Primera División de España 1995-96

La temporada 1995/ 96 de la Primera División de España corresponde a la edición 65ª del campeonato. El torneo se disputó del 2 de septiembre de 1995 al 26 de mayo de 1996.

El Atlético de Madrid logró su noveno título de campeón, tras una sequía de 19 años. Los rojiblancos, que también conquistaron la Copa del Rey, lograron el primer doblete de su historia.

Esta temporada estuvo marcada por la polémica ampliación que dio origen a la llamada liga de los 22.

Equipos participantes

Esta temporada la Primera División alcanzó su récord de participantes, con 22 equipos. Entre ellos, un debutante, el Club Polideportivo Mérida, que se convirtió en el primer club extremeño en alcanzar la máxima categoría. Hasta la fecha, Extremadura era la única Comunidad Autónoma que no había tenido ningún representante en la historia de la Primera División de España.

Equipo Ciudad Estadio
Albacete Balompié Albacete Carlos Belmonte
Athletic Club Bilbao San Mamés
Club Atlético de Madrid Madrid Vicente Calderón
Futbol Club Barcelona Barcelona Camp Nou
Real Betis Balompié Sevilla Benito Villamarín
Real Club Celta de Vigo Vigo Balaídos
Sociedad Deportiva Compostela Santiago de Compostela San Lázaro
Real Club Deportivo de La Coruña La Coruña Riazor
Real Club Deportivo Español de Barcelona Barcelona Sarriá
Real Oviedo Club de Fútbol Oviedo Carlos Tartiere
Club Polideportivo Mérida Mérida Romano
Real Racing Club de Santander Santander El Sardinero
Rayo Vallecano de Madrid Madrid Vallecas
Real Madrid Club de Fútbol Madrid Santiago Bernabeu
Real Sociedad de Fútbol San Sebastián Anoeta
Unión Deportiva Salamanca Salamanca Helmántico
Sevilla Fútbol Club Sevilla Ramón Sánchez Pizjuán
Real Sporting de Gijón Gijón El Molinón
Club Deportivo Tenerife Santa Cruz de Tenerife Heliodoro Rodríguez López
Valencia Club de Fútbol Valencia Mestalla
Real Valladolid Valladolid José Zorrilla
Real Zaragoza Club Deportivo Zaragoza La Romareda

La Liga de 22

El verano de 1995, antes de iniciarse la temporada 1995/96, la LFP decidió excluir de sus competiciones al Celta de Vigo y al Sevilla FC -relegándolos de ese modo a Segunda División B- por distintos defectos en la documentación de su inscripción, al día siguiente de cumplirse el plazo para su entrega. Simultáneamente, Real Valladolid y Albacete Balompié, dos equipos descendidos a la Segunda División de España a la conclusión del campeonato anterior, fueron invitados por la LFP a ocupar las plazas del Celta de Vigo y Sevilla, apresurándose a formalizar su inscripción.

El Celta de Vigo y el Sevilla FC presentaron sendos recursos amparándose en la Ley General de la Administración y del Procedimiento Administrativo Común, considerando que la LFP había vulnerado el derecho de ambas entidades a subsanar, una vez notificadas, las deficiencias documentales de un expediente entregado en plazo. Por su parte, el Real Valladolid y el Albacete también presentaron sus alegaciones al Consejo Superior de Deportes (CSD), al considerar inaplicable la Ley de Procedimiento Administrativo por tratarse la LFP y la RFEF de entidades privadas, demandando así que se reconociese su categoría una vez aceptada la invitación recibida y formalizada la inscripción conforme les había sido requerida.[1]

Paralelamente y como medida de presión, hubo importantes movilizaciones por parte de los hinchas de los clubes implicados[4]

Inhibidos el CSD y la Real Federación Española de Fútbol, la decisión final quedó a criterio del pleno de la Asamblea de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, que se reunió en una sesión televisada en directo. Mantener la exclusión de Celta y Sevilla significaba el riesgo de una paralización judicial de las competiciones y la amenaza cierta de indemnizaciones millonarias a clubes implicados, patrocinadores y socios comerciales (televisión); riesgos similares se vislumbraban si los excluidos fueran Valladolid y Albacete, que complementando los trámites tras la invitación recibida argumentaban haber adquirido el derecho a participar en la máxima categoría. Tras la cruda intervención del presidente de la SD Compostela, José María Caneda, que sacó a relucir la torpeza de la propia LFP, se logró por aclamación la conformidad de la Asamblea con una solución de compromiso, que consistió en incrementar en dos el número de equipos participantes en el torneo liguero, que se prolongó hasta las 42 jornadas durante las dos temporadas siguientes. La solución implicaba modificar el número de ascensos y descensos a partir de la temporada 1996-97, en la que descendieron cuatro equipos, ascendiendo tan sólo dos, y jugando el tercer clasificado de Segunda contra el quinto peor de Primera la promoción, e indemnizándose económicamente al cuarto clasificado de Segunda por privarle de la posibilidad de disputar el ascenso. A cambio, a partir de la temporada 1999-2000 se eliminó la promoción y se incrementó en uno (de dos a tres) el número de ascensos y descensos directos entre Primera y Segunda División por temporada.[5]

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