Porcelana de Sèvres

Vase Clodion, ofrecido por Luis XVIII a su hermano, futuro Carlos X (1817).

Porcelana de Sevres (Manufacture nationale de Sèvres) es una de las principales fábricas de porcelana europea, y se encuentra en la ciudad de Sèvres, Francia.

La industria fue nombrada sucesivamente a través de los regímenes políticos, manufactura real, imperial y nacional. Todavía en actividad, sigue fabricando los objetos creados desde 1740, aunque su producción en el siglo XXI está en gran medida orientada hacia una estética contemporánea. En el año 2010 se convirtió junto con el Museo nacional de cerámica de Sèvres, en Sèvres - Ciudad de la cerámica.[1]

Historia

Manufacture de Sèvres, por Achille Etna Michallon.

En 1740, la Manufactura de Vincennes se fundó con el apoyo de Luis XV y Madame de Pompadour. Los primeros experimentos fueron hechos por los hermanos Robert y Gilles Dubois que procedían de Chantilly, para competir con las producciones de la porcelana de Meissen y de Chantilly, hacia 1745 se obtuvieron grandes resultados bajo la dirección del matrimonio Gravant, sobre todo con la creación de modelos de flores de porcelana para decorar lámparas u otros usos.[3]

Edificio

El edificio fue construido entre 1753 y 1756 por el arquitecto Laurent Lindet en la ubicación de la finca llamada «la Guyarde» Con una longitud de ciento treinta metros y cuatro pisos de altura.[5]

En la planta baja del edificio se almacenaban las reservas de tierras y los depósitos de materias primas. La primera planta albergaba los talleres de piezas de modelaje, yeso, escultura y grabado, así como los hornos. En el segundo piso estaban los escultores, torneros y talleres de reparación. Por último, el piso bajo el techo albergó a los pintores y doradores.[5]

Primeras producciones

Biscuit de pasta tierna, realizado según modelo de Falconet.

A mediados del siglo XVIII, la fábrica produjo una porcelana china. Las innovaciones más importantes fueron los colores de fondo y el uso del biscuit para pequeñas esculturas.[6]

El primer color y el más célebre fue el azul intenso, utilizado por primera vez en 1749, en las primeras obras se aprecian ligeros corrimientos del color, que más adelante fue perfeccionado y se combinó la decoración con oro de 24 quilates que se aplicaba en ligeros relieves y que en toda Francia solo se podía se usado por la fábrica Vicennes-Sècres. El segundo color fue el azul celeste que reproducía algunas porcelanas chinas. En 1756 se introdujo el color verde prado, que se combinada con el azul o el rosado. Este último color, fue llamado el «rosa Pompadour» o «rosa Du Barry» nombres de las dos favoritas de Luis XV. Este rosa fue elaborado en 1757 por el químico Jean Hellot y se empleó con frecuencia durante una década y raramente después.[7]

Los motivos decorativos más habituales fueron las ramilletes de flores «rocaille» de gusto rococó así como paisajes con amorcillos rosados o azules sobre fondo blanco, las vajillas adquirieron formas de gran refinamiento debido a los grandes artistas empleados en la manufactura, entre los que se puede destacar al orfebre Jean-Claude Duplesis que estuvo trabajando, desde la inauguración en 1756 de los nuevos edificios de la Manufactura de Sèvres, diseñando vajillas y grandes copas o jarrones.[6]

La fábrica se distinguió también por la creación de pequeñas esculturas o estatuillas realizadas en biscuit realizadas en color blanco, los artistas se inspiraron en escens galantes y pastoriles derivadas del pintor François Boucher, fueron modeladas por escultores como Jean-Jacques Bachelier o Étienne-Maurice Falconet. Estos biscuits realizados antes de 1766 fueron realizados con porcelana de pasta blanda y los posteriores con porcelana de pasta dura. Estas figurillas no llevan la marca de fábrica real de las dos L entrelazadas, aunque algunas presentan las iniciales B o F grabadas.[8]

El desarrollo de la porcelana dura

En 1768, dos investigadores de la fábrica descubrieron por primera vez un yacimiento de caolín en suelo francés, cerca de Limoges.[11]

Durante la Revolución francesa, la fábrica sufrió un decrecimiento en su producción. De 1800 a 1847, la fábrica ganó fama internacional bajo la dirección de Alexandre Brongniart, nombrado por Claude Louis Berthollet. Durante todos estos años se realizaron numerosas innovaciones técnicas y la colaboración de artistas contemporáneos.[13]

Los cánones estilísticos del Imperio napoleónico conferían una uniformidad en las formas y en la decoración de las piezas. La temática iconográfica se remontó a la Antigüedad grecorromana, al Egipto Antiguo y a la exaltación de Napoleón. En la categoría de jarrones la decoración se afincó en la cartela como tema central a la manera de un cuadro de pintura, con adornos dorados que reproducían símbolos de Bonaparte como las espadas y estrellas, dibujadas por Alexandre-Théodore Brongniart —padre del director de la fábrica en aquel momento—, y con los colores de fondo azul, verde o púrpura.[14]

Busto del emperador Napoleón I. Biscuit, 1811, según modelo de Antoine-Denis Chaudet.

Los biscuits siguieron siendo piezas solicitadas con retratos de personajes, realizados por escultores neoclásicos, como François Joseph Bosio que hizo el busto de María Luisa, o Antoine-Denis Chaudet que modeló los de Napoleón y Josefina. También se produjeron copias de esculturas antiguas del Louvre. Objetos decorativos como candelabros, columnas, relojes, muebles o cofres para joyas fueron obras habituales. En la pintura sobre porcelana se copiaron composiciones de Jacques-Louis David, escenas militares de Swebach o el pintor Le Guay para figuras. Bajo la Restauración, triunfaron las composiciones y dibujos de Jean-Honoré Fragonard. Siguieron los encargos de retratos de la realeza y nobles y también antiguas figuras ecuestres.[15]

A partir de mitad del siglo XIX, la dirección corrió a cargo de un profesional técnico y otro artístico. Durante el Segundo Imperio Francés (1852-1870) el estilo fue el eclecticismo y el historicismo, algunos modelos recuperaron tipologías del pasado como el manierismo de Fontainebleau y el barroco de Versalles. En la Exposición de París de 1855 la fábrica presentó piezas con nuevas tonalidades con fondos, grises, amarillos o pardos y gracias a investigaciones sobre atmósferas de cocción en 1862 se presentó la «pasta camaleón», que conseguía cambiar de color: bajo la luz natural se presentaba gris y bajo luz artificial rojo.[17]

En 1875, la fábrica se trasladó a edificios especialmente construidos por el Estado francés, bordeando el parque de St. Cloud. Continuando desde entonces la producción siempre en estos lugares, clasificados como Monumento histórico de Francia.[3]

Las mujeres en la manufactura real

Flores de porcelana realizadas por la «fleurisserie» en el siglo XVIII.

En la manufactura de Vincennes, en pleno desarrollo en 1748, se creó una «fleurisserie», compuesta por una veintena de chicas jóvenes bajo la dirección de Mme. Cravant. Estuvo en funcionamiento hasta 1753, fecha en que se prohibió a las mujeres trabajar en la fábrica. Sèvres tuvo en 1756, doscientos trabajadores de sexo masculino. «[...] Las pocas mujeres que continuaron trabajando en Vincennes y después en Sèvres, (la fleurisserie), lo hacían en su domicilio, llevando y trayendo todos los días, a pesar del riesgo de rotura, los delicados trabajos de pintura o dorado.»[18]