Piratería en Canarias

Los inicios de la piratería en España

El auge de la piratería va asociada al descubrimiento y la posterior explotación de América y a los conflictos entre las grandes potencias. Aunque los piratas, en teoría, estaban fuera del control y del amparo de cualquier nación, éstas se aprovechaban, e incluso llegaban a apoyarlos, siempre que las víctimas fueran sus más acérrimos enemigos, por lo que a veces se puede confundir entre un pirata y un corsario. Las islas Canarias y Azores se convirtieron en lugares estratégicos en las rutas marítimas de Europa, América y Asia (en la ruta hacia el Océano Índico bordeando África). Los preciados tesoros y especies de la nueva tierra descubierta eran un gran botín para los piratas. Como estos tesoros americanos recalaban en las Islas Canarias o en las Islas Azores en su rumbo a la vieja Europa, la piratería no tardó en emerger en los mares cercanos a las islas. Esta situación estratégica provocaba también que los barcos que iban a América pasaran por las islas a aprovisionarse de agua y alimentos, y de camino atacasen alguna población costera.

En Canarias actuaron piratas de todas las nacionalidades, pero principalmente fueron ingleses, franceses, berberiscos y de los Países Bajos.

Representación del ataque del almirante holandés Pieter van der Does a Las Palmas de Gran Canaria (1599).

Desde los primeros años de conquista se produjeron ataques que lo que pretendían era el saqueo y la captura de indígenas guanches para ser esclavos. Los berberiscos actuaban arrasando los poblados que existían en represalia con las cabalgadas que se hacían en el norte de África.

En el siglo XVI, en España reinaba Carlos I y su nuevo imperio, además de gran parte de Europa, se extendía por América. A causa de la rivalidad española con Francia, los primeros piratas que actuaron en las Canarias durante su reinado fueron franceses que no se conformaban con los barcos, sino que también entraban en los pueblos costeros y los arrasaban. La rapiña era habitual en estos primeros piratas.

Sin embargo, durante el reinado de Felipe II, principalmente a la muerte de su esposa María Tudor de Inglaterra, los piratas ingleses comienzan a azotar las costas canarias a consecuencia de la gran rivalidad hispano-inglesa. En los años finales del siglo XVI se sumarían a esta actividad los holandeses.

En el siglo XVII, la piratería en Canarias se intensifica, gracias en parte al debilitamiento del imperio español y a las numerosas guerras con Francia y Flandes. La inseguridad, no sólo para navegar por las islas, sino también de la vida de los isleños frente a los ataques piratas hace que se cree la figura del Capitán General con funciones tanto militares como políticas. Igualmente llegan a Canarias una serie de ingenieros para dotar de torres y castillos a las costas canarias con que hacer frente a los ataques de piratas y de otras fuerzas enemigas de los españoles.

En el siglo XVIII, los ataques ingleses se intensifican, ya no sólo con el objeto de obtener tesoros y hacer rapiña, sino también con la intención de invadir y ocupar las islas. Muchos de estos ataques son repelidos en las ciudades más importantes, pero en las islas menores estos piratas tienen éxito debido a la debilidad defensiva de las poblaciones.

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