Presidente de la Nación Argentina

Presidente de la Nación Argentina
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Estandarte Presidencial
Presidente Macri en el Sillon de Rivadavia (cropped).jpg
Titular
Mauricio Macri
Desde el 10 de diciembre de 2015

Tratamiento

Señor/a Presidente/a (informal) Excelentísimo Señor (masculino)

Excelentísima Señora (femenino)
Residencia Quinta de Olivos (Residencia Presidencial)
Sede Casa Rosada (Sede de Gobierno)
Duración 4 años, con derecho a una sola reelección inmediata
Primer titular Bernardino Rivadavia
(8 de febrero de 1826)
Justo José de Urquiza
(5 de marzo de 1854)
Bartolomé Mitre
(12 de octubre de 1862)
Creación Constitución de 1826 - Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata (8 de febrero de 1826)
Constitución de 1853 - Presidente de la Confederación Argentina (5 de marzo de 1854)
Constitución de 1860 - Presidente de la Nación Argentina (12 de octubre de 1862)
Sitio web Presidencia de la Nación Argentina
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Nicolas Avellaneda fue el primer presidente más joven de Argentina asumiendo con 37 años.

El presidente de la Nación Argentina es el jefe de Estado y jefe de Gobierno, responsable político de la administración general de la República Argentina y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.[1] El presidente encabeza el poder ejecutivo del gobierno argentino y es elegido junto con el vicepresidente en una misma fórmula.

Bernardino Rivadavia fue nombrado «presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata», cargo y título creado por ley del Congreso del 8 de febrero de 1826. Después de su renuncia desapareció el cargo en la legislación argentina hasta que en 1853 se aprobó una nueva constitución que restableció el cargo disponiendo que la elección se realizaba por seis años, sin posibilidad de reelección inmediata; la designación se hacía por votación indirecta en un Colegio Electoral y si ningún candidato lograba más de la mitad de los votos, decidía el Congreso entre los dos más votados. Justo José de Urquiza fue el primer elegido de acuerdo al nuevo régimen y desempeñó el cargo como «presidente de la Confederación Argentina», al igual que su sucesor, Santiago Derqui, quien luego de las reformas constitucionales de 1860, asumió como «presidente de la Nación Argentina», título vigente hasta la fecha.

La reforma constitucional de 1949 dispuso la elección del presidente por voto directo a simple pluralidad de sufragios y con posibilidad de reelección sin limitaciones. El gobierno militar surgido del golpe de estado de 1955, que ratificó la convención constituyente de 1957, retornó al régimen de 1853. El gobierno surgido del golpe militar de 1966 limitó la duración del mandato a cuatro años mediante un estatuto transitorio que solo se aplicó para una elección pues luego no fue ratificado.

Desde la reforma de la Constitución Argentina de 1994, el mandato dura cuatro años con posibilidad de una reelección inmediata, pudiendo repetir nuevamente el mandato después de transcurrido un período y surge de elecciones con sufragio directo y con posibilidad de una segunda vuelta electoral.

En la actualidad la Casa Rosada, situada frente a la Plaza de Mayo, es la sede del poder ejecutivo de la Nación Argentina, y la residencia del presidente y su familia es la Quinta de Olivos.

El ciudadano que es presidente de la Nación también es Gran Maestre de las dos órdenes más importantes que confiere el Estado argentino: la Orden del Libertador San Martín y la Orden de Mayo.[3] Es también Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Orígenes

Los orígenes de la Argentina como nación se remontan a 1776 cuando, en el marco de las llamadas reformas borbónicas, el rey de España creó el Virreinato del Río de la Plata –que abarcaba aproximadamente los territorios de las actuales Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y sur de Brasil– separándolo del Virreinato del Perú. El jefe de Estado seguía siendo el rey, representado localmente por el virrey que, en general, eran nacidos en España.

Bernardino Rivadavia fue el primer responsable del Poder Ejecutivo en ser denominado «presidente».

En la Revolución de Mayo del 25 de mayo de 1810, se formó en Buenos Aires el primer gobierno autónomo en el territorio del virreinato, conocido como la Primera Junta, que sustituyó al virrey pero continuó gobernando en nombre del rey de España. Más tarde se transformó en la Junta Grande, cuando se unieron representantes de otras ciudades del interior y luego el gobierno se delegó primero en un triunvirato y luego en un poder ejecutivo unipersonal con el nombre de Director Supremo creado por la Asamblea Nacional de 1813.

El cargo de Director Supremo se mantuvo cuando, luego de declarada la independencia el 9 de julio de 1816 por un Congreso reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán, se aprobó una Constitución en 1819, pero debido a circunstancias políticas, la misma nunca entró en vigor, el poder central se disolvió y el país quedó como una confederación de provincias.

Una nueva constitución aprobada en 1826 creó por primera vez el cargo de presidente, para el cual fue electo Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino. Debido a la guerra entre Argentina y Brasil, Rivadavia renunció después de un breve período de tiempo, y la oficina se disolvió poco después.

Una guerra civil entre “unitarios“ (unitaristas, es decir gobierno central con sede en Buenos Aires) y “federales” (federalistas con plena autonomía de las provincias) se produjo en las décadas siguientes. En este momento, no había una autoridad central y lo más cercano a ello era el representante de relaciones exteriores, por lo general el gobernador de la Provincia de Buenos Aires. El último en llevar este título fue Juan Manuel de Rosas que, en los últimos años de su gobierno, fue elegido jefe supremo de la Confederación Argentina, adquiriendo poder efectivo en el resto del país.

En 1852, Rosas fue derrocado y se convocó a una asamblea constituyente. Esta constitución, aún en vigor, estableció un gobierno federal nacional, con la oficina del presidente. El período de mandato se fijó en seis años, sin posibilidad de reelección. El primer presidente elegido en virtud de la Constitución fue Justo José de Urquiza. Después de una breve interrupción en 1860, la sucesión de presidentes se realizó respetando las normas legales hasta que a partir de 1930 fue interrumpida por varios golpes de Estado, con lo cual se intercalaron presidentes de facto y otros legalmente elegidos.

En 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976, golpes militares depusieron los presidentes electos. En 1930, 1943 y 1955 las Fuerzas Armadas designaron militares con el título de presidente. Como resultado de los golpes de estado de 1966 y de 1976, el gobierno federal fue ejercido por una junta militar integrada por los jefes de cada una de las tres ramas de las Fuerzas Armadas ( Ejército, Fuerza Aérea y Armada) la que, a su vez, designó a un militar como presidente. En 1962, antes que los militares alcanzaran a nombrar un nuevo presidente, asumió ese cargo el presidente provisional del Senado que era el reemplazante legal del presidente depuesto.

Es discutible si estos jefes de estado militares adecuadamente pueden ser llamados presidentes, dada la ilegitimidad de sus gobiernos. La posición del gobierno argentino actual es que los militares que desempeñaron el Poder Ejecutivo entre 1976 y 1983 no fueron explícitamente presidentes legítimos, por lo cual no se les ha reconocido derecho a una pensión presidencial. La situación de los anteriores presidentes militares no está definida, si bien todos ellos en la actualidad ya han fallecido.

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