Plan Bonex

Presidente Carlos Menem.

El Plan Bonex fue un plan económico impuesto en diciembre de 1989 durante la presidencia de Carlos Saúl Menem y que consistió en el canje compulsivo de los depósitos a plazo fijo por títulos públicos denominados "Bonex 89". Bonex es la abreviación de BONos EXternos.

Antecedentes

El 14 de junio de 1985 el entonces presidente Raúl Ricardo Alfonsín y su ministro de economía Juan Vital Sourrouille anunciaron la puesta en marcha del Plan Austral, por el que se creaba una nueva moneda, el austral, se congelaban todos los precios de la economía, y se establecía un mecanismo de "desagio" para desindexar los contratos. El Plan Austral funcionó bien al principio, pero en 1986 la inflación volvió a mostrar una tendencia ascendente y los precios relativos de cada sector comenzaron a verse afectados, situación que se vio agravada por la gran caída de los precios de los productos argentinos de exportación (40% en el período;[1] ).

Para 1987 comenzaba a hacerse evidente que era necesaria una reforma económica estructural que resolviera la brecha entre recursos con que contaba el Estado y las funciones que desarrollaba. En julio de 1987 los ministros de Economía, Sourrouille y de Obras y Servicios Públicos, Terragno anunciaron conjuntamente un paquete de medidas para la reforma del sector público, pero el gobierno de Alfonsín no pudo avanzar mucho en este plan de reforma del Estado, por la tenaz oposición del peronismo en el Congreso.

En octubre de 1988 el gobierno lanza el llamado “Plan Primavera” para contener el índice inflacionario alimentado por el crónico déficit fiscal del estado argentino. Sin embargo, el plan no generó confianza y adicionalmente a comienzos de 1989, el Banco Mundial suspendió su "ayuda" a la Argentina.

A fines de enero se inició una corrida masiva hacia el dólar. La inflación, que en febrero de 1989 era del 9,6% mensual, alcanzó 78,4% en mayo, mes de las elecciones presidenciales en las que el candidato de la Unión Cívica Radical, Eduardo Angeloz, fue derrotado por el justicialista Carlos Menem. En medio de esta grave crisis económica, Alfonsín renunció el 9 de julio de 1989 para anticipar la entrega del mando a Carlos Menem.

Finalmente, el índice de inflación anual de 1989 se ubicó en el 3079,5% anual convirtiéndose en una verdadera hiperinflación,[3]

El gobierno de Menem intentó, en el período de julio de 1989 a diciembre de 1989, estabilizar los precios internos mediante la reducción del desequilibrio externo y fiscal, incluyendo subas en las tarifas públicas y combustibles, y una fuerte devaluación del austral. Este plan económico fue denominado "Plan BB", por Bunge & Born, ya que los dos primeros ministros de economía de Menem eran altos ejecutivos de ese grupo agro industrial ( Miguel Roig y Néstor Rapanelli). Sin embargo el proceso tuvo una corta vida y su final lo determinó la segunda hiperinflación, que se desató después de una nueva devaluación en diciembre de 1989.

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