Presidente del Consejo Europeo

Presidente del Consejo Europeo
Council of the EU and European Council.svg
Emblema del Consejo Europeo
Donald Tusk 3.jpg
Titular
Donald Tusk
Desde el 1 de diciembre de 2014

Residencia Bruselas
Sede Résidence Palace
Designado por Consejo Europeo
(por mayoría cualificada)
Duración 2 años y medio
(renovable una vez)
Primer titular Liam Cosgrave (rotatorio)
Herman van Rompuy (permanente)
Creación 1975 (rotatorio)
2009 (permanente)
Sitio web 1. Web oficial
2. Blog personal
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El presidente del Consejo Europeo (o presidente de la Unión, informalmente) es una de las más altas posiciones institucionales de la Unión Europea, y sin duda la más simbólica, cuya dimensión política interna se vuelca sobre la dirección de una de las más relevantes instituciones del marco comunitario, como es el Consejo Europeo, que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados de la Unión más su propio presidente y el presidente de la Comisión Europea (a las reuniones se invita también al Presidente del Parlamento Europeo).

Su proyección exterior se corresponde con la más alta representación de la UE en el ámbito de la política exterior y de seguridad común, al nivel de los jefes de Estado. Su mandato tiene una duración de dos años y medio renovables una sola vez, sustituyendo así el viejo sistema rotatorio anterior al Tratado de Lisboa.

El actual presidente del Consejo Europeo es el político conservador polaco Donald Tusk, que sucedió en el cargo al democristiano belga Herman van Rompuy.[2]

Historia del cargo

El primer Consejo Europeo se celebró en 1961 en una cumbre informal, pero sólo se formalizó en 1974. A partir de entonces y hasta la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en 2009, se utilizó un sistema de presidencias rotatorias, que extendían las presidencias semestrales del Consejo de la UE a un Consejo Europeo ajeno al marco institucional, bajo la figura de un "presidente en ejercicio de la UE", que recaía en el Jefe de Estado o de Gobierno a cuyo país correspondiera en cada momento la presidencia de turno de aquél órgano.

El presidente en ejercicio era así el principal responsable de preparar las reuniones del Consejo Europeo, y a él le correspondía presidirlas, pero no contaba con más poderes que los de persuasión política, careciendo incluso de poderes administrativos formales. No obstante, representaba usualmente a la Unión en el exterior, y, en correlación, estaba obligado a presentar un informe completo al Parlamento Europeo tras las reuniones del Consejo Europeo, y al principio y final de la Presidencia.[4]

Tratado de Lisboa

La consagración formal por el Tratado de Lisboa del Consejo Europeo como Institución de la Unión, separada del Consejo de la UE, puso fin a este complejo sistema y, tras encendidos debates, se implantó la figura de un presidente estable de la nueva institución constitucional, de la máxima altura política y apartada de cualquier responsabilidad nacional, dedicada en exclusiva a la presidencia, primus inter pares, de los dirigentes europeos.

Debido sin embargo a su reciente institucionalización, la precisa dimensión del puesto es aún incierta, y sus poderes generales y en relación con otros importantes puestos no está del todo clara. Si bien el artículo 15.6 in fine del Tratado de Funcionamiento de la Unión lo sitúa, en el ámbito internacional, a la altura internacional de los jefes de Estado,[5]​ la naturaleza del cargo es otra, y su influencia se determinará en gran medida por el impulso que pueda darle la primera persona en ocupar el puesto.

Naturaleza actual

Como el papel de Presidente del Consejo se institucionaliza en virtud del Tratado de Lisboa, a las posibles fricciones antes señaladas con el Presidente de la Comisión Europea y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de índole competencial, podrían además sumarse otras, de naturaleza más personal o política. Así, las personalidades podrían ser de partidos políticos opuestos, como parece aconsejarlo el tradicional equilibrio comunitario, creando tensiones ideológicas en la dirección de la UE (mayorías políticas en el Consejo y el Parlamento rara vez coinciden).[6]​ No obstante, no cabe duda de que el papel del Presidente del Consejo se perfila claramente con una vocación política, cuyo contenido dependerá en buena medida del carácter y el estilo de su titular.

La dualidad de funciones de alta dirección que se produce entre las posiciones del Presidente del Consejo Europeo, símbolo político y representante máximo de la Unión, y del Presidente de la Comisión, jefe del Ejecutivo comunitario con legitimidad parlamentaria, ha sido comparada con la que establece el sistema constitucional de la República Francesa, donde existe un Presidente de la República, jefe del Estado (asimilable aquí al Presidente del Consejo Europeo) y un Primer Ministro, cabeza del Gobierno (aquí el Presidente de la Comisión). No obstante, y pese a la recurrente referencia francesa, parecería, en esos términos, más apropiada una referencia al sistema político portugués, rumano o checo, donde las funciones del jefe del Estado son algo más limitadas, si bien muy representativas y de autoridad más bien político-moral y de consenso, pero con indudable influencia política.

Sin embargo, a diferencia de muchos de estos modelos políticos, el Presidente del Consejo Europeo no tiene los clásicos poderes propios de un sistema presidencialista o mixto, como es la capacidad de disolver el Parlamento o de participar en la elección del Gobierno,[6]​ y no cabe duda que, hoy por hoy, su naturaleza es distinta.

Este cargo ha sido divulgado informalmente por los medios como Presidente de la Unión Europea, pero esta denominación no es exacta, aunque fue barajada entre las posibles por la Convención que redactó la Constitución Europea.[7]

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