Plan Zeta (Chile)

Texto manuscrito del "Plan Z" que aparece en el Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile.

El Plan Zeta es el nombre atribuido en Chile a un supuesto plan del gobierno de Salvador Allende, para llevar a cabo una insurrección armada, un autogolpe, con el fin de imponer a la fuerza un gobierno marxista. La supuesta existencia de este plan fue divulgada por los militares que perpetraron el golpe de Estado de 1973.

Los archivos desclasificados de la CIA a partir de 1999 demostraron que el Plan Zeta jamás existió, y que su divulgación fue una operación de guerra psicológica de los militares chilenos, específicamente de la Armada de Chile, en que impusieron la lógica del «ellos o nosotros» para justificar la represión y violaciones a los derechos humanos llevados a cabo durante la dictadura militar.[1] Federico Willoughby-MacDonald, colaborador del Régimen Militar, descartaría plenamente con posterioridad dicho plan denunciándolo como una « falsedad».

Descripción

Los últimos archivos desclasificados de Estados Unidos señalan que fue una operación de bandera falsa para justificar el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. De cualquier forma, el Plan Z dejó su estela. Una es que en las semanas posteriores al Once se convirtió en un honor -una suerte de certificado de buen opositor para quienes habían impulsado el Golpe- aparecer en la lista de objetivos políticos. Otra es que el plan fue un tema recurrente en los interrogatorios a los detenidos, como ha dicho el abogado de derechos humanos Roberto Garretón. Ese es el cargo más grave contra el Libro Blanco: que en su afán por explicar la toma del poder por parte de los militares en razón a la existencia de un contragolpe, justificaron -consciente o inconscientemente- la represión brutal que vino después.

Antecedentes

La existencia del plan fue utilizada como una de las justificaciones del Golpe de Estado, y jugó un papel determinante en la radicalización de los militares y civiles partidarios del Régimen Militar, que temiendo ser víctimas de crímenes alevosos por los izquierdistas, impusieron la lógica de "ellos o nosotros"[2] ("ellos" nos iban a matar, pero "nosotros" nos adelantamos y le dimos el trato que nos tenían preparado).

Supuesto origen

Según el Libro blanco, el Plan Z fue entregado a los máximos dirigentes de la Unidad Popular el 25 de agosto de 1973. Sobre quienes elaboraron Zeta, se especulaba en su origen que fueron:

  • El MIR, "comisionado" por la UP.;[3]
  • Una "Comisión Permanente de Seguridad" de la UP, que propuso operativos desde la guerra civil, sabotajes, fichajes de oficiales militares, de civiles y de dirigentes políticos.[3]
  • Por un asesor extranjero con experiencia militar, policial de Cuba. La visita del vice-primer Ministro de Cuba, Carlos Rafael Rodríguez, y Manuel "Barbarroja" Piñeiro, en agosto del 73, sería según la carta de Fidel Castro a Salvador Allende, la prueba de la "intervención" cubana, y la posible planificación de estos del Plan Z.[4]

Etapas del "Plan Z"

Transcripción del "Plan de movilización y operaciones para el golpe de estado. Nombre código: Plan Zeta" que aparece en el Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile.

El Libro blanco, en su capítulo dos,[3]

El documento está organizado en tres etapas del "Plan de movilización y operaciones para un golpe de estado",[5] las que se aplicarían en los siguientes casos:

  • Z-A: Iniciación de Golpe de Estado para conquistar el PODER TOTAL e imponer LA DICTADURA DEL PROLETARIADO contra la acción de una parte o la totalidad de las FF.AA apoyada por grupos civiles.
  • Z-B: Muerte de Allende por un atentado.
  • Z-C: Invasión externa.
Libro blanco del cambio de gobierno de Chile.[6]

El primer paso de "Zeta", independiente de los motivos que provocaran su puesta en marcha, consistía en la eliminación física de los altos mandos militares nacionales, provinciales y jefes de unidades de las "fuerzas enemigas". Los comandantes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, serían asesinados en La Moneda por miembros del GAP ( Grupo de Amigos Personales, escolta de seguridad de Allende), durante el almuerzo oficial que ofrecería el gobierno con motivo del "Día de las Glorias del Ejército"; en éste, Allende declararía que tiene una llamada urgente saliendo de la Sala del Comedor en La Moneda, llegando los miembros del GAP y asesinando a los comensales. Simultáneamente, extremistas vestidos con uniformes militares, matarían a todos los oficiales en el Parque Cousiño, donde estarían formados para participar en la Parada Militar. "Las unidades militares descabezadas serán rápidamente controladas por los elementos leales que hemos logrado infiltrar en sus organizaciones".[4]

En un balcón de La Moneda aparecería Allende y anunciaría que había nacido la República Democrática de Chile. En el mástil del Palacio se izaría la nueva bandera, toda roja con una pequeña estrella.

Anatomía de un fracaso. La experiencia socialista en Chile..[5]

Posteriormente, se tomaría control de los cuarteles y naves de guerra por parte de células paramilitares identificados como NPE-3Z. Se cortarían las carreteras para evitar la comunicación terrestre entre las ciudades y se sabotearían las líneas férreas y aeropuertos. Se hostilizaría con guerrilleros a las tropas regulares del ejército en desplazamiento; a su paso, las atacarían bandas de mineros, campesinos, etc.[4]

Necesidad de justificar el golpe

Luego del Golpe de estado que derrocó a Allende, la Junta Militar enfrentó una serie de críticas internacionales. Las imágenes de La Moneda ardiendo y los arrestos masivos, han fijado la imagen de la Junta. En esas circunstancias, el general Augusto Pinochet señaló a la prensa la existencia del Plan Zeta.

Según la investigación del periodista Francisco Herreros, la existencia de este supuesto plan fue revelada el 17 de septiembre de 1973, mediante su filtración por parte del servicio de inteligencia de la Armada a Julio Arroyo Kuhn, corresponsal en Concepción de los diarios El Mercurio y Las Últimas Noticias. La noticia fue difundida en dichos medios de comunicación social.[7]

«Un plan destinado a decapitar la cúpula militar y eliminar a la oposición al gobierno de Allende, fue descubierto al parecer en los archivos del Palacio Presidencial, se informó en buena fuente».

Las Últimas Noticias

«El descerrajamiento de la caja fuerte de la Subsecretaría del Interior dejó al descubierto el minucioso plan elaborado para que se cumpliera el 17 de septiembre, a fin de asesinar simultáneamente a los jefes de las Fuerzas Armadas, políticos de oposición, periodistas y profesionales que discreparan con el gobierno depuesto»

El Mercurio.[8]

El primer anuncio oficial lo realizó el coronel Pedro Ewing Hodar, el 22 de septiembre de 1973, al denunciar el hallazgo en la caja fuerte del subsecretario del Interior Daniel Vergara, los documentos de la Unidad Popular que revelaban detalles de un golpe de estado.[2] Estos documentos fueron publicados el 30 de octubre por la Secretaría General de Gobierno, durante el Régimen Militar, como parte del " Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile" preparado por el historiador Gonzalo Vial Correa con la estrecha supervisión del almirante Patricio Carvajal.

Una seguidilla de informaciones periodísticas sobre arsenales y escuelas de guerrillas, eventualmente lo "avalaron": «Comunistas y socialistas serían los ejecutores: 600 familias iban a ser asesinadas en Concepción»; «Marxistas Proyectaban la Destrucción de Limache»; «Planes Siniestros Alentaban Marxistas en Zona Salitrera»; «Otra Escuela de Guerrillas se Descubrió en Nueva Imperial».[9]

Cobertura posterior de inteligencia

Portada del Libro Blanco.

Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile

A los miembros de la Junta les indignan las versiones sobre la situación del país en el extranjero. En pocos días, las imágenes de la Moneda ardiendo quedan en el subconsciente colectivo mundial. Pero los militares deciden contraatacar.[5] que en los planes iniciales se enviará a líderes de opinión de todo el mundo. Pero todavía no estaba escrito.

Gonzalo Vial Correa

Ninguno de sus autores, reconoce su participación. La excepción es el historiador Gonzalo Vial Correa,[5] pieza central del golpe y primer ministro de Defensa del régimen. Vial comenzó a trabajar, y lo hizo con sus hombres del Grupo Portada. Todos ellos, afirma Pérez de Arce, «pueden considerarse coautores» del texto.

El texto fue monitoreado desde la Oficina de Planificación Nacional (ODEPLAN).[5]

Vial, que también concurría a Odeplán a hablar con Radic y consultar los papeles almacenados en una oficina, trabajaba con varios colaboradores. Uno de ellos era Fernando Bravo Valdivieso, abogado asesor de El Mercurio y cercano a Hernán Cubillos.[5] Cada capítulo terminado caía en manos de Radic, quien se los mostraba al almirante Carvajal. Este pedía correcciones, antes de autorizar su publicación.

El Plan Zeta es presentado en sociedad

El 22 de septiembre de 1973, el coronel Ewing llamó a los periodistas al Ministerio de Defensa. Junto al secretario de Prensa de la junta, Federico Willoughby-MacDonald, anunció el hallazgo del Plan Z (éste posteriormente denunciaría su falsedad). Se trataba de un documento encontrado en la oficina del subsecretario del Interior de Allende, Daniel Vergara. Era un plan que buscaba llevar a cabo un contragolpe el 19 de septiembre, el día de la Parada Militar. La operación, según los uniformados, contemplaba eliminar a los comandantes en jefe de las FF.AA., así como a una veintena de líderes de la oposición. El objetivo, decía Willougby-MacDonald, era "desatar la guerra civil". Pero la prensa no publicó los documentos ni las nóminas.

Gonzalo Vial insiste en su veracidad

La existencia del documento, sin embargo, llegó a oídos de Vial. El historiador ha dicho en privado, para desmentir que el Plan Z fuese una pieza de propaganda falsa, que él y sus colaboradores tuvieron que insistir ante Radic para conseguir la autorización de publicarlo. Lo cierto es que los autores del Libro Blanco no consiguieron su objetivo: en la versión final del texto, sólo podrán narrar someramente los detalles del Plan Z.

"Por hallarse en investigación, y para no comprometer la seguridad de las personas señaladas como víctimas, ni las diligencias de individualización de los comandos asesinos (que en el plan se especificaban sólo con apodos), no puede aún ser detallado", justificaron los autores en el capítulo titulado "El Autogolpe de la Unidad Popular".

Gonzalo Vial[5]

Los documentos con los "comandos", así como las supuestas nóminas de personas a ser asesinadas, nunca se publicaron, ni tampoco se conoció el resultado de una investigación al respecto. Eso ha hecho que muchos duden no sólo de la posibilidad de que alguien fuese a efectuar una operación de esas características, sino también de la existencia misma de los documentos.[5]

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