Política de seguridad democrática

La cooperación militar estadounidense ha ayudado a consolidar la política de seguridad democrática en Colombia. Imagen: Visita del expresidente estadounidense George W. Bush a Colombia.

La política de seguridad democrática en Colombia es una política gubernamental del ex-presidente Álvaro Uribe Vélez que propone un papel más activo de la sociedad colombiana dentro la lucha del Estado y de sus órganos de seguridad frente a la amenaza de grupos insurgentes y otros grupos armados ilegales.

La política de "seguridad democrática" plantea que existe la necesidad de fortalecer las actividades y presencia de los órganos de seguridad a lo largo del territorio nacional, y que al mismo tiempo debe ser la sociedad y no sólo los órganos de seguridad quien debe colaborar para obtener un éxito militar satisfactorio frente a los grupos armados al margen de la ley, que lleve a la desmovilización o rendición de sus miembros.

Entre las propuestas mencionadas, se incluye la creación de redes de cooperantes, el ofrecimiento de recompensas a informantes, la estimulación de las deserciones dentro de los grupos armados ilegales, la creación de unidades de soldados campesinos, y el aumento del presupuesto asignado a la defensa nacional.

Resultados

La política de seguridad democrática ha permitido que las carreteras puedan volver a ser entre algunos hechos sobresalientes, resultado de la seguridad democrática, se encuentra el rescate de 15 secuestrados en la Operación Jaque, que se encontraban en poder de las FARC, entre estos 11 soldados, 3 contratistas estadounidenses e Íngrid Betancourt.[4]

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