Plan de Agua Prieta

El plan de Agua Prieta es un manifiesto redactado en la Revolución mexicana en contra del entonces presidente Venustiano Carranza. En dicho plan, proclamado por Plutarco Elías Calles el 23 de abril de 1920 en la ciudad de Agua Prieta, se desconoció el gobierno del ejecutivo junto al de algunos Estados partidarios del regimen.[1] Fue secundado por otros gobernadores y generales de la División del Noroeste para dar cimiento a un nuevo movimiento, conocido como Rebelión de Agua Prieta, que se expandiría exitosamente. Éste culminó con la realización de elecciones e instauración de un nuevo gobierno constitucional.

Contexto histórico

Distanciamiento Carranza- Obregón

Desde tiempo atrás a 1920 (año correspondiente a las elecciones presidenciales), incluso durante el transcurso de la etapa armada de la Revolución, Carranza no veía con simpatía a los líderes caudillos. Deseaba encauzar al país por la senda de gobernantes civiles y dejar a un lado los gobiernos militares que tanto habían convulsionado a México. Así, su objetivo como titular del ejecutivo fue intervenir en la elección de su sucesor para evitar la llegada de un militar a la silla presidencial y lograr continuidad de su proyecto reconstructor. Para llevar a cabo sus firmes intenciones abusó de su cargo; “como en el caso de Madero por parte del porfiriato, Carranza trataba de inhabilitar a Obregón a la vista de las elecciones”[3]

Campaña presidencial

No obstante el manifiesto lanzado por el presidente a inicios del año 1919, donde exhortaba a no apresurar las campañas electorales, el campo político comenzó a definirse con rapidez. Ya desde 1916 y 1917 se especulaba sobre la participación de Álvaro Obregón y Manuel González en las futuras elecciones, ambos siendo de poco agrado para el entonces presidente. Como personaje impulsado por el gobierno aparece el Ing. Ignacio Bonillas, quien ocupaba el cargo de embajador en Estados Unidos. La imposición de un candidato civil poco popular sin personalidad política frente a un caudillo que había consolidado sus relaciones, autoridad y simpatía en el país sólo trajo consecuencias contraproducentes para el régimen, pues dejó al descubierto su poca astucia y avecinó el triunfo del militarismo sobre el civilismo. La campaña de aquel año se caracterizó por agresión, provocación e irregularidad por parte de ambos bandos. Los ideales revolucionarios se vieron más fragmentados y la lucha por el poder a costa de las armas comenzaría nuevamente.

Persecución y soberanía sonorense

Con el inicio del año 1920 Obregón empieza su campaña proselitista e inicia también el boicot gubernamental contra él. Como la popularidad del candidato crecía día con día, el último recurso carrancista fue inhabilitarlo por la vía judicial. Obregón fue vinculado con el intento de sublevación militar promovido por el Gral. Roberto Cejudo y en vista de una próxima detención, huyó de la capital hacia el estado de Guerrero para levantarse en armas el 13 de abril. “El levantamiento había estallado unos días antes, al desconocer el Gobierno de Sonora al Presidente Carranza”.[5] Elías Calles y los sublevados que secundaron el plan de Agua Prieta hicieron un llamado a los gobiernos de los estados a seguir su ejemplo. Mientras tanto, se iniciaba una ardua persecución al caudillo, que de ser capturado sería pasado por las armas bajo el indicio de traición a la patria.

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