Principado de Cataluña

Cataloniae principatus novissima et accurata descriptio. Mapa publicado en 1608 en Amberes por J.B. Vrients.
Portada de las Usatges de Barcelona.

El Principado de Cataluña, versión en catalán, Principat de Catalunya, o traducción en latín, Cataloniae Principatus (Soberanía de Cataluña) es un nombre histórico y tradicional indirectamente expuesto en los Usatges de Barcelona desde 1064; que se refiere a la actual comunidad autónoma española de Cataluña, así como a la entidad política que existió durante gran parte de la Edad Media y de la Edad Moderna en este territorio, y en la mayor parte del actual departamento francés de los Pirineos Orientales.

En el Usatge 65 de las Cortes de Barcelona de 1064, en tiempos del conde Ramón Berenguer I, ya se le denomina principatus ( soberanía, gobierno, autoridad) al conjunto formado por los condados de Barcelona, Gerona y Osona.

En 1058, el conde Ramón Berenguer I es mencionado como soberano de Barcelona, conde de Gerona y marqués de Osona ( princeps Barchinonensis, comes Gerundensis, marchio Ausonensis) en las Actas de consagración de la catedral de Barcelona.

Entre 1117 y 1125, un pisano anónimo relata en una epopeya en latín medieval, titulada « Liber maiolichinus[2] La obra contiene las referencias más tempranas sobre los términos catalanes (catalanenses) y Cataluña (Catalaunia), se describen a christicolas catalanensesque («cristianos i catalanes»), se indica un lugar de origen (la tierra de los catalanes), Ramón Berenguer III de Barcelona es llamado dux catalanensis («duque catalán») y rector catalanicus hostes («rector de los ejércitos catalanes»), siendo alabado como catalanicus heros («héroes catalanes»), junto a Hugo II de Ampurias comes Ampurie («conde de Ampurias»).

En 1131, Ramón Berenguer IV es intitulado conde de Barcelona, Gerona, Osona y Cerdaña, y en 1137 es intitulado princeps del Reino de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza[3] (que en la época significa primus inter pares).

Bajo el reinado de Pedro III de Aragón (1276-1285), las Cortes Catalanas tomaron forma institucional. En las Cortes de Barcelona en 1283, el rey se obliga a celebrar Corte General, una vez al año, con la participación representativa de la época, para tratar del buen estado y la reforma de la tierra. El propio rey establecía:

"si nosotros y nuestros sucesores queremos hacer una constitución o estatuto en Cataluña, los someteremos a la aprobación y al consentimiento de los prelados, barones, caballeros y de los ciudadanos...".

La palabra en latín principatus ( soberanía), se trata de un término jurídico que se utiliza más frecuentemente desde el siglo XIV para nombrar al territorio bajo jurisdicción de las Cortes Catalanas,[4] cuyo soberano (en latín, princeps) era el soberano de la Corona de Aragón, sin que el territorio sea formalmente un reino, tampoco era un condado, ya que el condado de Barcelona no abarcó todo el Principado de Cataluña (historiográficamente también se usa la expresión " condados catalanes"). A pesar de ello, los Usatges hacen coincidir el título de Princeps ( soberano) con el título de Conde de Barcelona.

Debe destacarse que a menudo se ha utilizado el título nobiliario de Príncipe por el heredero de la corona. En el caso de la Corona de Aragón, el heredero ostentaba el título de Duque de Gerona, más tarde cambiado a Príncipe de Gerona.

No se debe confundir el nombre de la entidad política llamada Principado de Cataluña, con un título nobiliario.

En enero de 1701, Felipe de Borbón, duque de Anjou y nieto del rey Luis XIV de Francia, un mes antes de llegar a Madrid para ocupar el trono como Felipe V de España, anunció la celebración de las Cortes de Cataluña, tras la jura de las Constituciones catalanas, ya que por consejo de su abuelo Luis XIV de Francia, eso le aseguraría la tranquilidad necesaria para asentarse en el trono.[5]

El 16 de enero de 1716, con la promulgación del Decreto de Nueva Planta, el Principado de Cataluña deja de existir como estado del « Estado compuesto» de la monarquía hispánica.

Uso histórico del término

En el Usatge 65 de las Cortes barcelonesas de 1064, en tiempos del conde Ramón Berenguer I, ya se denomina principatus al conjunto formado por los condados de Barcelona, Gerona y Osona.[6] También es importante lo que dice el Usatge 61 en el que se determina la extensión marítima del “Principatus”, fijándola desde el cabo de Cruces hasta Salou.

Existen precedentes en el uso del término princeps para hacer referencia al conde de Barcelona. A Ramón Berenguer I se le llama príncipe de Barcelona, conde de Gerona y marqués de Osona (princeps Barchinonensis, comes Gerundensis, marchio Ausonensis) en las Actas de consagración de la catedral de Barcelona, en 1058.[7]

La primera referencia explícita al Principatus Cathaloniae se encuentra en la convocatoria de las Cortes de Perpiñán, de 1350, presididas por el rey Pedro IV el Ceremonioso.

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