Principado de Cataluña

Cataloniae principatus novissima et accurata descriptio. Mapa publicado en 1608 en Amberes por J.B. Vrients.
Portada de las Usatges de Barcelona.

El Principado de Cataluña (en catalán, Principat de Catalunya) es un nombre histórico y tradicional de Cataluña.

Se trata de un término jurídico (en latín principatus) que se utiliza a partir del siglo XIV para nombrar al territorio bajo jurisdicción de las Cortes Catalanas,[1] cuyo soberano (en latín, princeps) era el soberano de la Corona de Aragón, sin ser formalmente un reino. Tampoco era un condado, ya que el condado de Barcelona no abarcaba toda Cataluña (historiográficamente también se usa la expresión " condados catalanes"). Los Usatges hacen coincidir el título de Princeps con el de Conde de Barcelona.

A menudo se ha utilizado el título nobiliario de Príncipe por el heredero de la corona. En el caso de la Corona de Aragón, el heredero ostentaba el título de Duque de Gerona, más tarde cambiado a Príncipe de Gerona. No se debe confundir, por tanto, el Principado de Cataluña con un título nobiliario.

Uso histórico del término

La primera referencia explícita al Principatus Cathaloniae se encuentra en la convocatoria de las Cortes de Perpiñán, de 1350, presididas por el rey Pedro IV el Ceremonioso.

No obstante, existen precedentes en el uso del término princeps para hacer referencia al conde de Barcelona. Así, en el Usatge 65 de las Cortes barcelonesas de 1064, en tiempos del conde Ramón Berenguer I, ya se denomina principatus al conjunto formado por los condados de Barcelona, Gerona y Osona.[2]

Al mismo Ramón Berenguer I se le llama príncipe de Barcelona, conde de Gerona y marqués de Osona (princeps Barchinonensis, comes Gerundensis, marchio Ausonensis) en las Actas de consagración de la catedral de Barcelona, en 1058.[3]

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