Plaza del Fontán

Imagen del interior de la plaza del Fontán, a la izquierda se puede ver Casa Ramón, pintada de azul, la única parte original.

El Fontán es hoy en día una plaza de forma rectangular que está situada en el casco antiguo de Oviedo. Su nombre proviene de la fuente manantial ó fontán que llenaba la primitiva laguna que se encontraba en esa zona.

Historia

En los inicios de la ciudad de Oviedo se trataba de una laguna natural a las afueras de la ciudad, la cual era abastecida por manantiales naturales que brotaban en la zona y rápidamente se convirtió en zona de recreo de los nobles ovetenses.


Durante este tiempo, los campesinos, que vivían en las afueras de la ciudad, se acercaban hasta este lugar a vender sus productos (leche, verduras, quesos, gallinas, etc.); con este incesante movimiento no tardaron en aparecer los artesanos tales como herreros, cesteros, etc. Debido a que la laguna empezaba a representar un problema sanitario por su insalubridad se decidió desecarla el 19 de agosto de 1523. En 1559 se finaliza la obra construyéndose un lavadero y una fuente.

En 1576 Magdalena de Ulloa, viuda de Luis Méndez Quixada, ayo del bastardo Juan de Austria decide fundar un colegio jesuíta en la ciudad. Escoge los terrenos que ocupan en la actualidad el mercado del Fontán, finalizando en 1587 la obra. El colegio fue demolido en 1873 perdurando únicamente la iglesia de San Isidoro. Una vez finalizado el colegio en 1587 se aprovechan los materiales excedentes de la construcción del mismo para la urbanización de la plaza. Poco tiempo después de la construcción de la plaza se construyeron las escuelas que existen en la actualidad.

En la primera mitad del siglo XVII se decide la construcción de una obra de carácter público que se convertiría en un corral de comedias; tras sucesivas reformas y ampliaciones, que intentaron adecuar su inflexible estructura de patio de comedias, fue relevado por el teatro Campoamor.

El 11 de junio de 1792 el Ayuntamiento acomete una de las reformas más importantes hasta aquel entonces. Esta reforma, dirigida por el arquitecto municipal asturiano Francisco Pruneda y Cañal, pretendía dejar la plaza como un lugar rectangular, abierto por cuatro entradas y con cuarenta casillas o departamentos para tiendas, de planta y piso, recorridas en su perímetro interior y externo por un pórtico de columnas. La obra concluyó sin que se siguiera el proyecto inicial lo que produjo la existencia de varias alturas en la plaza. Los almacenes de las tiendas se fueron convirtiendo en viviendas de inquilinos y varios edificios se modificaron durante el siglo XIX aunque con ello no llega a perder el espíritu con el que fue concebida inicialmente.

Other Languages