Programa minimalista

Noam Chomsky, lingüista estadounidense, iniciador de la gramática generativa y uno de los principales impulsores del programa minimalista, paradigma dominante en la lingüística moderna en la segunda mitad del siglo XX.

El Programa Minimalista (o minimista) es la línea de investigación que inició la gramática generativa a principios de los años noventa del siglo XX.

Se denominó programa, y no teoría, porque su pretensión era la de constituirse en modo de investigación, caracterizado, además, por la flexibilidad a la hora de abordar las múltiples direcciones que su minimalismo posibilitaba. Esto es, en última instancia, el Programa proporciona el marco conceptual que guía el desarrollo de la teoría lingüística generativa, pero ni ofrece soluciones específicas a problemas técnicos ya conocidos ni explicaciones sobre fenómenos lingüísticos observados. En palabras de Noam Chomsky, hay preguntas minimalistas, pero no respuestas minimalistas; entre esas preguntas, desempeña un papel relevante no solo la cuestión acerca de qué son exactamente las propiedades del lenguaje, sino también la de por qué son como son.[1]

Por su parte, el concepto de minimalismo apela a la idea de que la capacidad del lenguaje en los humanos muestra indicios de estar constituida según un diseño óptimo y una exquisita organización, que parecen indicar el funcionamiento interno de unas leyes computacionales muy sencillas y generales en un determinado órgano mental.[2] Con otras palabras, el Programa minimalista trabaja sobre la hipótesis de que la Gramática Universal constituya un diseño perfecto, en el sentido de que solo contenga lo estrictamente necesario para cubrir nuestras necesidades conceptuales, físicas y biológicas.

Desde el punto de vista teórico, y en el contexto de la Gramática generativa, el Programa minimalista se nutre de los planteamientos del enfoque de Principios y parámetros ("Principle and Parameters approach"), considerado como el último modelo teórico estándar del generativismo y que se ha ido desarrollando desde los años ochenta.

Básicamente, lo que este enfoque sugiere es la existencia de un conjunto fijo de principios válidos para todas las lenguas; estos principios se entienden como una especie de conjunto de posibilidades que el niño que está aprendiendo una lengua puede combinar de forma limitada (los parámetros), de acuerdo con las concretas propiedades que caracterizan a su lengua materna.

El Programa minimalista tiene como objetivo llegar a saber cuánto de ese modelo de Principios y Parámetros es resultado de ese hipotético diseño óptimo y computacionalmente eficiente de nuestra facultad del lenguaje.[3]

A su vez, la versión más desarrollada del enfoque de Principios y parámetros, la teoría de la Rección y ligamiento ("Government-Binding theory"), proporciona los principios específicamente técnicos a partir de los cuales se plantea el Programa minimalista.

Fundamentos

La concreción del Programa minimalista se realiza partiendo de los grandes hechos conocidos sobre el lenguaje desde una perspectiva biolingüística y codificados en el modelo de principios y parámetros.

Los principales aspectos del lenguaje que el Programa asume como punto de partida son dos: por un lado, la idea de que la diversidad de las lenguas se debe a la interacción entre esos principios y parámetros; por otro, la caracterización de las sentences (oraciones/cláusulas simples) como:

  • las unidades lingüísticas básicas;
  • resultado de la combinación de sonidos y significados, potencialmente infinitas;
  • construidas a partir de frases (sintagmas, en un sentido funcional);
  • portadoras de propiedades de desplazamiento (algunos elementos se interpretan como si apareciesen en una situación diferente a la que realmente ocupan en su pronunciación).

Por otro lado, el enfoque minimalista parte de la idea de que sólo se necesitan dos niveles de representación:

  • El de la Forma lógica (Logical Form) y
  • El de la Forma fonética (Phonetic Form).

La operación irreductible que se pretende demostrar sería la que pondría en relación ambos niveles, un proceso lingüístico concebido como el más simple y pequeño de los posibles.[4]

No obstante, el Programa admite que, de acuerdo con la conocida como necesidad conceptual virtual (aquello que el programa necesite en un determinado estadio de su desarrollo), se puedan llegar a contemplar hasta 16 niveles de representación.

Por último, y a modo de resumen, los tres pilares sobre los que se sustenta el Programa minimalista son:[5]

  • la emergencia de condiciones de economía lingüística a partir de los procesos de derivación y representación sintácticos;
  • las consecuencias de la necesidad conceptual virtual;
  • la búsqueda de la unidad y la simetría en las operaciones sintácticas y representaciones.

El diseño perfecto del lenguaje humano

El Programa Minimalista mantiene la idea chomskiana inicial de que los componentes centrales del lenguaje son innatos ( Gramática Universal), pero añade una propuesta bastante radical sobre la arquitectura de la facultad lingüística. La idea central del Programa Minimalista es la premisa de que el sistema computacional que subyace al lenguaje es perfecto en el sentido de que se trata de una solución computacionalmente óptima para ser usable por el ser humano. La facultad lingüística contiene únicamente aquello que es conceptualmente necesario, desde un punto de vista filosófico, biológico o físico. Nada es redundante. En ese sentido, lo mínimo que debe tener es un mecanismo para generar infinitas oraciones y materializarlas a través de cierto conjunto de sonidos (o de señas, si se trata de una lengua de señas) asociados con los respectivos conceptos. Eso quiere decir que tenemos al menos tres componentes: un sistema de conocimiento (la competencia, de carácter computacional, formada por el léxico y la sintaxis) que alimenta dos sistemas de actuación: el sistema Articulatorio-Perceptual A-P (que interpreta las instrucciones para la emisión del enunciado) y el sistema Conceptual-Intencional C-I (que interpreta las instrucciones para la composición lógico- semántica). La relación entre la sintaxis (el sistema computacional) y los sistemas de actuación se produce a través de dos niveles de representación: la forma fonética (FF), el conjunto de instrucciones que interactúa con A-P, y la forma lógica (FL), el conjunto de instrucciones que interactúa con C-I.

Este diseño simplifica notablemente el modelo anterior, al eliminar niveles intermedios como Estructura profunda y Estructura superficial, que habían sido cruciales desde el comienzo de la Gramática generativa. Asimismo, muchas herramientas teóricas de los modelos anteriores se han desechado o simplificado; por ejemplo, la idea de rección, las huellas del movimiento, los índices y la Teoría de la X'.

Consecuente con esta idea de simplicidad, el minimalismo rechaza la equiparación de teorías previas entre los niveles genético e innato: el lenguaje es innato, pero no es preciso enfatizar ni centrarse en el nivel genético. Puede haber propiedades gramaticales concretas que sean innatas, pero no tiene por qué responder a una instrucción gramatical concreta derivada de una especificación genética.

Economía y minimalismo

Por su énfasis en la idea de que la facultad del lenguaje es "perfecta" (es decir, que carece de redundancias), el Programa Minimalista es caracterizado muchas veces como una exigencia metodológica para proponer explicaciones gramaticales más simples y económicas (esto es, como una suerte de reformulación de la Navaja de Occam). No hay duda de que el énfasis en la simplicidad, economía y elegancia es central en el Minimalismo, pero no es algo exclusivo de él; elegancia, simplicidad y economía han sido exigencias que la Gramática generativa se ha impuesto a sí misma desde el principio, en consonancia con el resto de la ciencia.[7]

Por otra parte, el Programa Minimalista permite pensar en un nuevo tipo de economía de la derivación. En las versiones anteriores era posible establecer condiciones de economía global (por ejemplo, los filtros), que se imponían sobre el producto final de la derivación, esto es, sobre una representación sintáctica completa. Eso quiere decir que una estructura podía generarse por entero y, una vez formada, se podía desechar. Como es evidente, esto constituye una redundancia, pues estamos generando estructuras que luego van a ser bloqueadas por condiciones de tipo global. En la hipótesis minimalista más fuerte, las condiciones no se imponen sobre una representación acabada, sino sobre cada uno de los pasos de la derivación; es decir, las condiciones de economía son locales, no globales.[8] Esto evita la generación innecesaria de estructuras que luego vayan a desecharse.

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