Porro (grupo de choque)

En México es denominado porro al integrante de una organización que persigue distintos intereses particulares, ya sean éstos políticos o económicos, basados en la violencia organizada, en el asilarse en instituciones estudiantiles y en el fungir como grupo de choque mercenario.

Tales organizaciones se caracterizan por obstaculizar la vida estudiantil mediante actos de vandalismo, asalto, extorsión económica y golpizas sistemáticas a cambio de beneficios económicos, prestándose como grupos de choque que desprestigian a las más importantes instituciones de educación como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional. Este problema se ha extendido a otras instituciones universitarias como los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, el Movimiento mexicanista de integración cristiana o Micos de la Universidad de Sonora, el Colegio de Bachilleres, CeTis y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, la Universidad Autónoma Chapingo y en la Universidad Autónoma "Benito Juárez" de Oaxaca.[1]

Historia

El fenómeno del porrismo se remite a la década de los cuarenta en la UNAM, al promoverse desde las autoridades de la misma la intervención de pistoleros como contención a las corrientes estudiantiles opositoras de izquierda gestadas dentro de la institución.[2] En la década de los sesenta hay una vinculación entre los integrantes de los tradicionales grupos de animación de los equipos estudiantiles de fútbol americano, en México denominado "porras", tanto de la UNAM como el IPN, con grupos de choque, por lo que popularmente son comenzados a ser llamados "porros".

Tras la derrota del Movimiento de 1968 en México luego de la matanza del 2 de octubre, los grupos porriles consolidan su poder en los niveles medio superior y superior. En el contexto de la Guerra sucia en México, dichas asociaciones son usadas con el fin de disuadir actividades u organizaciones con ideologías opositoras al gobierno mediante la violencia, la delincuencia y el espionaje.[4]

Estos grupos estuvieron vinculados al Partido Revolucionario Institucional, como parte de un plan de contrainsurgencia hacia los movimientos sociales urbanos que tienen demandas hacia el Estado[5]

A partir de la década de los noventa, otras instituciones con presencia porril empezaron a albergar organizaciones porriles como el Colegio de Bachilleres y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep).

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