Presidente de la Nación Argentina

Presidente de la Nación Argentina
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Estandarte Presidencial
Presidente Macri en el Sillon de Rivadavia (cropped).jpg
Titular
Mauricio Macri
Desde el 10 de diciembre de 2015

Tratamiento Señor/a Presidente (informal) Excelentísimo/a Señor/a (formal)
Residencia Quinta de Olivos
Bandera de Argentina Olivos, Buenos Aires, Argentina
Sede Casa Rosada
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Designado por Elección mediante votación popular directa
Duración 4 años, con derecho a una sola reelección inmediata
Primer titular Bernardino Rivadavia
Creación Constitución de 1826
Salario AR$ 173 000/mes.
Sitio web Presidencia de la Nación Argentina
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El presidente de la Nación Argentina es el jefe de Estado y jefe de Gobierno, responsable político de la administración general de la República Argentina y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.[1]

El presidente es elegido mediante el Sufragio directo con posibilidad de una segunda vuelta electoral para un periodo de cuatro años. Desde la reforma de la Constitución Argentina de 1994, el mandatario tiene la posibilidad de una reelección inmediata, pudiendo repetir nuevamente el mandato después de transcurrido un período. En caso de muerte, destitución, dimisión o renuncia de un presidente, el vicepresidente asume la presidencia.

Hubo cuarenta y nueve personas que asumieron el cargo. De las personas elegidas para el cargo, cuatro fallecieron en el cargo, doce son dictadores que se arrogaron el cargo de presidente de facto y siete renunciaron. Bernardino Rivadavia fue nombrado «presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata», cargo y título creado por ley del Congreso del 8 de febrero de 1826. Después de su renuncia desapareció el cargo en la legislación argentina hasta que en 1853 se aprobó una nueva constitución que restableció el cargo disponiendo que la elección se realizaba por seis años, sin posibilidad de reelección inmediata; la designación se hacía por votación indirecta en un Colegio electoral y si ningún candidato lograba más de la mitad de los votos, decidía el Congreso entre los dos más votados. Justo José de Urquiza fue el primer elegido de acuerdo al nuevo régimen y desempeñó el cargo como «presidente de la Confederación Argentina», al igual que su sucesor, Santiago Derqui, quien luego de las reformas constitucionales de 1860, asumió como «presidente de la Nación Argentina», título vigente hasta la fecha.

En la actualidad, el actual presidente es Mauricio Macri desde el 10 de diciembre de 2015, quien ejerce el cargo desde la Casa Rosada, situada frente a la Plaza de Mayo, sede del poder ejecutivo de la Nación Argentina, y la residencia del presidente y su familia es la Quinta de Olivos.

Origen

Nicolas Avellaneda fue el primer presidente más joven de Argentina asumiendo con 37 años.

Los orígenes de la Argentina como nación se remontan a 1776 cuando, en el marco de las llamadas reformas borbónicas, el rey de España creó el Virreinato del Río de la Plata –que abarcaba aproximadamente los territorios de las actuales Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y sur de Brasil– separándolo del Virreinato del Perú. El jefe de Estado seguía siendo el rey, representado localmente por el virrey que, en general, eran nacidos en España.

En la Revolución de Mayo de 1810, se formó en Buenos Aires el primer gobierno autónomo en el territorio del virreinato, conocido como la Primera Junta, que sustituyó al virrey pero continuó gobernando en nombre del rey de España. Más tarde se transformó en la Junta Grande, cuando se unieron representantes de otras ciudades del interior y luego el gobierno se delegó primero en un triunvirato y luego en un poder ejecutivo unipersonal con el nombre de Director Supremo creado por la Asamblea Nacional de 1813.

El cargo de Director Supremo se mantuvo cuando, luego de declarada la independencia el 9 de julio de 1816 por un Congreso reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán, se aprobó una Constitución en 1819, pero debido a circunstancias políticas, la misma nunca entró en vigor, el poder central se disolvió y el país quedó como una confederación de provincias.

Una nueva constitución aprobada en 1826 creó por primera vez el cargo de presidente, para el cual fue electo Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino. Debido a la guerra entre Argentina y Brasil, Rivadavia renunció después de un breve período de tiempo, y la oficina se disolvió poco después.

Una guerra civil entre “unitarios“ (unitaristas, es decir gobierno central con sede en Buenos Aires) y “federales” (federalistas con plena autonomía de las provincias) se produjo en las décadas siguientes. En este momento, no había una autoridad central y lo más cercano a ello era el representante de relaciones exteriores, por lo general el gobernador de la Provincia de Buenos Aires. El último en llevar este título fue Juan Manuel de Rosas que, en los últimos años de su gobierno, fue elegido jefe supremo de la Confederación Argentina, adquiriendo poder efectivo en el resto del país.

En 1852, Rosas fue derrocado y se convocó a una asamblea constituyente. Esta constitución, aún en vigor, estableció un gobierno federal nacional, con la oficina del presidente, electo mediante el Colegio electoral. El período de mandato se fijó en seis años, sin posibilidad de reelección. El primer presidente elegido en virtud de la Constitución fue Justo José de Urquiza. Después de una breve interrupción en 1860, la sucesión de presidentes se realizó respetando las normas legales hasta que a partir de 1930 fue interrumpida por varios golpes de Estado, con lo cual se intercalaron presidentes de facto y otros legalmente elegidos.

En 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976, golpes militares depusieron los presidentes electos. En 1930, 1943 y 1955 las Fuerzas Armadas designaron militares con el título de presidente. Como resultado de los golpes de estado de 1966 y de 1976, el gobierno federal fue ejercido por una junta militar integrada por los jefes de cada una de las tres ramas de las Fuerzas Armadas ( Ejército, Fuerza Aérea y Armada) la que, a su vez, designó a un militar como presidente. En 1962, antes que los militares alcanzaran a nombrar un nuevo presidente, asumió ese cargo el presidente provisional del Senado que era el reemplazante legal del presidente depuesto.

Es discutible si estos jefes de estado militares adecuadamente pueden ser llamados presidentes, dada la ilegitimidad de sus gobiernos. La posición del gobierno argentino actual es que los militares que desempeñaron el Poder Ejecutivo entre 1976 y 1983 no fueron explícitamente presidentes legítimos, por lo cual no se les ha reconocido derecho a una pensión presidencial. La situación de los anteriores presidentes militares no está definida, si bien todos ellos en la actualidad ya han fallecido.

Constitución de 1826

Bernardino Rivadavia fue el primer responsable del Poder Ejecutivo en ser denominado «presidente».

Artículo 68.- El Poder Ejecutivo de la nación se confía y encarga a una sola persona, bajo el título de Presidente de la República Argentina.

Artículo 70.- Antes de entrar al ejercicio del cargo, el Presidente electo hará en manos del Presidente del Senado, y a presencia de las dos Cámaras reunidas, el juramento siguiente: «Yo (N...) juro por Dios Nuestro Señor y estos Santos Evangelios, que desempeñaré debidamente el cargo de Presidente, que se me confía; que protegeré la Religión Católica, conservaré la integridad e independencia de la República y observaré fielmente la Constitución».

Capítulo primero. Naturaleza y calidades de este poder . Sección V. Del Poder Ejecutivo, Constitución de la Nación Argentina (1826)

La Constitución de 1826 establecía que el poder ejecutivo es ejercido por una persona bajo el título de Presidente de la República Argentina (artículo 68). Los requisitos eran ser ciudadano argentino,[2]​ tener treinta y seis años de edad, nueve como ciudadano y un capital de diez mil pesos (artículos 24 y 69). Tenía un mandato de cinco años y no podía ser reelecto (artículo 71). En caso de enfermedad, muerte, renuncia o destitución el cargo era ejercido por el presidente del senado (artículo 72). Era elegido de la siguiente forma (artículos 73 al 80): En la capital y en cada provincia se formaba una junta de quince electores quienes votaban cuatro meses antes de que finalize el mandato con "balotas firmadas". Una vez terminada la votación y el escrutinio, el acta iba dirigida al presidente del Senado quien junto a cuatro miembros del congreso hacían el conteo final. El que reunía las dos terceras partes de los votos era proclamado presidente. En caso de que ninguno lo reuniere, era elegido por los 2/3 del congreso. Podía ser destituido por acusación de la Cámara de Representantes por "delitos de traición, concusión, malversación de los fondos públicos, violación de la Constitución, particularmente con respecto a los derechos primarios de los ciudadanos, u otros crímenes que merezcan pena infamante o de muerte". y ser destituido por el senado

Sus atribuciones eran (artículos 81 al 101) publicar y hacer ejecutar las leyes, convocar al congreso, hacer anualmente la apertura de sesiones, ordena las elecciones legislativas, ser el comandante de las fuerzas de mar y tierra necesitando el permiso del congreso para mandar al ejército en persona, proveer la seguridad interior y exterior, tomar medidas para garantizar la paz, hacer tratados con aprobación del senado, nombrar y destituir a sus cinco ministros, nombrar embajadores y demás agentes con aprobación del senado, recibir delegaciones extranjeras, expedir las cartas de ciudadanía, ejercer el patronato general de las iglesias, "Todos los objetos y ramos de Hacienda y Policía, los establecimientos públicos, y nacionales, científicos y de todo género, formados y sostenidos con fondos del Estado las casas de moneda, Bancos nacionales, correos, postas y caminos son de la suprema inspección y resorte del Presidente de la República", aplicar indultos y nombrar jueces de la corte suprema. Además, nombraba a los gobernadores de las provincias a propuesta de un Consejo de Administración y aprobaba sus presupuestos. Todo proyecto de ley debía pasar por el poder ejecutivo quien las aprobaba u objetaba.

Constitución de 1853

Artículo 71.- El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de "Presidente de la Confederación Argentina".

Artículo 77.- Al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestaran juramento, en manos del presidente del Senado (La primera vez del presidente del Congreso Constituyente), estando reunidos el Congreso, en los términos siguientes: "Yo N.N:, juro por Dios nuestro Señor y nuestros Santos Evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Confederación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Confederación Argentina. Si así no lo hiciese, Dios y la Confederación me lo demanden."

Capítulo primero. De su naturaleza y duración. Sección II. Del Poder Ejecutivo, Constitución de la Nación Argentina (1853)

Los artículos 71.º a 90.º contenían las estipulaciones relativas al poder ejecutivo. El titular del mismo era unipersonal, y llevaba el título de Presidente de la Confederación Argentina. Un vicepresidente, electo conjuntamente con él, lo supliría en caso de ausencia, inhabilidad o renuncia.

Los requisitos para la elección como presidente eran similares a los exigidos para los senadores; se les añadía la condición de nativo, o de ser hijo de uno en caso de haber nacido fuera del territorio nacional, y la práctica de la religión católica, única concesión a los montoneros. Su mandato se extendería por un período de seis años, sin posibilidad de reelección hasta que un período completo hubiese pasado; ninguna causa permitía la extensión del mismo más allá de los seis años cumplidos desde la fecha original de asunción.

El procedimiento para la elección presidencial era indirecto; el electorado de cada provincia escogería un número de delegados, igual al doble de la cantidad total de diputados y senadores que se eligiesen por la misma. Los electores de cada provincia votarían discrecionalmente a los candidatos que juzgasen más convenientes, y remitirían copia sellada de su resolución al Senado de la Nación; una vez recibidas todas las listas, la Asamblea Legislativa realizaría el escrutinio de las mismas. De haber como resultado mayoría absoluta de un candidato, la proclamación sería automática. En caso de no contar ninguno con la misma, la Asamblea Legislativa elegiría inmediatamente y a simple pluralidad de sufragios entre los dos candidatos más votados, o más en caso de haber empate en el primer o segundo puesto. En este último caso, de no haber candidato con mayoría absoluta en primera instancia, se realizaría balotaje entre los dos candidatos más votados en la primera vuelta. El quorum para esta elección era de tres cuartas partes de los congresistas.

De acuerdo al primer inciso del artículo 90.º, el presidente era la autoridad suprema de la Confederación, en lo que se denomina un régimen presidencialista: no respondía de sus acciones, dentro del marco impuesto por la Constitución, a ninguna autoridad superior, y no requería de la aprobación del Congreso para el ejercicio de las atribuciones que le competen. Era además el titular del poder ejecutivo de la ciudad designada capital federal, y el jefe de las fuerzas armadas.

El presidente gozaba de facultades colegislativas: además de la sanción y promulgación de las leyes dictadas por el Congreso, incluyendo la facultad de veto, estaba a su cargo la expedición de los reglamentos necesarios para la aplicación de la ley, llamados decretos, aunque respetando el espíritu original de la misma. La firma de tratados con otros estados estaba a su exclusivo cargo, así como la decisión de dar o no trámite a los documentos emitidos por el pontífice católico.

Como autoridad en materia de política exterior, es el encargado del nombramiento de embajadores y otros ministros destinados a la negociación con las potencias extranjeras; la elección y remoción de los titulares de embajada requería acuerdo senatorial —un vestigio de la influencia de la constitución norteamericana, en la que el Senado comparte con el presidente la potestad sobre las relaciones exteriores, sobre los convencionales—, pero la de los funcionarios de rango inferior estaba enteramente a su cargo. Por lo mismo, era la autoridad a cargo de la gestión de los asuntos militares, disponiendo del ejército, designando a los oficiales del mismo —con acuerdo del Senado, en caso de los puestos superiores del escalafón—, emitiendo patentes de corso, declarando la guerra o decretando el estado de sitio cuando su causa es el ataque de una potencia extranjera.

Su implicación con las tareas del Congreso no se limitaba a la promulgación de las leyes: estaba a cargo del presidente la apertura de las sesiones en Asamblea Legislativa, en la que comunicaba al mismo sus consideraciones acerca de su tarea, y la prórroga o convocatoria a sesiones fuera del período ordinario.

Con respecto al poder judicial, estaba a su cargo la designación de los jueces de los tribunales federales, para lo que requería el acuerdo senatorial; además, contaba con la facultad de indultar a los condenados por delitos de jurisdicción federal, salvo en casos de juicio político. No tenía la facultad de imponer condenas, pero sí de —en estado de sitio— decretar el arresto temporal o el traslado de personas, salvo que éstas prefiriesen abandonar el territorio nacional. Si no contaba con el acuerdo del Congreso al dictarlas, estas medidas caducaban automáticamente a los 10 días.

Como encargado de la administración nacional, le estaba encomendada la recaudación de la renta nacional y su aplicación, dentro del marco de la ley de presupuesto; tenía facultad para otorgar el goce de licencias o montepíos, y para recabar cualquier clase de información por parte de la administración nacional.

La Constitución fijaba como ayudantes del presidente a cinco ministros, elegidos por éste, en carteras de Interior, de Relaciones Exteriores, de Hacienda, de Justicia, Culto e Instrucción Pública, y de Guerra y Marina. El refrendo ministerial era necesario para los decretos de gobierno. Los ministros estaban además obligados a dar informes al Congreso en la apertura de sesiones, y facultados a tomar parte en los debates de éste, aunque sin voto. La tarea era incompatible con el ejercicio del poder legislativo nacional.

Reformas constitucionales

Bartolomé Mitre, primer presidente de la nación unificada.

Artículo 74.- El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de "Presidente de la Nación Argentina".

Artículo 80.- Al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestaran juramento, en manos del presidente del Senado (La primera vez del presidente del Congreso Constituyente), estando reunidos el Congreso, en los términos siguientes: "Yo N.N:, juro por Dios nuestro Señor y nuestros Santos Evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina. Si así no lo hiciese, Dios y la Nación me lo demanden."

Capítulo primero. De su naturaleza y duración. Sección II. Del Poder Ejecutivo, Constitución de la Nación Argentina (1860)
  • La reforma de 1860 renombró al cargo como "Presidente de la Nacíon Argentina", otorgó a las provincias el derecho a pedir la intervención del Gobierno Federal en su territorio, a la cámara de diputados el derecho de acusar en juicio político a miembros del poder ejecutivo y jueces, y quitó al poder ejecutivo la facultad de suspender las garantías constitucionales.
  • En 1866 no se hizo cambios al sistema de gobierno
  • En 1898 se elevó a ocho los ministerios del gabinete (antes eran 5)
  • Hacia 1949 se permitía la reelección ilimitada del presidente y se eliminaba el colegio electoral (la elección seria directo, por el voto popular) y el límite de cantidad de ministerios. Además, el estado no autorizaría organizaciones que tuvieran principios opuestos a las libertades individuales y, aparte del estado de sitio, el presidente podría, sin aprobación del congreso, declarar el estado de prevención y alarma.
  • La reforma de 1957 derogó la reforma de 1949 y reinstauró la constitución de 1853 con las reformas de 1860, 1866 y 1898, limita las facultades de intervención, atribuyéndoselas al Congreso exclusivamente, salvo casos de invasión exterior, La prohibición al poder ejecutivo de expulsar a ningún habitante, argentino o extranjero, limitaba más las facultades del Presidente para detener personas y establecía garantías para las personas detenidas en virtud del estado de sitio, limitaba el mandato del presidente a seis años, sin posibilidad de reelección y establecía la elección indirecta por colegio electoral (modificado por el estatuto provisional de 1972 que estableció un mandato de cuatro años con reelección y la elección directa con ballotage); establece limitaciones a ciertas personas para ser presidentes (ministros, cónyuges, parientes, contratistas del Estado).
  • La reforma de 1994 estableció un mandato de cuatro años y habilitó la reelección presidencial, creó la figura del jefe de Gabinete, que debe concurrir al Congreso a informar sobre la gestión del Gobierno, la posibilidad de efectuar la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo y los decretos de necesidad y urgencia, eliminó el colegio electoral y estableció el sistema de balotaje.
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