Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Frontispucv.jpg
Sigla PUCV/UCV
Alias "Cato de Valparaíso", "Cato de Valpo" o "UCV"
Lema Fides et Labor
«Fe y Trabajo»
Tipo Tradicional privada (católica)
Fundación 15 de marzo de 1928 (88 años)
Fundador/es Isabel Caces de Brown
Juan Brown Diffin
Isabel Brown Caces
María Teresa Brown de Ariztía
Rafael Ariztía Lyon
Mons. Eduardo Gimpert Paut
Pbro. Rubén Castro Rojas
Localización
Dirección Avenida Brasil 2950
Valparaíso, Bandera de la Región de Valparaíso  Región de Valparaíso, Flag of Chile.svg  Chile
Campus 255 089 m² de terreno
143 817 m² construidos[1]
Coordenadas 33°02′41″S 71°36′20″O / -33.0447, 33°02′41″S 71°36′20″O / -71.6056
Otras sedes Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Quillota y Santiago
Administración (2015)
Rector/a Claudio Elórtegui Raffo
Vicerrector/a Nelson Vásquez Lara (Vicerrector Académico)
Arturo Chicano Jimenez (Vicerrector de Desarrollo)
Joel Saavedra Alvear (Vicerrector de Investigación y Estudios Avanzados)
Alex Paz Becerra (Director General de Asuntos Económicos y Administrativos)
Juan Torrejón Crovetto (Director General de Vinculación con el Medio)
Canciller Mons. Gonzalo Duarte García de Cortázar, SS.CC.
Vicecanciller Pbro. Dietrich Lorenz Daiber
Secretario General Juan Carlos Gentina Morales
Afiliaciones CRUCH, G9, Capítulo Chileno de Universidades Católicas, Agrupación de Universidades Regionales de Chile, Universia, Centro Universitario de Desarrollo, Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe y Federación Internacional de Universidades Católicas, entre otras.
Financiamiento Público-privado
Presupuesto CLP$ 61 879 000 000 (año 2013)[2]
Academia (2014)
Profesores 1341[1]
Empleados 1119[1]
Estudiantes 14 923[1]
 •  Pregrado 13 520
 •  Posgrado 1403
 •  Doctorado 327
 • Otros 125 en postítulos
1493 en diplomados
851 en intercambio internacional
Mascota Hipocampo
Colores      Azul oscuro
     Rojo
     Dorado
Sitio web
pucv.cl

Logo PUCV.jpg

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La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), también llamada Universidad Católica de Valparaíso (UCV), es una universidad tradicional privada chilena y es una de las seis universidades católicas de ese país. Pertenece a la Red Universitaria Cruz del Sur, a la Agrupación de Universidades Regionales de Chile, al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas y a la Red Universitaria G9. Se encuentra acreditada por 6 años en todas las áreas que la Comisión Nacional de Acreditación evalúa. Es reconocida como una entidad tradicional de alto prestigio académico, así como una institución universitaria compleja por su alto desarrollo formativo e investigativo en las ciencias, las humanidades y las artes. Su régimen es privado con aportes estatales.

Al ser una universidad católica pontificia, depende directamente de la Santa Sede y del Obispado de Valparaíso.

La PUCV atrae a estudiantes de diferentes sectores de Chile por su fuerte valoración de tradición a nivel nacional, así como a cientos de estudiantes extranjeros de diversos lugares del mundo, principalmente de Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y varios países sudamericanos, gracias a sus importantes programas de intercambio.

Es una universidad urbana. Su Casa Central se encuentra en Valparaíso, cerca del Congreso Nacional de Chile, y tiene varias sedes ubicadas en el área histórica de Avenida Brasil, pero muchas de sus escuelas e institutos se encuentran dispersas en otros lugares de Valparaíso, Curauma, Viña del Mar, Quilpué y Quillota.

En el QS University Rankings: Latin America, versión 2015,[4] la PUCV ocupó el quinto lugar a nivel nacional, y primero dentro de la Región de Valparaíso.

Actualmente imparte 63 carreras de pregrado, 50 programas de postgrado (15 programas de doctorado y 35 de magíster), 10 cursos de postítulo y 72 diplomados.[1]

Historia

Origen

El origen de la Universidad se encuentra en el testamento del 9 de marzo de 1916 de doña Isabel Caces Bravo -distinguida dama porteña viuda del millonario de origen estadounidense don Juan Brown Diffin-, que falleció en abril de ese mismo año. En ese instrumento dispuso su deseo de “hacer algunas asignaciones con objeto de beneficencia, instrucción o piedad”, nombrando como albaceas fiduciarias a sus hijas Isabel y María Teresa, asignándoles “la suma de un millón quinientos mil pesos de que dispondrán conforme a las instrucciones que privadamente les impartiré”.[5]

En la mente de Isabel Caces de Brown no estaba la idea de destinar esos recursos precisamente a la fundación de una universidad. Así, ambas hijas destinaron 500 mil pesos a diversas obras de beneficencia. Fue el presbítero Rubén Castro Rojas, amigo de la familia, el que sugirió la idea de destinar el millón restante a la instrucción, fundando un instituto técnico en Valparaíso para la formación de jóvenes de escasos recursos y para ayudar a levantar el nivel cultural de las clases populares dentro de una formación cristiana. Dicho proyecto fue bien acogido por Rafael Ariztía, quien se consagró a la realización de la obra junto a su esposa María Teresa, a su cuñada Isabel (ambas herederas acordaron aportar por partes iguales todo lo necesario) y a su cuñado Juan Brown, procediéndose a dar vida legal y consistencia económica a la Fundación Isabel Caces de Brown, creada el 6 de agosto de 1924 para hacer posible la obra.

Con el millón de pesos disponible se acordó adquirir el terreno más a propósito para construir el edificio. Se eligió un sitio eriazo de 16 mil m2 que demandó la suma de 900 mil pesos para su adquisición.[5]

En ese tiempo, Valparaíso no contaba con una casa de estudios superiores, a pesar de contar con 180 mil habitantes, con prestigiosos colegios y dos liceos de donde egresaban centenares de alumnos sin posibilidades de realizar estudios superiores en la ciudad, excepto en los Cursos de Arquitectura y Leyes de los Sagrados Corazones de Valparaíso. Una universidad porteña era, por lo tanto, una necesidad. Primero se pensó en una Escuela de Artes y Oficios, ideada por Monseñor Eduardo Gimpert; luego, el mismo rector de la Universidad Católica de Chile, el presbítero Carlos Casanueva, propuso la formación de un Politécnico abierto a la posibilidad de transformarse en universidad, en lugar de una simple Escuela de Artes y Oficios, idea que fue aprobada.

Fundación y rectorado de Rubén Castro

El 6 de agosto de 1924 se realizó el acta de fundación, que precisaba que la nueva institución pasaría a formar parte integrante de la Universidad Católica de Santiago. El contrato establecía la transferencia del terreno ya mencionado al Arzobispo de Santiago, además del pago de 2 millones de pesos adicionales, por parte de las hermanas Isabel y Teresa Brown, por la obligación de fundar y sostener este establecimiento. En ese entonces, la provincia de Valparaíso pertenecía al Arzobispado de Santiago, en virtud de lo cual la proyectada universidad pasó a depender del Ordinario Eclesiástico de Santiago, lo que hizo pensar que la universidad porteña, carente de personalidad jurídica y condiciones legales para otorgar títulos y grados, debía quedar bajo la tutela de la Universidad Católica de Santiago para conseguir que sus estudios tuvieran validez legal.

Se encargaron los planos de la actual Casa Central a los arquitectos Ernesto Urquieta y Gregorio Airola, mientras Isabel y Teresa resolvieron aportar “por partes iguales” los recursos necesarios para levantar y amueblar el edificio de un plantel que se proyectó como comercial e industrial. La construcción se confió a la firma N. Martín Hansen y H. Hveen y Cía. El 21 de septiembre de 1925 se bendijo la primera piedra. Lo construido comprendía dos partes: el edificio de la universidad, racionalmente diseñado para servir de tal, y el edificio anexo, o “de rentas”, destinado al sostenimiento económico de la casa de estudios, y compuesto de habitaciones y locales comerciales. Entre ambos, se reservó un espacio para construir un campo de deportes. En la obra habrían de invertirse 7 500 000 pesos, sobrepasando con mucho la idea original.[5]

Fotografía del Presbítero Rubén Castro Rojas, primer rector de la UCV.

El 18 de octubre de 1925, cuando el edificio estaba en construcción y se proyectaba la organización académica, el Papa Pío XI, por Bula Apostolici muneris ratiose, creó la Diócesis de Valparaíso. En consecuencia, se comenzó a negociar el traspaso de los bienes al Obispado de Valparaíso, por una parte, y la separación de la Universidad Católica de Valparaíso respecto de la Universidad Católica de Santiago, por otra. Lo primero fue de fácil tramitación, mientras que lo segundo más lento y complejo, pues significaba deshacer el acuerdo de 1924, siendo que Mons. Casanueva deseaba formar una "unión orgánica" entre las dos universidades, una fórmula que a los porteños fundadores les pareció que atentaría contra la independencia de la nueva casa de estudios y le impediría conseguir personalidad jurídica propia, pasando a ser “una rama o extensión de la Universidad Católica de Chile”. En 1927 se vio favorecida la postura de los porteños con la promulgación del Estatuto Universitario, que daba a las universidades particulares reconocidas por la ley amplias posibilidades e independencia de unas respecto de otras, y la dictación de un decreto que permitió a la Universidad Católica de Valparaíso otorgar títulos reconocidos por el Estado.

La Universidad Católica de Valparaíso se creó oficialmente el 15 de marzo de 1928 por decreto del Obispo Eduardo Gimpert Paut, quien en 1925 había sido nombrado para ocupar la nueva silla diocesana de Valparaíso. El mismo Monseñor nombró al Pbro. Rubén Castro Rojas como rector de la universidad. El acta de erección y nombramiento se redactó en los siguientes términos: “De acuerdo con los fundadores declaramos canónicamente erigido el referido establecimiento bajo el nombre de Universidad Católica de Valparaíso. Fundación Isabel Caces de Brown”. La universidad comenzó impartiendo clases el 25 de marzo de 1928. Tenía 600 alumnos técnicos vespertinos y 80 diurnos universitarios en sus dos Facultades: Ciencias Aplicadas y Matemáticas (también llamada "Industria"); y Comercio y Ciencias Económicas.[5]

Ese año, Casanueva cedió en su postura ante la amenaza hecha por Rafael Ariztía de detener el financiamiento, separándose la universidad porteña de la capitalina. En adelante, las dos universidades católicas, en virtud de su misión común, mantuvieron un vínculo fundado en la “doctrina del ideal cristiano”, la “identidad docente” y “el común lazo de la cordialidad"[5]

Cierre de la universidad

El 12 de enero de 1929 murió don Rafael Ariztía, privando a la universidad de su mayor patrocinador y causándole dificultades de financiamiento. A esto se sumó la crítica situación social y política por la que atravesaba el país durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo y que habría de conducir a su caída. Esa misma crisis tuvo graves efectos en la Universidad Católica de Valparaíso al rebelarse los alumnos contra la rectoría como eco de los desórdenes estudiantiles que se producían en Santiago. Esto decidió al rector a cerrar la universidad (pero no el Politécnico) en julio de 1931.

Rubén Castro cayó enfermo y murió el 31 de diciembre de 1934, con tan solo 52 años.

Rectorado de Malaquías Morales

La Universidad fue restablecida el 25 de marzo de 1934 por decisión del Obispo Eduardo Gimpert, con una población estudiantil de 818 alumnos entre diurnos y nocturnos, dejándola en manos del Pbro. Malaquías Morales como vicerrector hasta 1937, año en que asumió como rector en propiedad.

Entre 1934 y 1947 se reorganizó la Universidad. En 1943 eran 1.560 alumnos entre diurnos, vespertinos y nocturnos. La actividad académica estaba dividida en cuatro grandes secciones: las escuelas universitarias de Ingeniería Química, Arquitectura y Comercio vespertino; los Cursos Industriales vespertinos; los Cursos Libres, y la Escuela Nocturna. Desde 1945 los Cursos Técnicos pasaron a formar el Instituto Politécnico Industrial. En 1943 se creó la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes, más tarde llamada Escuela de Arquitectura y Urbanismo.[5]

En 1947, la Universidad dio un paso cualitativo importante al firmar, junto con el obispado, un convenio con la Congregación de los Sagrados Corazones de Valparaíso para crear en la universidad la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, teniendo como base el Curso de Leyes que dicha Congregación mantenía desde 1894 en su propio edificio.

En 1948 comenzó a tener vida activa el Conservatorio de Música y en 1949 fue creada la Facultad de Filosofía y Educación, destinada a formar profesores para la educación secundaria con las Escuelas de Matemáticas y Física, y Castellano y Filosofía. El Gobierno reconoció la validez de los títulos de profesor secundario que otorgara el “Pedagógico” de la UCV.

En síntesis, en 1949 la universidad estaba estructurada en cinco Facultades: la de Ciencias Físicas y Matemáticas, con su Escuela de Ingeniería Química; la de Arquitectura y Urbanismo, con su Escuela de Arquitectura; la de Ciencias Económicas y Comercio, con su Escuela de Contadores Generales; la de Ciencias Jurídicas y Sociales, con su Escuela de Leyes de los Sagrados Corazones; la de Pedagogía, con su Escuela de Castellano y Filosofía y Escuela de Matemáticas y Física; además del Instituto Politécnico Industrial, con sus Escuelas de Sub-Ingenieros de Construcción Civil, de Sub-Ingenieros Mecánicos, de Sub-Ingenieros Electricistas y de Sub-Ingenieros en Radiotelefonía.[5]

A pesar de las dificultades de financiación, el período del rector Malaquías Morales tuvo ciertos avances en el equipamiento de las distintas facultades. Se completaron y mejoraron los talleres y laboratorios. En 1948 la Universidad contaba con 16 laboratorios de experimentación y 12 talleres de trabajo, al tiempo que se iban formando bibliotecas especializadas.[5]

En 1948, la Universidad tenía una matrícula anual de más de 300 alumnos propiamente universitarios en las distintas carreras. Había tenido un aumento lento, pero sostenido. En 1946 ingresaron 311 alumnos, 329 en 1947 y 386 en 1948.[5]

Período Jesuita

El rector Pbro. Malaquías Morales dejó el cargo en 1950, al presentar por tercera vez su renuncia, asumiendo en su lugar el Pbro. Fernando Viancos como rector interino. Monseñor Rafael Lira Infante expuso a la Santa Sede la escasez de sacerdotes en la Diócesis y le solicitó la designación de quienes se harían cargo de la universidad. La Santa Sede respondió recomendando a la Compañía de Jesús, ante lo cual Monseñor Lira convino con el Superior de la Compañía que esta se hiciera cargo de la dirección y administración de la UCV, nombrando rector en 1951 al padre Jorge González Förster, miembro de dicha orden. Con él llegó el R.P. Raúl Montes Ugarte, S.J. a ocupar el puesto de vicerrector.

Este período fue el más significativo de los primeros cuarenta años de la UCV. Con el rector González se puso en marcha la reorganización interna con la, redacción de nuevos Estatutos Generales, estatutos para cada facultad y reglamentos para cada escuela. Para una mejor administración, se creó la Secretaría Central.

Para la aplicación de la formación pedagógica de la Facultad de Filosofía y Pedagogía, en 1953 se creó el Colegio Rubén Castro, de enseñanza secundaria, gratuito y anexo a la Universidad. En 1954 se abrió también un colegio nocturno gratuito para reemplazar a los cursos pre-técnicos. En 1960, la Facultad organizó otros dos colegios gratuitos: el Liceo Juana Ross para mujeres y el Liceo José Cortés Brown para hombres.

La Facultad de Comercio tuvo, desde 1955, una Escuela de Negocios, que nació gracias a un convenio suscrito entre la universidad y la Fundación Adolfo Ibáñez, tomando ésta la dirección y orientación de la Facultad y contribuyendo económicamente a su desarrollo. Otras escuelas creadas en el rectorado de González fueron la de Trabajo Social, integrada en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales; la de Pesca, para la que se construyó una sede en la Caleta El Membrillo; y la Escuela de Técnicos en Administración Agrícola, fundada en 1959 y que obtuvo en comodato el Jardín Botánico de Viña del Mar para su funcionamiento. En 1960 pasó a ser la Escuela de Agronomía, operando en la Hacienda La Palma, de Quillota. En ese mismo año se modificó el antiguo convenio existente entre la Congregación de los Sagrados Corazones y la Universidad Católica de Valparaíso, incorporando plenamente a la Escuela de Derecho en el régimen ordinario de la UCV.[5]

Durante el rectorado del padre González se iniciaron también los estudios de perfeccionamiento de profesores en universidades extranjeras. Una de las decisiones más significativas del rector fue la creación del Bachillerato UCV, prueba que otorgaba el grado de Bachiller en Humanidades con mención correspondiente en Letras, Matemáticas, Ciencias Físico-Químicas o Biología, y que hasta el momento solo realizaba la Universidad de Chile.

Una obra del Obispado de Valparaíso hasta el momento, recién el 1 de noviembre de 1961 fue hecha creación Pontificia, es decir, una Universidad Católica reconocida por la Santa Sede. En ese año la universidad tenía 2335 alumnos.[5]

El padre Jorge González Förster debió dejar la Rectoría en 1961 para ocupar el cargo de rector del Colegio Máximo San José, en Argentina. Fue reemplazado por el padre Hernán Larraín, S.J., que duró en el cargo hasta su renuncia en 1963, poniendo fin al Período Jesuita. Cuando la Compañía de Jesús se hizo cargo de la Universidad, asumió como tarea mantener el equilibrio armónico entre las vertientes representadas por las carreras científico-técnicas con las que había nacido la casa de estudios, por una parte, y las humanísticas, por otra. No era una exageración del Rector Larraín cuando decía que los jesuitas recibieron “una Universidad incipiente, como un colegio superior, y entregaron a la diócesis una auténtica universidad, potente como entidad docente y con pleno reconocimiento nacional”.[5]

Escuelas Universitarias de Antofagasta

En 1956 la señora Berta González, viuda de José Luis Astorga, hizo una donación para la creación de una universidad católica en Antofagasta, apoyando una iniciativa de sacerdotes jesuitas de la zona. Esta empresa tropezó con un ambiente estatal contrario a las universidades particulares. Cuando la Universidad de Chile manifestó no tener en sus planes la fundación de una universidad en el Norte, la Universidad Católica de Valparaíso tomó la decisión de llegar hasta allí para apoyar la iniciativa, comenzando con el Bachillerato y luego creando las "Escuelas Universitarias de Filosofía y Letras e Ingeniería" de Antofagasta en junio de 1956.[6]

Primera transmisión y primer canal de televisión de Chile

El 5 de octubre de 1957 la universidad realizó la primera transmisión inalámbrica de televisión de Chile.[7] El evento televisado fue la inauguración del nuevo pabellón de laboratorios científicos y salas de clases de la Universidad. Contó con la presencia del Presidente de la República Carlos Ibáñez del Campo, ministros y altas autoridades.

UCV TV comenzó sus transmisiones mostrando su logotipo, mientras que una voz en off decía: "Aquí comienzan las transmisiones de UCV Televisión, cadena televisiva experimental de la Universidad Católica de Valparaíso, disfrute de nuestra compañía" y luego se escuchó el Himno Nacional de Chile. El intro duró un minuto, cuando cerró sus transmisiones de su primer día en la voz en off se escuchó: "Aquí terminan las transmisiones de UCV Televisión, esperamos que haya disfrutado de nuestra compañía y buenas noches, desde Valparaíso, UCV Televisión, por siempre".

Este hecho fue considerado como la auténtica primera emisión de un programa televisivo planificado, ya que además de difundirse a través de la pantalla todas las alternativas del acto inaugural en forma directa, se ofreció a los espectadores, la actualidad noticiosa, algo novedoso en la época. La programación regular de la estación porteña, que marca el fin de la etapa experimental, se inicia el 22 de agosto de 1959 con la inauguración oficial del primer canal de Chile, el de la Universidad Católica de Valparaíso.[5]

Rectorado de Arturo Zavala Rojas

Cuando el rector Hernán Larraín renunció al cargo, se realizó el traspaso de la dirección de la universidad de esa congregación al Obispado de Valparaíso. Tanto el Vicario Monseñor Wenceslao Barra como Monseñor Emilio Tagle estuvieron de acuerdo en que era la oportunidad para retomar la Universidad Católica de Valparaíso y encomendarla a los laicos, para ser consecuentes con el deseo de dar mayores responsabilidades a éstos; aspecto manifestado por varios pontífices y al cual el Concilio Vaticano II le había concedido especial importancia. Así nació la candidatura del Director de la Escuela de Derecho, Arturo Zavala Rojas; propuesta que llevó a Roma a Monseñor Tagle, y que una vez aprobada por la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades recibió el Nihil Obstat el 7 de enero de 1964, convirtiéndose en el primer rector laico de una Universidad Católica en el mundo.[8]

Durante el período del rector Zavala la universidad inició un rápido desarrollo en una serie de aspectos. Un programa innovador fue el Doctorado para las Escuelas de Derecho de todo Chile, que -en combinación con la Universidad de Estrasburgo-, se puso en marcha conjuntamente con la Universidad de Concepción. El 20 de marzo de 1965 se llevó a cabo la inauguración del Instituto del Mar y el 24 de marzo del mismo año se inició la consolidación de las políticas de Perfeccionamiento Académico, creándose el Departamento de Promoción de Docentes y Becas. Posteriormente, se agregó el Centro de Capacitación Portuaria, el Servicio de Asistencia Técnica y un Centro de Capacitación Técnica para Obreros.

En 1966, con el apoyo de Monseñor Tagle, la universidad recibió unos edificios construidos en el sector de la Laguna Sausalito, gracias a una herencia de María Teresa Brown de Ariztía, por el párroco Félix Ruiz, originalmente destinados a albergar niños pobres, pero que no pudo poner en funcionamiento porque no obtuvo los recursos para ello. A partir de ellos se creó el actual Campus Sausalito.

Reforma Universitaria

Desde 1964 ya se hablaba de reforma universitaria en la universidad. En mayo de 1967, el Consejo Superior inició el debate sobre reformas y cambios que no podían seguir postergándose. Los centros universitarios que más esfuerzos hicieron para que ello se produjera fueron la Escuela de Arquitectura y el Instituto de Ciencias Sociales y Desarrollo. La Reforma Universitaria se inició con el Manifiesto del 15 de junio que dio a conocer la Escuela de Arquitectura. Este realizó un análisis profundo de la situación de la universidad, dejando ver las debilidades que ella experimentaba, y exigió su completa reorganización desconociendo la autoridad del rector Zavala y demás autoridades, suspendiéndose las actividades académicas hasta que lo que se solicitaba se otorgara. Del sector reformista se distinguieron Godofredo Iommi, profesor de la Escuela de Arquitectura y poeta, lo que explica el fundamento académico-poético del Manifiesto; y Fernando Molina Vallejo, vicerrector y Director del Instituto de Ciencias Sociales y Desarrollo.

El 17 de junio el Consejo Superior aprobó abrir un proceso de cambios sobre la base de una futura elección democrática del rector. Se propuso que el rector Zavala -que se encontraba en el extranjero- encabezara dicho proceso. Monseñor Emilio Tagle, Gran Canciller, reiteró esa confianza, reconociendo que la universidad requería de algunos cambios, siempre que se respetara la vía institucional, y desconoció la validez del acuerdo del Consejo del 17 de junio, ante lo cual la Federación de Estudiantes se opuso y ocupó la Casa Central el 19 de junio. El rector Zavala, a su regreso a Chile, también rechazó el acuerdo del Consejo Superior, proponiendo otras vías de solución, las que por el ambiente de conflicto existente fueron muy difíciles de implementar.

Se llamó la atención por el excesivo autoritarismo, se planteó la necesidad de que lo académico estuviera por sobre lo administrativo, proponiéndose una nueva estructura académica basada en las Escuelas profesionales tradicionales y en los nuevos Institutos que tendrían por sobre todas las cosas las misión de investigar y hacer ciencia, y se propuso la necesidad de un currículo más flexible. Finalmente, en una Asamblea General convocada por los reformistas y realizada el 7 de agosto, se informó el resultado de las diversas reuniones que los dirigentes tuvieron con el Gran Canciller como con el Rector Zavala, las que resultaron en un acuerdo que fue aprobado el día siguiente. Esta reforma fue la precursora de un movimiento que se extendería por todo el país, conocido como la Reforma Universitaria de 1967.

El rector Arturo Zavala ejerció su cargo hasta abril de 1968, momento en el que presentó su renuncia al Gran Canciller. Asumió como rector interino el académico de Derecho Raúl Allard Neumann, quien tuvo el desafío de poner en vigencia la reforma a los Estatutos conocida como "Constitución Básica", definida el 20 de diciembre de 1967 por el Claustro Pleno. Tras obtener la confianza de la Santa Sede, el rector lo logró con el Claustro Pleno de junio de 1969. En el mes siguiente se constituyó el Senado Académico, órgano multisectorial y democrático encargado de definir las políticas universitarias. El próximo reto era la elección democrática del rector por los académicos.[5]

Rectorado de Raúl Allard Neumann

Después de la aprobación del Gran Canciller, la elección de rector se llevó a cabo el 8 de agosto de 1968 y tuvo por candidatos a Raúl Allard, cercano a la Federación de Estudiantes, y Alberto Vial, cercano a la Escuela de Arquitectura, resultando elegido el primero, que se dedicó a implementar la nueva organización académica y a impulsar la investigación científica.

La disolución del Instituto de Técnicos dio origen en 1969 a las Escuelas de Electricidad, Electrónica, Mecánica y Construcción. En 1972 se crearon los Institutos de Geografía y de Arte y la Escuela de Transporte.

En 1973 la universidad alcanzaba los 7185 matriculados, 7% de la matrícula nacional.[5]

En 1966, tras una serie de divergencias, la Escuela de Negocios se había desvinculado de la Facultad, quedando como escuela independiente. En 1970 se reorganizó y en 1974 se transformó en la Escuela de Ingeniería Comercial. La Reforma Universitaria y la reorganización académica y administrativa debilitaban los términos del convenio con la Fundación Adolfo Ibañez, lo que dio pie al término de la sociedad con la universidad. La Fundación se asociaría con la Universidad Técnica Federico Santa María, para luego separarse y fundar la Universidad Adolfo Ibañez.

Bajo la dirección del profesor Arturo Baeza, la División de Arquitectura y Construcción inició un plan de expansión, que permitió un crecimiento significativo en infraestructura. Uno de los logros más importantes fue la reestructuración del Campus Sausalito en Viña del Mar, para el traslado de una parte de las carreras de Educación. Al mismo lugar se trasladó el Colegio Rubén Castro, lo que posibilitó remodelar el edificio que ocupaba en la Avenida Brasil para convertirlo en un edificio de aulas. La Facultad de Ingeniería se desplazó definitivamente a la Avenida Brasil con la adquisición de una serie de edificios contiguos que permitieron la instalación de sus carreras (actual FIN). El Convento Franciscano del Cerro Barón se incorporó a la universidad, y en esa sede se instaló inicialmente la Escuela de Música, para pasar a ser posteriormente la sede que actualmente ocupa el Instituto de Matemáticas. La Escuela de Agronomía se instaló definitivamente en la Hacienda La Palma. En 1973 se reconstruyó la Estación Experimental La Palma. En 1972 se compró el Castillo Bavestrello ubicado en la Caleta El Membrillo, donde se instaló el área de Recursos del Mar y que hoy es la sede de Ingeniería Pesquera y Oceanografía.

En 1971 se reeligió a Raúl Allard por una amplia mayoría en los cuatro estamentos. La coyuntura nacional había causado la ideologización de la universidad, que siempre se mantuvo defensora de la democracia. La candidatura de Allard defendía los ideales de la Reforma y se opuso a la candidatura izquierdista de Rodrigo González. La segunda etapa reformista incluyó la reorganización de las vicerrectorías en la Académica, la de Comunicaciones y la nueva vicerrectoría de Administración y Finanzas.

Crisis de 1973

La polarización política del país durante el gobierno socialista de Salvador Allende también afectó a la UCV, pero se intentó mantener el ambiente académico. El Senado Académico reafirmó los valores de la universidad y rechazó el eventual cierre de esta. Además, denunció el quiebre del Estado de Derecho y se pronunció a favor de la necesidad de buscar salidas constitucionales a la crisis. En agosto de 1973 la Federación de Estudiantes, apoyada por sectores estudiantiles opositores al Gobierno, decidió tomarse la Casa Central de la universidad. Como reacción, grupos que apoyaban al Gobierno se tomaron los edificios contiguos a la Casa Central, situación que derivó en violencia entre ambos bandos. Ante esto, el rector desalojó las dependencias ocupadas mediante la fuerza pública. Después de esos hechos y en protesta por la violación de la autonomía universitaria, solicitando la renuncia del rector Allard, la Federación de Estudiantes nuevamente se tomó la Casa Central. La ocupación duró hasta el 11 de septiembre, fecha en que la Armada ocupó la Casa Central, para entregarla tres días después a las autoridades universitarias.[5]

Período de los rectores designados

A pesar de la oposición del Consejo de Rectores y las objeciones de Allard, la Junta Militar decidió intervenir las universidades y designar sus rectores. El 3 de octubre asumió como primer rector Delegado el Contralmirante en Retiro Alberto de la Maza, iniciándose un nuevo período y terminando con la Reforma Universitaria.[5] Entre agosto y diciembre de 1974 fue rector el Contralmirante (R) Hugo Cabezas Videla. Fue sucedido por el Contralmirante (R) Víctor Wilson Amenábar, quien duró en el cargo hasta 1976, año en que fue designado el Capitán de Navío (R) Matías Valenzuela Labra.

1983 marcó un hito en este período. Se permitió a la Iglesia nombrar al rector, siendo elegido para el cargo Raúl Bertelsen Repetto -académico de Derecho que había ocupado importantes cargos en la universidad y había formado parte de la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución- como primer rector civil y académico de la universidad desde 1973, restaurándose la autonomía de la universidad. Bertelsen ocupó el cargo hasta 1985, año en que fue sucedido por el académico Capitán de Fragata (R) Juan Enrique Fröemel Andrade.

Historia reciente

Escudo de la universidad usado entre 1928 y 2003.[9]
Escudo adoptado en 2003 con ocasión del otorgamiento del título de "Pontificia", utilizado hasta 2016.[9]

Los nuevos Estatutos Generales de la Universidad aprobados a fines de los años ochenta volvieron a permitir la participación de los académicos jerarquizados en la generación de las autoridades de la Universidad. Es así como con el retorno de la democracia en 1990 asumió la rectoría el académico de la Escuela de Ingeniería Comercial, Bernardo Donoso Riveros. El 03 de enero de 1994 se fundó UCV Radio, radioemisora de frecuencia modulada de la Universidad. El 06 de diciembre de ese mismo año, Margot Loyola Palacios, destacada profesora del Instituto de Música de la Universidad, recibió el Premio Nacional de Artes Musicales, convirtiéndose en la primera folclorista en Chile que obtuvo dicho reconocimiento.

En 1998 asumió la rectoría el académico de la Facultad de Ingeniería, Alfonso Muga Naredo.

En su aniversario número 75, en el año 2003, el Papa Juan Pablo II le otorgó en la Santa Sede el título honorífico de Pontificia, como una forma de reconocer la contribución que esta institución universitaria realiza para el bien de la Iglesia, en la ciencia y el arte, la formación superior, la investigación, y en la creación y extensión artística.

La PUCV se convirtió en el año 2004 en la primera universidad de la región acreditada por la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado, en Docencia de Pregrado, Investigación, Docencia de Postgrado y Gestión Institucional. El 26 de agosto de 2008, el académico del Instituto de Historia, Doctor Eduardo Cavieres Figueroa, fue distinguido con el Premio Nacional de Historia.

El 4 de noviembre de 2009 se inauguró el nuevo Campus Curauma, dando forma al proyecto que concentra instalaciones deportivas, tecnológicas y aularios del más alto nivel. En el mismo mes la Universidad fue acreditada por 6 años por la Comisión Nacional de Acreditación en las áreas obligatorias de Docencia de Pregrado y Gestión Institucional, y en las áreas voluntarias de Investigación, Docencia de Postgrado y Vinculación con el Medio, todas las posibles.

En el año 2010 asumió como rector Claudio Elórtegui Raffo, profesor titular de la Escuela de Ingeniería Comercial desde 1975, quien entre agosto de 1994 y julio de 2010 se desempeñó como vicerrector de Administración y Finanzas. Actualmente se encuentra en su segundo periodo como rector, el cual finaliza en 2018.

En 2016 la universidad se sumó a la política de gratuidad de las carreras de pregrado para los alumnos del 50% de la población con menos recursos.[11] Además, renovó su logo, reemplazando el que estaba en uso desde 2003.

Rectores

Rector Período
Período eclesiástico
Pbro. Rubén Castro Rojas 1928-1934
Pbro. Malaquias Morales Muñoz 1934-1951
R.P. Jorge González Förster, S.J. 1951-1961
R.P. Hernán Larraín Acuña, S.J. 1961-1963
Arturo Zavala Rojas 1964-1968
Elección democrática del rector
Raúl Allard Neumann 1968-1973
Rectores delegados
Almte. (R) Luis Alberto de la Maza 1973-1974
Contralmte. (R) Hugo Cabezas Videla agosto a diciembre de 1974
Contralmte. (R) Víctor Wilson Amenábar 1974-1976
Cap. de Navío (R) Matías Valenzuela Labra 1976-1983
Restauración de la potestad eclesial
Raúl Bertelsen Repetto 1983-1985
Cap. de Fragata (R) Juan Enrique Fröemel Andrade 1985-1990
Bernardo Donoso Riveros 1990-1998
Alfonso Muga Naredo 1998-2010
Claudio Elórtegui Raffo 2010-actualidad
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