Primeros pobladores andinos

La llegada de los primeros seres humanos a América del Sur ocurrió hace 15.000 años, según las más antiguas huellas humanas halladas en Monte Verde, actual Chile, y El Guitarrero y Piquimachay, en el actual Perú, aunque se discuten fechados más antiguos, de 30 000 a 40 000 años, registrados en la amazonía brasileña ( Pedra Furada).[1]

Dichos hombres llegarían provenientes de América del Norte. Cruzaron la América Central hasta llegar al istmo de Panamá, para continuar más al sur, yendo unos hacia la selva amazónica y avanzando otros por la cordillera de los Andes, hasta llegar a los últimos rincones de la Patagonia y de la Tierra del Fuego. También se han propuesto otras rutas, como desde Australia pasando por la Antártida hasta llegar al extremo meridional de Sudamérica, o desde Oceanía cruzando el inmenso océano Pacífico, aunque estos viajes debieron darse en épocas más tardías.

Al igual que sus antecesores que llegaron de Asia a América del Norte, los hombres que arribaron a Sudamérica tuvieron que sobreponerse a ambientes nunca antes conocidos. En efecto, tuvieron que luchar contra el agobiante calor, la inesperada lluvia torrencial, las mesetas elevadas y frías, la selva enmarañada y sus alimañas. No obstante, una vez más, el hombre primitivo demostró su extraordinaria capacidad de adaptabilidad y conquistó las montañas, colinas y valles, espacios geográficos a los cuales ya estaba acostumbrado.

El territorio peruano (Andes Centrales), en forma particular, ofrecía una diversidad ecológica con abundante flora y fauna, que debió ser muy atractiva para los primeros hombres. En esa lejana época, a fines del período Pleistoceno, el clima y el paisaje eran diferentes a los que existen ahora. Las temperaturas eran mucho más bajas que las actuales, lo que permitió el crecimiento de los glaciares, que captaban más agua y hacían bajar los niveles de los mares (Era del Hielo). En ese ambiente se desenvolvía una megafauna, es decir grandes animales como el mastodonte y el megaterio, ya extintos. Pero en general, ese contexto mantiene sus principales características biogeográficas.

Aquellos primeros hombres encontraron refugio en cuevas y abrigos naturales y se dedicaron a la caza, pesca y recolección. Algunos autores sostienen que los primeros hombres eran antropófagos, es decir que se alimentaban de carne humana, pero esta es una cuestión muy discutida y que probablemente jamás se pondrá en claro. Los primeros instrumentos de los que se valió el hombre para sus actividades de caza y pesca, así como también las primeras armas que le sirvieron para atacar y defenderse, le fueron suministrados por la misma naturaleza: palos y piedras.

Hacia el 10 000 a. C. empezaron a retroceder los hielos y el clima se hizo más benigno, dando pase al periodo Holoceno o era actual. Este cambio originó una extinción paulatina de la megafauna y el aumento de otras especies, como camélidos y cérvidos. Ello, naturalmente, trajo a la vez un cambio en el comportamiento cultural del hombre. De nómade y trashumante se hizo seminómade y luego sedentario, en un proceso que duró muchos siglos.


Línea del tiempo de la Prehistoria de América del Sur y Asia por todo el continente

Línea superior "correspondencia a las Migraciones"

Línea inferior "desarrollo de civilización en América''


Los primeros pobladores del territorio peruano

El espacio andino comprendido entre la línea ecuatorial y los 20º de latitud sur se convirtió en la zona preferida por las bandas de recolectores, cazadores y pescadores. Allí está la parte medular de la cordillera de los Andes, con variedad de recursos naturales y óptimos climas. En ese tiempo, el actual territorio del Perú estaba poblado por megaflora y megafauna, es decir, por grandes vegetales y grandes animales.

Por lo accidentado de los Andes, esa situación no se habría dado en todos los ambientes. Pero, en aquéllos donde no se encontraban tales tipos de animales y vegetales, el hombre primitivo saciaba su hambre con frutos, raíces y peces, recursos que abundaban en varios pisos topográficos de los Andes. De manera que las zonas quechua, suni, puna, yunga y chala fueron ocupadas paulatinamente por los inmigrantes. Estos y sus descendientes se "andinizaron" hasta crear, con el transcurso de muchos siglos, la cultura andina.

Las investigaciones para este periodo se concentraron principalmente en cuevas y abrigos rocosos que se ubican sobre todo en las punas, a más de 4000 m de altura. Se han detectado ocupaciones en diversos puntos de la sierra peruana, desde Cajamarca hasta Puno. Las más conocidas son las situadas en las siguientes áreas:

  • El callejón de Huaylas en Áncash, con la cueva de El Guitarrero, de 13 000 a. C.
  • La cuenca de Ayacucho, con el complejo Piquimachay (con sus fases de Pacaicasa, Ayacucho, Huanta, Puente/Jaywa), la cueva de Jayhuamachay y el sitio abierto de Puente. El nivel más antiguo de Piquimachay, llamado Pacaicasa, con una antigüedad hipotética de 20 000 años, actualmente es rechazado por la mayoría de arqueólogos, por carecer de evidencias contundentes. La siguiente fase, llamada Ayacucho, tiene evidencias más confiables, con una antigüedad de 13 000 a. C. aproximadamente.
  • Las punas de Junín, con las cuevas de Pachamachay, Ccorimachay, Ushcumachay, Cuchimachay, Panaulauca y Tilarnoc. Se han encontrado en ellas restos fósiles de finales del pleistoceno e inicios del holoceno, de 12 000 a 8000 años a. C. aproximadamente. Cerca de esa región se hallaron otras cuevas y abrigos rocosos con evidencias de actividad humana remota, como el abrigo de Telarmachay.
  • La sierra de Huarochirí, en Lima, con las cuevas de Tres Ventanas, donde se hallaron cuatro cuerpos humanos bien conservados, con una antigüedad de 8000 a. C.
  • La región de Huánuco, con las cuevas de Lauricocha y Huargo. En Lauricocha, investigada por Augusto Cardich, se hallaron restos óseos humanos significativamente importantes, pues la muestra se compone de esqueletos de niños y adultos. Tiene una antigüedad máxima de 8000 a. C.
  • Las punas de Huancayo y Cerro de Pasco, sierra central peruana, con el abrigo rocoso de Piedras Gordas y otros más.
  • Las cuevas de Toquepala, en Tacna, en el sur del Perú, donde destacan pinturas rupestres, con una antigüedad probable de 8000 a 7000 a. C.

En la costa, donde el modo de vida de sus primeros pobladores fue diferente al de sus coetáneos de la sierra, se han hallado evidencias de la presencia humana que no bajan de los 10 000 años. Ello se entiende ya que antes del cambio climático que marcó el paso del Pleistoceno al Holoceno, la costa era mucho más ancha y es muy probable que los restos más antiguos se hallen sumergidos bajo el mar. Los yacimientos más importantes de la costa peruana se hallan en las siguientes áreas:

  • Región de Chillón- Ancón, en la costa central, con los restos de Chivateros, Cerro Oquendo y La Pampilla. En Chivateros se halló el más grande taller lítico del hombre primitivo, de hacía el 9500 a. C.
  • Valle de Chicama, en la costa norte, La Libertad, donde se halla el complejo arqueológico de Paiján, cuyos principales yacimientos son Paiján y Pampa de los Fósiles. Su principal característica cultural es una punta lítica bifacial con pedúnculo que ha dado su nombre a toda una tradición lítica, llamada “paijanense”, que se extendió por gran parte de la costa peruana, desde Piura hasta Ica. Los “hombres de Paiján” eran cazadores de cérvidos y camélidos, más no de megafauna, ya extinguida para su época. En Pampa de los Fósiles se hallaron restos óseos humanos considerados como los más antiguos del Perú (hacia 8000 a. C.).
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