Primera dama de Chile

Primera Dama de la Nación
Coat of arms of Chile (c).svg


En ejercicio Vacante[n 1]
Residencia Bandera de Chile Santiago, Chile
Sede Palacio de La Moneda
Primer titular Mercedes Fontecilla Valdivieso[1]
Sitio web Sitio web oficial
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Primera dama de la Nación,[1]

Históricamente en Chile, en una ocasión, el título de «primera dama» habría sido ostentado por alguien que no era cónyuge del gobernante — Isabel Riquelme, madre de Bernardo O'Higgins—; asimismo, en dos ocasiones el título ha quedado vacante, ambos por soltería del presidente respectivo — Jorge Alessandri[n 5] —, aunque en tales oportunidades sus principales labores han sido asignadas a otras personas, tales como a cónyuges de ministros de Estado u otros familiares.

Debido a que este título protocolar ha sido tradicionalmente ocupado por la cónyuge del presidente, aún no existe claridad respecto al caso del cónyuge de una presidenta; si bien se ha propuesto nombrarlo « primer caballero», esto aún no ha sido llevado a la práctica puesto que Michelle Bachelet, la primera y hasta el momento única presidenta chilena, es soltera.[n 4]

Historia

Mercedes Fontecilla, cónyuge del presidente de la junta gubernativa José Miguel Carrera (1811-1813).
Enriqueta Pinto Garmendia, cónyuge del presidente de la República Manuel Bulnes (1841-1851).
La primera dama Juana Aguirre Luco junto a su marido, el presidente Pedro Aguirre Cerda (1938-1941).
La primera dama Rosa Markmann junto a su marido, el presidente Gabriel González Videla (1946-1952).
La primera dama Hortensia Bussi junto a su marido, el presidente Salvador Allende (1970-1973).
La primera dama Cecilia Morel junto a su marido, el presidente Sebastián Piñera (2010-2014).

Durante la Colonia, la cónyuge del gobernador era conocida como «presidenta» —ya que aquéllos eran llamados «presidentes», por la función de presidir la Real Audiencia—, denominación que siguió siendo utilizada con el advenimiento del periodo republicano, y así consta en la prensa del siglo XIX. A partir de mediados del siglo XIX, esta denominación fue lentamente superada por la de primera dama.[4]

Enriqueta Pinto Garmendia (1841-1851) fue la primera en habitar el Palacio de La Moneda, pues su marido, el presidente Manuel Bulnes, trasladó allí la sede de gobierno y residencia presidencial en 1846.[4]

La mayoría de las primeras damas del siglo XIX fueron admiradas y respetadas por la ciudadanía por su activa labor social, por ejemplo, así ocurrió con Delfina de la Cruz Zañartu (1876-1881), cónyuge de Aníbal Pinto, que gestionó ayuda para los heridos de la Guerra del Pacífico, al igual que su sucesora, Emilia Márquez de la Plata Guzmán (1881-1886), cónyuge de Domingo Santa María, que realizó labor benéfica con viudas y huérfanos causados por dicha guerra.[4]

A inicios del siglo XX, las primeras damas continuaron realizando actividades de beneficencia, generalmente en privado o sin mayor figuración, y apoyando o acompañando a sus maridos presidentes.[5]

Desde los Gobiernos Radicales, las primeras damas comenzaron a tener mayor protagonismo, y su rol fue mucho más allá de acompañar a los presidentes en las ceremonias oficiales, lo cual tiene a coincidir con la emancipación femenina.[6]

A partir de aquella época, las primera damas crearon y dirigieron diversas iniciativas y fundaciones de asistencia y ayuda social: el Comité Pro-Pascua de los Niños Pobres en 1941, iniciativa de Juana Rosa Aguirre; la Asociación de Dueñas de Casa, en 1947; la Fundación El Ropero del Pueblo, en 1954, creada por Graciela Letelier Velasco (1952-1958) y transformada por María Ruiz-Tagle (1964-1970), en el CEMA; con estas dos últimas organizaciones se institucionalizó el rol de las primeras damas y se determinó formalmente la relación con estas organizaciones.[6] comenzando a poseer un gabinete formal, para coordinar las diversas actividades que asumieron.

En 1971, con Hortensia Bussi (1970-1973), el CEMA pasó a llamarse Coordinadora de Centros de Madres (COCEMA). Durante el Régimen Militar, con Lucía Hiriart (1974-1990), la COCEMA pasó a ser CEMA-Chile en 1974, adquiriendo una gran importancia,[7]

Tras el retorno a la democracia, CEMA-Chile dejó de ser administrada por la primera dama y se fundaron nuevas organizaciones. En 1990, con Leonor Oyarzún (1990-1994), se transformó a la FUNACO en la Fundación Integra), orientando su trabajo en los niños en extrema pobreza, se creó la Fundación de la Familia, y poco después, en 1992, se inició el Programa de Promoción de la Mujer (PRODEMU).[10] desde entonces, las primeras damas han sido responsables oficialmente de dirigir tal red.

Luego, con Marta Larraechea (1994-200), se creó la Fundación Nuevos Tiempos, en 1994, de la que se originarían el Comité Nacional para el Adulto Mayor en 1995 —antecesor del Servicio Nacional del Adulto Mayor—, y el Museo Interactivo Mirador (MIM), en 2000. Con Luisa Durán (2000-2006) nació la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles en 2001, y la Fundación Chilenter en 2002.

En 2006, cuando asumió como presidenta Michelle Bachelet, quien no tenía cónyuge, se decidió crear oficialmente el cargo de director del área sociocultural de la presidencia, a quien le correspondería administrar la Red de Fundaciones, en ausencia de una primera dama.[11]

En 2010, Cecilia Morel (2010-2014), como cónyuge del presidente Sebastián Piñera, asumió formalmente como directora del área sociocultural de la presidencia. Ese mismo año, Matucana 100 fue desligada de la Red de Fundaciones, pasando a relacionarse con el Consejo de la Cultura y las Artes.[12]

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