Poesía infantil

El concepto de poesía infantil comprende al menos tres clases de obras: los textos escritos por niños y adolescentes; escritos para ellos, como una clase de lector modelo (según el concepto de Umberto Eco y la estética de la recepción); o los que la tradición literaria ha considerado adecuados para ellos. En el segundo sentido, y sobre todo cuando se requiere la precisión, es frecuente hablar también de poesía para niños.

Delimitación como género

Aunque puede ser considerada una variedad de la poesía en general, lo más habitual ha sido que se la considerara un género de la literatura para niños. La importancia de esta categorización no radica en sí misma, sino en el hecho de que, en el segundo caso, ha sido frecuente que se incorporaran al género aspectos no literarios que no se exige a la poesía en general pero se entienden imprescindibles para los niños, como la moral y la voluntad pedagógica. Dentro de la polémica literaria general de la escritura entendida como arte por el arte o como vehículo de comunicación política, social o ética, la poesía para niños ha tendido a decantarse con claridad hacia el segundo campo. Ejemplo de la primera opción puede ser un autor como Eduardo Polo,[1] en la tradición hispanoamericana, o el Dr. Seuss, en la anglófona; de la última, no hay que olvidar que entre los primeros clásicos figuran textos tan deliberadamente educativos como las fábulas de Samaniego o Tomás de Iriarte.

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