Primera Guerra Carlista

Primera Guerra Carlista (Primera Guerra Civil Española)
las Guerras Carlistas
Cuadro -Calderote- Primera Guerra Carlistas by Ferrer Dalmau.jpg
Fecha2 de octubre de 1833[1]​-6 de julio de 1840
LugarEspaña
ResultadoVictoria isabelina
Beligerantes
Carlistas:
Españoles leales a Carlos María Isidro de Borbón

Apoyo económico de:[2]

Isabelinos o cristinos:
Españoles leales a Isabel II

Apoyados por:

Comandantes
Tomás de Zumalacárregui 
Ramón Cabrera
Juan Antonio de Zaratiegui
Jose Miguel Sagastibeltza 
Bruno Villarreal
Rafael Maroto
José Borges
Manuel Carnicer 
Miguel Gómez Damas
Sebastián de Borbón
Vicente Genaro de Quesada
José Ramón Rodil y Campillo
Francisco Espoz y Mina
Luis Fernández de Córdoba
Rafael de Ceballos-Escalera y Ocón
Marcelino Oráa
Baldomero Espartero
Ramón de Meer y Kindelán
Fuerzas en combate
30.000 carlistas (1838)[5]100.000[7]
5.000 División Auxiliar Francesa
Bajas
Muertos:
60.000 carlistas[8]
Muertos:
66.000 cristinos
2.400 británicos
7.800 franceses
50 portugueses[8]

La Primera Guerra Carlista fue una guerra civil que se desarrolló en España entre 1833 y 1840 entre los carlistas, partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón y de un régimen absolutista, y los isabelinos o cristinos, defensores de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón, cuyo gobierno fue originalmente absolutista moderado y acabó convirtiéndose en liberal para obtener el apoyo popular. Antiguamente fue conocida por la historiografía española como «Guerra de los Siete Años» o «primera guerra civil».[9]

Origen

El infante Carlos María Isidro, autoproclamado rey con el nombre de Carlos V.

La guerra la planteó Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, por la cuestión sucesoria, ya que había sido el heredero al trono durante el reinado de su hermano Fernando, debido a que éste, tras tres matrimonios, carecía de descendencia. Sin embargo, el nuevo matrimonio del rey y el embarazo de la reina abren una nueva posibilidad de sucesión.

En marzo de 1830, seis meses antes del nacimiento de Isabel II, el rey publica la Pragmática Sanción de Carlos IV aprobada por las Cortes de 1789, que dejaba sin efecto el Reglamento de 10 de mayo de 1713 que excluía la sucesión femenina al trono hasta agotar la descendencia masculina de Felipe V. Se restablecía así el derecho sucesorio tradicional castellano, recogido en Las Partidas, según el cual podían acceder al trono las hijas del rey difunto en caso de morir el monarca sin hijos varones.

No obstante, Carlos María Isidro, no reconoció a Isabel como princesa de Asturias y cuando Fernando murió el 29 de septiembre de 1833, Isabel fue proclamada reina bajo la regencia de su madre, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, y Carlos en el Manifiesto de Abrantes mantuvo sus derechos dinásticos, llevando al país a la Primera Guerra Carlista.

La cuestión dinástica no fue la única razón de la guerra. Tras la Guerra de la Independencia, Fernando abolió la Constitución de 1812, pero tras el Trienio Liberal (1820-1823), Fernando VII no volvió a restaurar la Inquisición, y en los últimos años de su reinado permitió ciertas reformas para atraer a los sectores liberales, que además pretendían igualar las leyes y costumbres en todo el territorio del reino eliminando fueros y privilegios, al tiempo los sectores más conservadores se agrupaban en torno a su hermano Carlos.

Sin embargo, Juan Antonio de Zaratiegui, ayudante y secretario del general Zumalacárregui, dejó escrito en 1845 que era un error afirmar que los navarros habían tomado las armas para defender sus fueros, ya que en 1833 estaban plenamente vigentes. En su obra «Vida y hechos de don Tomás de Zumalacárregui» Zaratiegui afirmaba poder demostrar que el alzamiento en Navarra no tuvo otro objeto que la defensa de los derechos a la corona de España del infante Carlos María Isidro y protestaba contra los que sostuviesen lo contrario.[10]

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