Principio de responsabilidad


El principio de responsabilidad es un imperativo de derecho ambiental, formulado por primera vez por Hans Jonas siguiendo la forma del imperativo categórico kantiano:

“Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra”.

Se usa en éticas aplicadas y se formuló en el libro “El principio de responsabilidad: ensayo de una ética para la civilización tecnológica”. Esto también se conoce como el completo radical de las utopías, en el cuarto capítulo de su libro, titulado “Viejos y nuevos imperativos” él lo explica diciendo que hemos perdido el deber moral de proteger la naturaleza. Su referente es la crisis de la modernidad, no quiso ser moderno ni vio en él el pensamiento cuyo origen está en las luces, o sea la iluminación.

Generalidades

Su reflexión sobre la responsabilidad está basada con la experiencia de la Shoa. También lo comprendemos con la conferencia, “El concepto de Dios después de Auschwitz”, que es la principal reflexión teológica judía sobre el fenómeno hitleriano. Jonas considera que el nazismo es la expresión del mundo en que Dios ha renunciado al poder para que el hombre pueda existir. El punto de partida en la existencia del mal.

La ética de Jonas parte de que “el hombre es el único ser conocido que tiene responsabilidad, solo los humanos pueden escoger consciente y deliberadamente entre alternativas de acción y esa elección tiene consecuencias. La responsabilidad emana de la libertad, la responsabilidad es la carga de la libertad”. La responsabilidad es un deber, una exigencia moral. Como elemento deontológico, la responsabilidad moral se inicia cuando hay una constatación fáctica.

La ciencia y la técnica han cambiado la relación entre el hombre y el mundo. Antes la naturaleza nos amenazaba ahora el hombre amenaza, como por ejemplo, teníamos antes sitios rústicos vivibles, donde el hombre podía ‘conversar’ con la naturaleza sin problemas, en estos tiempos, en hoy por hoy, ya no hay eso bosques libres, ahora tenemos lo que llamamos ‘Parques Naturales’, ‘Reservas Ecológicas’, o peor aun tenemos, “Reservas Étnicas”, donde personas han sido rezagadas por la misma sociedad. En palabras de Sequeira: "El filósofo muestra la necesidad que el ser humano tiene de actuar con cautela y humildad frente al enorme poder transformador de la tecnociencia".[1]

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