Primera División de España

LaLiga Santander
Soccerball current event.svg LXXXVII Edición (2017-18)
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Datos generales
Sede Bandera de España  España
Asociación Real Federación Española de Fútbol (RFEF)
Fundación 10 de febrero de 1929
N.º de ediciones (1928-Act.) - 87
Organizador Liga de Fútbol Profesional (LFP)
Patrocinador
TV oficiales
Cuadro de honor
Campeón Bandera de la Comunidad de Madrid Real Madrid C. F. (33)
Subcampeón Bandera de Cataluña F. C. Barcelona
Tercero Bandera de la Comunidad de Madrid Club Atlético de Madrid
Datos estadísticos
Participantes 20
Partidos 380
Más laureado Bandera de la Comunidad de Madrid Real Madrid C. F. (33)
Más presencias
Descenso Segunda División
Clasificación a Liga de Campeones
Liga Europa
Sitio oficial
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La Primera División de España, conocida como LaLiga[2]​ es la máxima categoría del sistema de ligas de España y la principal competición a nivel de clubes del país. La organiza desde 1984 la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LFP) tras suceder a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Comenzó a disputarse en la temporada 1928-29: desde entonces, se viene celebrando sin interrupciones, con la excepción del período entre 1936 y 1939 por la Guerra Civil Española.

Oficialmente denominado como Campeonato Nacional de Liga de Primera División,[5]

A lo largo de su historia únicamente nueve clubes han resultado campeones, el más laureado de los cuales es el Real Madrid Club de Fútbol, con treinta y tres campeonatos. Completan el resto de títulos de las ochenta y seis temporadas históricas del campeonato, y por orden de títulos, el Fútbol Club Barcelona, el Club Atlético de Madrid, el Athletic Club, el Valencia Club de Fútbol, la Real Sociedad de Fútbol, el Real Betis Balompié, el Sevilla Fútbol Club y el Real Club Deportivo de La Coruña. El récord de goles por un equipo en una edición es 121, cifra alcanzada por el Real Madrid C. F. en 2011-12, mientras que el mayor número de puntos conseguidos por un equipo (100) lo comparten dicho club y el F. C. Barcelona, este último primer campeón histórico.

Un total de más de 14 800 futbolistas, incluidos los pertenecientes a la Segunda División de España, han disputado algún partido en las competiciones ligueras profesionales de España a lo largo de su historia.[6]

Historia

Antecedentes y primeros años

BASES FUNDACIONALES DEL CAMPEONATO DE LIGA

1.º El Campeonato de España se disputará por eliminación a doble partido. Accederán a él los campeones regionales, los subcampeones y el tercer clasificado de Vizcaya, Cataluña, Guipúzcoa y Centro (serían en total 32 clubes).

2.º El Campeonato de Liga se jugará a doble partido todos contra todos y a doble vuelta en dos Divisiones. La Primera estará compuesta por diez clubs: los seis campeones de España, los tres subcampeones y el vencedor de un torneo entre los diez equipos siguientes: Sevilla, Iberia, Alavés, Betis, Celta, Deportivo, Racing de Santander, Valencia, Real Oviedo y Sporting de Gijón. El torneo será por eliminatorias, con sorteo puro, a partido único y en campo neutral hasta proclamarse un campeón.

3.º Los nueve eliminados formarán la Segunda División con un décimo club que se clasificará entre todos aquellos que se inscriban con esa intención.

—Asamblea extraordinaria de la Federación Española. 23 de noviembre de 1928. Madrid.

Con el asentamiento del profesionalismo en el fútbol español, se hizo necesaria la creación de una competición a la altura de las nuevas exigencias. Es así como surgen unos primeros intentos de crear un campeonato de Liga a semejanza del ya existente en Inglaterra. Esta primera experiencia de la temporada 1927-28 no llegó a fructificar debido a las discrepancias entre las federaciones regionales y los clubes, divididos entre los denominados «maximalistas» o más influyentes, y los «minimalistas».[7]​ Así pues, la que debía ser la primera Liga Española de Foot-Ball profesional se desdobló en dos competiciones inacabadas: el Torneo de Campeones, y la Liga Máxima, sin poder resolverse las rencillas hasta la temporada siguiente.

Tras numerosas reuniones, se llegó finalmente a un acuerdo para establecer el primer torneo regular dividiéndolo en dos categorías, el Campeonato Nacional de Liga de Primera División y el de Segunda División. Para determinar qué equipos formarían parte de la primera edición de la máxima categoría se decidió invitar a los seis campeones y tres subcampeones que había tenido hasta entonces el denominado Campeonato de España: el Athletic Club, el Arenas Club de Guecho, el Real Madrid Foot-Ball Club, la Real Sociedad de Fútbol como sucesora del Ciclista Foot-Ball Club, el Foot-Ball Club Barcelona y el Real Unión Club, por una parte, y el Real Club Deportivo Español, el Athletic Club de Madrid y el Club Deportivo Europa por otra. El décimo equipo que completó el calendario fue el Real Santander Racing Club, que venció en un torneo clasificatorio previo creado a efecto.[8]​ El F. C. Barcelona se proclamó vencedor de la competición tras arrebatarle el primer puesto al Real Madrid F. C. en la última jornada de un campeonato dominado casi en su totalidad por los madrileños, y en el que fueron los primeros líderes de la competición.

Se estableció también un sistema de promoción para determinar qué equipos ascendían o descendían de categoría, quedando vigente desde entonces. El Real Santander R. C. le ganó la permanencia al Sevilla Foot-Ball Club, vencedor de la Segunda División. El barcelonés José Pitus Prat, integrante del Real Club Deportivo Español anotó el primer tanto de la historia, y Alfonso Olaso del Athletic Club de Madrid anotó el primer gol en propia puerta. El máximo goleador del campeonato inicial fue el guipuzcoano Paco Bienzobas de la Real Sociedad de Foot-Ball con 17 goles en 18 partidos. Este equipo fue el menos goleado al encajar únicamente 16 goles en 18 encuentros.

El éxito de la primera temporada dio continuidad a la competición. En la temporada 1934-35 se amplió por primera vez el número de equipos a doce. La competición fue suspendida tras estallar la Guerra Civil Española en 1936 y se reanudó al terminar ésta con los mismos equipos que estaban presentes antes de la interrupción. En ese intervalo, sólo el Real Betis Balompié en 1935 consiguió desbancar como campeones al Athletic Club —con tres títulos y ser el primer club en revalidar el título—, al Madrid Foot-Ball Club —con dos, de manera consecutiva— y al F. C. Barcelona —con uno—.

Tras el parón por el conflicto armado se reanudaron las competiciones deportivas en el país, y así lo hizo el campeonato de liga. El Atlético-Aviación Club y el Valencia Club de Fútbol ingresaron en el palmarés de campeones antes de que el Athletic Club bilbaino lograse su cuarto título y dominara el palmarés histórico. Sin embargo los vascos acusaron el período de la posguerra como muchos otros equipos, y a la temporada siguiente registró la peor actuación de un campeón vigente: finalizó en décima posición y a sólo dos puntos de la eliminatoria de permanencia. Del mismo modo afectó a otros campeones: el Real Madrid C. F. y el C. F. Barcelona estuvieron también a punto de descender; los madrileños evitaron la fase de permanencia y los catalanes la disputaron y vencieron para confirmar su permanencia.

El Sevilla Club de Fútbol ingresó también en el grupo de campeones al vencer la edición de 1945-46. Hasta entonces, se registraron siete campeones diferentes en quince temporadas, dando vista de la igualdad del campeonato. Sin embargo, desde entonces empezó a notarse un claro dominio del Real Madrid C. F., merced sobre todo a la llegada al club del jugador extranjero Alfredo Di Stéfano. Fue precisamente el club madrileño quien introdujo los dorsales en el fútbol español, circunstancia adoptada en Inglaterra tiempo atrás, al estrenarlos a comienzos de la temporada 1947-48 en un partido frente al Club Atlético de Madrid en el Estadio Metropolitano.[9]​ Desde entonces el resto de equipos fueron adoptándolos paulatinamente.

Inclusión de futbolistas extranjeros

La inclusión de jugadores extranjeros fue desde sus orígenes un tema controvertido. En la primera edición del campeonato se acordó que solo los jugadores foráneos que fuesen profesionales y que estuviesen jugando un mínimo de dos años en España podían jugar el campeonato. Por eso, muy pocos, no más de tres o cuatro, pudieron disputar esta primera liga.[11]

A comienzos de los años 1950 prosperó una negativa a la incorporación por parte de los clubes de jugadores extranjeros, circunstancia permitida desde que lo aprobó la Federación Española en 1947.[13]

A continuación se detallan algunas de las posturas de los clubes al respecto de volver a incorporar jugadores foráneos:[13]

“La F. I. F. A, eliminó al Comité organizador de la Copa de Europa y este torneo tomó después una importancia aterradora. Un jugador extranjero importado por el Real Madrid fue cedido en un año para veintitantos partidos benéficos. Lo más importante es quitar al fútbol ese carácter de rabioso regionalismo que convierte los partidos en batallas. Más deportividad y menos partidismo.”

“Somos partidarios de la importación de jugadores extranjeros. Pero no sólo internacionales consagrados, sino jóvenes promesas. Así trabajará la vista de los clubes y no sólo podrán hacer buenas adquisiciones los poderosos, sino también los menos fuertes económicamente a condición de buena información y buen sentido.”

“Se acaba de caer en una grave equivocación que hará mucho daño al fútbol al acelerar su conversión en simple espectáculo. Nosotros somos un equipo rabiosamente español y defendemos las esencias del deporte de España.”

Enrique Guzmán. Presidente del Atlético de Bilbao.

“Es un error sobrevalorar la importancia de un torneo como la Copa de Europa, que no tiene homologación oficial y en rigor es un ensayo. Lo importante es desarrollar el auténtico deporte nacional, fortalecer la selección, que hace tiempo no es capaz de darnos victorias, y no acentuar el desnivel económico y deportivo entre los tres o cuatro grandes clubes y los demás. Con la reapertura de la importación, todo esto se agravará.”

Así pues, con relativa mayoría presentó la Federación Española un recurso al acuerdo formulado por la Delegación Nacional de Deportes para reconsiderar su disposición del 22 de agosto de 1953, suscrita por el general Moscardó, que prohibía la contratación de jugadores extranjeros. Se dispuso finalmente que cada club pudiera contratar a dos jugadores, debiendo ser forzosamente al menos uno de ellos hispanoamericano o filipino,[15]

Posteriormente se estableció que sólo podían competir los llamados oriundos, esto era, extranjeros que se nacionalizaban o que acreditaban tener antecedentes familiares españoles. La llamada normativa de los oriundos fue sin embargo objeto de muchas polémicas y origen de corruptelas. Por ello, se abolió finalmente en 1974 y se autorizó la participación de dos extranjeros por club, y posteriormente se amplió en los años noventa.

Desde entonces hubo un auge en la contratación, que se vio acrecentado décadas después por el « caso Bosman» de libre traspaso de jugadores entre estados miembros de la Unión Europea y sin restricción de número de foráneos en los clubes,[12]

Nacimiento de la L. F. P.

Pese a que el fútbol español estaba profesionalizado desde el nacimiento de la competición, no fue hasta la temporada 1984-85 cuando surgió la siguiente reestructuración al respecto. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) quien hasta entonces se encargaba de la organización del torneo cedió sus competencias a la recientemente creada a efecto Liga Nacional de Fútbol Profesional (LFP), organismo independiente por iniciativa de los propios clubes tras desavenencias con la federación nacional en cuanto a la gestión de la profesionalización y el reparto económico de los beneficios del campeonato. Desde entonces la competición pasó a ser conocida como La Liga, otrora Campeonato Nacional de Liga y denominación relegada a un segundo plano.[17]​ Pese a ello, el organismo forma parte de la RFEF aunque con autonomía jurídica, estando conformada por todos los clubes de Primera y Segunda División, las consideradas ligas profesionales de España.

Dos temporadas después se probó para intentar aumentar la competitividad —sin éxito, ya que se alargó hasta el mes de junio y no logró los objetivos pretendidos— una de las reformas más significativas de su historia: el sistema de play-off para dilucidar el campeón y los descensos vigente en algunos campeonatos europeos. Una vez acabada la denominada liga regular de las correspondientes 34 jornadas, se dividió a los entonces 18 clubes participantes en tres grupos de seis equipos para las resoluciones finales en diez jornadas más. Por este motivo esa campaña fue la más larga de la historia, con 44 jornadas. Un único equipo descendió y ascendieron tres, por lo que al año siguiente comenzó un campeonato de 20 equipos, formato que se amplió a 22 brevemente por dos años por temas extradeportivos.

En el verano de 1995 la LFP decidió excluir de sus competiciones para la temporada 1995-96 al Real Club Celta de Vigo y al Sevilla Fútbol Club —relegándolos de manera administrativa a la Segunda División "B"— por distintos defectos en la documentación de su inscripción, al día siguiente de cumplirse el plazo para su entrega. Simultáneamente, el Real Valladolid Club de Fútbol y el Albacete Balompié, dos equipos descendidos a Segunda División a la conclusión del campeonato anterior, fueron invitados a ocupar las plazas de gallegos y sevillistas, apresurándose a formalizar su inscripción.[18]

Los dos clubes afectados presentaron sendos recursos amparándose en la Ley General de la Administración y del Procedimiento Administrativo Común, considerando que la LFP había vulnerado el derecho de ambas entidades a subsanar, una vez notificadas, las deficiencias documentales de un expediente entregado en plazo. Por su parte, vallisoletanos y albaceteños también presentaron sus alegaciones al Consejo Superior de Deportes (CSD), al considerar inaplicable la Ley de Procedimiento Administrativo por tratarse la LFP y la RFEF de entidades privadas, demandando así que se reconociese su categoría una vez aceptada la invitación recibida y formalizada la inscripción conforme les había sido requerida.[19]

Paralelamente, y como medida de presión, hubo importantes movilizaciones por parte de los hinchas de los clubes implicados[22]

Inhibidos el CSD y la Real Federación Española, la decisión final quedó a criterio del pleno de la Asamblea de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, que se reunió en una sesión televisada en directo. Mantener la exclusión del R. C. Celta de Vigo y del Sevilla F. C. significaba el riesgo de una paralización judicial de las competiciones y la amenaza cierta de indemnizaciones millonarias a clubes implicados, patrocinadores y socios comerciales (televisión); riesgos similares se vislumbraban si los excluidos fueran el Real Valladolid C. F. y el Albacete Balompié quienes, complementando los trámites tras la invitación recibida, argumentaban haber adquirido el derecho a participar en la máxima categoría. Tras la cruda intervención del presidente de la Sociedad Deportiva Compostela, José María Caneda, que sacó a relucir la dudosa gestión del organismo, se logró por aclamación la conformidad de la Asamblea con una solución de compromiso que consistió en incrementar en dos el número de equipos participantes en el torneo liguero, prolongándose hasta las 42 jornadas durante las dos temporadas siguientes. La solución implicaba modificar el número de ascensos y descensos a partir de la temporada 1996-97, en la que descendieron cuatro equipos, ascendiendo tan sólo dos, y jugando el tercer clasificado de Segunda contra el quinto peor de Primera la promoción, e indemnizándose económicamente al cuarto clasificado de Segunda por privarle de la posibilidad de disputar el ascenso. A cambio, a partir de la temporada 1999-2000 se eliminó la promoción y se incrementó en uno (de dos a tres) el número de ascensos y descensos directos entre Primera y Segunda División por temporada.

Expansión al extranjero

Partido disputado entre el Deportivo de La Coruña y Osasuna.

Durante los años 1990 comenzó a denominarse a la competición como la «liga de las estrellas», debido al incipiente número de consagrados futbolistas que comenzaron a llegar a España, y que junto a los que ya se encontraban en el país, comenzaron a dar una gran proyección a la competición a nivel internacional. La aparición de las televisiones privadas en España y el sistema de pago por visión, gracias a las cuales los clubes aumentaron enormemente sus ingresos merced a los contratos de emisión de partidos televisados, fomentaron la expansión. Fue uno de los principales motivos que les permitió contratar a muchos de los mejores futbolistas del mundo, que durante las últimas décadas solían recalar en Inglaterra e Italia. Circunstancias sin embargo que fueron en detrimento de los jugadores españoles que vieron como cada vez más llegaban jugadores de diversas nacionalidades. Dicho suceso vio su punto más alto cuando por primera vez un club alineó en su equipo inicial a once jugadores de nacionalidad distinta, en el partido entre el Granada Club de Fútbol —el implicado— y el Real Betis Balompié, en el partido correspondiente a la jornada 23 de la temporada 2016-17.[27]

Salvando el caso, la competición comenzó a tener un gran crecimiento, hasta que llegó a posicionarse como una de las ligas referentes en el mundo. De acuerdo a la clasificación anual realizada por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), la Primera División de España finalizó el año 2015 considerada como la mejor liga de fútbol a nivel mundial, puesto que también ocupó en los años 2000, 2001, 2002, 2004, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014, más que ninguna otra desde que se realiza dicho ranking.

Necesitada de ingresos para mantener su proyección, firmó en la campaña 2008-09 su primer acuerdo de patrocinio a semejanza de la Premier League inglesa, referente en ese aspecto y la que mayores beneficios obtiene a nivel mundial. Debido a ello, cambió por primera vez su denominación tras un acuerdo de tres años entre la Liga Nacional de Fútbol Profesional y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, adoptando el nombre de Liga BBVA —calificativo que había sido usado durante las dos temporadas anteriores por la Segunda División—.[2]

Este fue uno de los acuerdos bajo la presidencia de la L. F. P. de Javier Tebas, quien hasta entonces era el encargado de negociar de manera conjunta los derechos audiovisuales de los 30 clubes de Primera y Segunda División en busca de un reparto más equitativo entre todos y salvar las ya crecientes distancias entre los equipos profesionales. El patrocinio seguía la línea del mandatario de sanear la competición y los clubes a nivel económico y social, a la vez de seguir con su expansión y crecimmiento.[29]

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