa ambicioso en el campo de la tecnología de reactor de energía nuclear y de la tecnología de ciclo de combustible". Sin embargo, el OIEA fue obligado a terminar el programa por presión de los EE.UU.[8]

Así pues, la Revolución iraní fue un momento crítico en la relación entre Irán y los países extranjeros en términos de cooperación para obtener energía nuclear. Tras 1979, Francia se negó a entregar Uranio enriquecido a Irán. Además, Irán no pudo recuperar de Eurodif su inversión. La sociedad anónima Eurodif fue formada en 1973 por Francia, Bélgica, España y Suecia. En 1975, el 10% de las acciones de Eurodif, pertenecientes a Suecia, fueron a Irán como resultado de un arreglo entre Francia e Irán. La compañía subsidiaria del gobierno francés Cogéma (ahora Areva NC) y el gobierno iraní establecieron la empresa Sofidif (Société franco–iranienne pour l’enrichissement de l’uranium par diffusion gazeuse) con un reparto del 60% y 40% de las acciones, respectivamente. A cambio, Sofidif adquirió el 25% de las acciones de Eurodif, lo que le dio a Irán el 10% adquirido de Eurodif. El Sah Reza Pahlevi prestó mil millones de dólares (y otros 180 millones de dólares en 1977) para la construcción de la fábrica de Eurodif, para así tener el derecho de comprar el 10% de la producción del lugar.

También se les pagó a los EE.UU. para entregar combustible nuevo de Uranio enriquecido, de acuerdo con el contrato firmado con Irán antes de la Revolución. No obstante los EE.UU. no entregaron el combustible ni devolvieron el pago de miles de millones de dólares que habían recibido. Alemania también recibió un pago de miles de millones de dólares por las dos facilidades nucleares en Bushehr, pero después de tres décadas, no ha exportado ningún tipo de equipo y tampoco ha reembolsado el dinero.[9] El gobierno iraní suspendió sus pagos y trató de recuperar su dinero presionando a Francia a través del manejo de grupos militantes, incluyendo el Hezbolá, que tomó ciudadanos franceses como rehenes en la década de 1980.

En 1982, el presidente François Mitterrand rehusó entregar Uranio enriquecido a Irán, que también reclamaba la deuda de mil millones de dólares. En 1986 Georges Besse, gerente de Eurodif, fue asesinado; el acto fue supuestamente reivindicado por militantes del grupo Acción Directa, aunque ellos negaron cualquier responsabilidad durante su juicio.[12]

Kraftwerk Union, la empresa colectiva formada por Siemens AG y AEG Telefunken, se retiró por completo del proyecto nuclear de Bushehr en julio de 1979, después de suspender sus operaciones en enero de 1979, dejando un reactor completo en un 50%, y el otro reactor en un 85% completo. Argumentaron que su decisión se basó en el hecho de que Irán no canceló una deuda de US$ 450 millones de dólares en pagos atrasados. La compañía había recibido más de dos y medio miles de millones de dólares del contrato total. Su retiro fue provocado por la certeza de que el gobierno de Irán terminaría el contrato unilateralmente, certeza a la que llegaron tras el fin de la Revolución de 1979, que paralizó la economía iraní y que llevó a un punto crítico las relaciones de Irán con Occidente. La compañía francesa Framatome, subsidiaria de Areva, también se retiró.

En 1984, Kraftwerk Union hizo una cotización para ver si podía reaunudar su participación en el proyecto, aunque, obviamente, rehusó hacerlo mientras durara la Primera Guerra del Golfo. En abril del mismo año, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. declaró: "Creemos que tomaría al menos de dos a tres años completar la construcción de los reactores en Bushehr." El portavoz agregó que los reactores de agua a presión de Bushehr "no son particularmente adecuados para un programa de armamentos" y que "Además, no tenemos evidencia de la construcción iraní de otras facilidades necesarias para separar plutonio de combustible de reactor consumido."

Los reactores nucleares de Bushehr fueron dañados por varios ataques aéreos iraquíes entre el 24 de marzo de 1984 y 1988, razón por la cual el programa nuclear se detuvo. En 1990, Irán empezó a buscar nuevos socios para su programa nuclear; sin embargo, debido a un clima político distinto y por las sanciones punitivas estadounidenses, Irán contó con pocos candidatos.

Según la portavoz del OIEA, Melissa Fleming, los inspectores de esa entidad visitaron las minas de Uranio de Irán en 1992.

En 1995 Irán firmó un contrato con Rusia para reanudar la construcción de la parcialmente completa planta de Bushehr, instalando en el ya existente edificio Bushehr I un reactor de agua a presión VVER-1000 de 915 megavatios, cuya finalización se espera para el año 2007. No existen planes actuales para completar el reactor Bushehr II. Al año siguiente EE.UU. trató, sin éxito, impedir a China la venta de una planta de conversión de Uranio a Irán. China también proveyó a Irán del gas necesario para probar el proceso de enriquecimiento de uranio y la tecnología de enriquecimiento de Uranio.

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