Primer Congreso Nacional de Chile

Primer Congreso Nacional de Chile
Primer Congreso Nacional de Chile Color.jpg
Sesión inaugural
Datos generales
Ámbito Patria Vieja
Creación 4 de julio de 1811
Término 2 de diciembre de 1811
Tipo Congreso Unicameral de la Patria Vieja de Chile
Mayoría de la
Cámara Baja
Bando Moderado
Composición
Miembros 40 diputados (propietarios)
Congreso Nacional de Chile elección 1811.svg
Grupos representados   10    Bando Realista   21    Bando Moderado  9    Bando Exaltado
Última elección enero a mayo de 1811
Sede(s)
Plaza de Armas Chile.jpg
Palacio de la Real Audiencia de Santiago
Cronología

Sin Cuerpo Legislativo

Primer Senado de Chile
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El Primer Congreso Nacional de Chile fue inaugurado el 4 de julio de 1811, siendo uno de los congresos más antiguos de la América Latina.

Fue convocado para decidir la mejor clase de gobierno para el reino de Chile mientras durara el cautiverio del rey Fernando VII en manos de Napoleón.

Sesionó desde el 4 de julio hasta el 2 de diciembre, cuando fue disuelto por un golpe de estado dado por José Miguel Carrera.

De inicial tendencia moderada, por medio del golpe de estado del 4 de septiembre se entregó la hegemonía al sector de los llamados radicales o patriotas, quienes impusieron durante el transcurso de la legislatura del Congreso variadas reformas, como la ley de libertad de vientres, o se preparó las bases para transformaciones futuras, como la ley de cementerios o la reforma a la educación, lo que incluye también el inicio de un proceso de redacción de una constitución, que por la clausura del Congreso no llegó a puerto.

Convocatoria al primer Congreso

La gestación de este primer congreso provino directamente de la Primera Junta de Gobierno, instalada el 18 de septiembre de 1810, ya que la junta había sido elegida solo por los habitantes de Santiago, siendo por ende expresión de una sola ciudad, por lo que solo tomo el título de gobierno provisional,[2]

Antes de que la junta enviara instrucciones, algunos cabildos de provincias ya habían realizado elecciones. En Petorca el subdelegado Manuel de la Vega se hizo elegir diputado por el cabildo que presidida, y en Concepción fue electo Ándres del Alcázar, conde de la Marquina, mediante un cabildo abierto.[4] aunque posteriormente se aceptaron mientras tuvieran concordancia con las reglas establecidas en el texto de convocatoria.

Muchos de los patriotas que pensaba ya en una independencia plena, tenían sus dudas sobre los resultados inmediatos de la acción del congreso, teniendo como base las condiciones de desarrollo político de Chile.[3] Escribía Bernardo O’Higgins:

Por mi parte no tengo duda de que el primer congreso de Chile mostrara la más pueril ignorancia y se hará culpable de toda clase de locuras. Tales consecuencias son inevitables, a causa de nuestra total falta de conocimientos y de experiencia; y no podemos aguardar que sea de otra manera hasta que principiemos a aprender.[5]

Por encargo de la junta, el cabildo de Santiago propuso el 13 de octubre ciertas reglas para la elección, sobre los electores y posibles candidatos,[6] aunque la junta no decidió nada en muchos días.

En la junta se debatió largamente sobre la convocatoria al congreso, existiendo muchas resistencias al respecto.[8] se logró la aprobación al Texto de convocatoria, que se inspiraba bastante en la convocatoria española a las cortes de Cádiz, distribuyéndola a las demás provincias del reino.

Los principales mandatos del congreso eran:

acordar el sistema que más conviene a su régimen y seguridad y prosperidad durante la ausencia del Rey. Ellos deben discutir, examinar y resolver tranquila y pacíficamente, qué género de Gobierno es a propósito para el país en las presentes circunstancias deben dictar reglas a las diferentes autoridades, determinar su duración y facultades; deben establecer los medios de conservar la seguridad interior y exterior y de fomentar los arbitrios que den ocupación a la clase numerosa del pueblo que la hagan virtuosa, la multipliquen y la retengan en la quietud, y tranquilidad de que tanto depende la del Estado: y en fin, deben tratar de la felicidad general de un pueblo, que deposita en sus manos la suerte de su posteridad[9]

Se debían de elegir 42 diputados, y por cada uno de los diputados propietarios debía haber un suplente, realizándose la elección por medio de cédulas secretas. Podían ser electos diputados:

los habitantes naturales del Partido, o los de fuera de él avecindados en el reino, que por sus virtudes patrióticas, sus talentos, y acreditada prudencia, hayan merecido el aprecio y confianza de sus conciudadanos, siendo mayores de veinticinco años, de buena opinión y fama, aunque sean eclesiásticos seculares.

No podían ser electos:

los curas, los subdelegados, y los oficiales veteranos, cuyos empleos exigen precisa residencia... los que hayan ofrecido, y admitido cohecho para que la elección recaiga en determinada persona, y en el acto de la elección se podrán acusar: el colegio de electores determinará la causa en juicio público, y verbal, y en la misma pena incurrirán los calumniadores.[9]

La principal institución a cargo de la elección en cada localidad era el cabildo, que tenía la responsabilidad de elegir quienes votaban, de revisar el proceso electoral y verificar los resultados. Según el texto de convocatoria tenían derecho a elegir:

todos los individuos que por su fortuna, empleos, talentos, o calidad gozan de alguna consideración en los partidos en que residen, siendo vecinos, y mayores de veinticinco años, lo tienen igualmente los eclesiásticos seculares, los curas, los subdelegados y militares”, siendo excluidos “los extranjeros, los fallidos, los que no son vecinos, los procesados por delitos, los que hayan sufrido pena infamatoria, y los deudores a la Real Hacienda.[9]

Algunos vecinos, principalmente José Miguel Infante, creían que todo chileno debía votar por sufragio universal, pues cada uno tenía el derecho imprescriptible de nombrar a sus diputados, aunque esta opinión no prosperó.[10]

Aunque en un principio no se realizaron objeciones mayores al texto enviado por la junta, el cabildo reclamó porque consideraba que la representación de la capital, 6 diputados, no coincida ni con la población ni la importancia de la ciudad, por lo que proponían doblar su número.[11] La junta aprobó la propuesta.

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