Principado de Cataluña

Cataloniae principatus novissima et accurata descriptio. Mapa publicado en 1608 en Amberes por J.B. Vrients.

El Principado de Cataluña (en catalán, Principat de Catalunya, en latín, Principatus Cataloniae, en occitano Principautat de Catalonha) es un nombre histórico y tradicional de Cataluña, que se traduce como Soberanía de Cataluña, y es indirectamente expuesto en los Usatges de Barcelona, desde el Usatge 65 de 1064. Este usaje es tan antiguo como el Fuero de Jaca (entre 1063 y 1077), base de la ley en el vecino Reino de Aragón.

El término Principado de Cataluña se refiere a las actuales comunidad autónoma española de Cataluña y a la mayor parte del departamento francés de los Pirineos Orientales, así como a la entidad política que existió durante gran parte de la Edad Media y de la Edad Moderna en esos territorios. No se debe confundir, por tanto, el nombre de la entidad política llamada Principado de Cataluña, con un título nobiliario.

A menudo se ha utilizado el título nobiliario de Príncipe por el heredero de una corona. En el caso de la Corona de Aragón, el heredero ostentaba el título de Duque de Gerona, que más tarde fue cambiado a Príncipe de Gerona.

Introducción

En 878, el rey Luis II de Francia ( Francia Occidental) desposee a Bernardo de Gothia de sus honores de conde de Barcelona, marqués de Gothia y de Septimania; luego es investido Wifredo el Velloso, conde de Barcelona, Gerona, Osona y Besalú, siendo el último conde de Barcelona designado por la monarquía franca y el primero que lega sus estados a sus hijos.

En 897, muere Wifredo el Velloso y el núcleo formado por los condados de Barcelona, Gerona y Osona se mantuvo indiviso.[2]

En 985, el conde Borrell II gobierna Barcelona, que tras ocho días de asedio, es atacada, incendiada y saqueada por el caudillo musulmán Al-Mansur; el conde Borrell II se refugia en las montañas de Montserrat, en espera de la ayuda del rey Lotario de Francia, pero no aparecen las tropas francas, lo que genera un gran malestar.

En 988, durante la sustitución de la dinastía Carolingia por la dinastía Capeta, no consta que el conde de Barcelona Borrell II prestase el debido juramento de fidelidad al rey Hugo Capeto, pese a que se lo requirió por escrito. Este acto es generalmente interpretado como el punto de partida de la independencia de hecho del condado de Barcelona.[3]

En 1058, el conde Ramón Berenguer I es mencionado como soberano de Barcelona, conde de Gerona y marqués de Osona ( princeps Barchinonensis, comes Gerundensis, marchio Ausonensis) en las Actas de consagración de la catedral de Barcelona,[4] lo que constituye un precedente en el uso del término princeps (soberano), para hacer referencia al conde de Barcelona.

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