Piragüismo

El piragüismo, canoaje, canotaje o canoa kayak es un deporte acuático que se práctica sobre una embarcación ligera, normalmente de fibra de vidrio o plástico —en embarcaciones de recreo—, y fibras de kevlar o carbono —en embarcaciones de competición—. La embarcación es propulsada por una, dos o cuatro personas —pero no tres— con una pala. Las principales embarcaciones utilizadas son el kayak, propulsado por una pala de dos hojas, y la canoa, propulsada por una pala de una sola hoja.

Competición de piragüismo.

Las competiciones se hacen normalmente en los meses de verano, sin embargo, los entrenamientos se realizan durante todo el año. Se divide en categorías según la edad y sexo. La división por edad establece la distancia que se rema en cada categoría que va aumentando conforme se va subiendo de categoría.[1]

El Diccionario de la lengua española utiliza el término «piragüismo» para referirse al deporte que consiste en la competición de dos o más piraguas, movidas a remo por sendos piragüistas, que pueden ir sentados o de rodillas.[2]

Historia

Las palabras «piragua» y «canoa» son términos americanos, pertenecientes a las lenguas arahuacas, utilizadas para denominar a dos tipos de embarcación características de la cultura taína, con las que los habitantes locales realizaban navegación de cabotaje en la zona del mar Caribe.[5] . El siguiente es el texto del «Diario del Primer Viaje» en el que aparece el término:

Viernes, 26 de octubre. Estuvo de las dichas islas de la parte del Sur. Era todo bajo cinco o seis leguas, surgió por allí. Dijeron los indios que llevaba que avía de ellas a Cuba andadura de día y medio con sus almadías, que son navetas de un madero adonde no llevan vela. Estas son las canoas.[6]

El término kayak es una palabra derivada de inuit que significa «bote de hombre».[7]

En América del Norte y la Mesopotamia asiática, se han encontrado canoas de 6000 años de antigüedad.[10]

El piragüismo nace como deporte

Aunque en la década de 1840 el piragüismo empezó a ser considerado como deporte, su nacimiento tal como lo conocemos hoy en día, se remonta al kayak que construyó en 1865 por el escocés John MacGregor, un abogado residente en Londres. Este escocés se considera el viajero universal más conocido en el mundo del piragüismo. Durante 1865, MacGregor se dedicó a viajar a través de los ríos británicos. Durante los años siguientes, emprendió numerosos viajes por los lagos y ríos de los países nórdicos y de Europa Central —Francia, Alemania y Suiza— con su kayak «Rob Roy», que se llamó así en honor al famoso Rob Roy del clan escocés MacGregor. También llegó al Mar Rojo, navegó en el Jordán, en el canal de Suez y en el río Nilo.[11]

Concibió la idea de una embarcación ligera lo suficientemente grande para llevarla él mismo, y completamente cubierta salvo por un pequeño agujero en el medio del barco en el que él se sentaba y propulsada por un remo de doble pala o una vela pequeña. El kayak «Rob Roy» tenía una longitud de cuatro metros, una anchura de 75  cm y su peso era de aproximadamente 30  kg. Se construyó de la manera tradicional, de un armazón de madera, cubierta con lona impermeable que constituyó el modelo estándar de kayak durante bastante tiempo. John MacGregor alcanzó tal prestigio, que fue invitado por Napoleón III a visitar París en 1867 para que organizara una travesía en el río Sena con motivo de la Exposición Universal. Su libro, «Un millar de millas en la canoa Rob Roy», cuenta las aventuras de este singular navegante.[12]

En el continente europeo, los primeros kayaks se difundieron en Suiza y Alemania, que se emplearon en principio para propósitos excursionistas y después también para la competición. Los primeros kayaks construidos en Europa se hicieron de la misma forma y con los mismos materiales empleados por los esquimales. Debido a que las características principales de esta embarcación eran el paseo y la comodidad, los kayaks se construyeron con armazones desarmables que les permitieron ser fácilmente transportados dentro de mochilas y rápidamente armadas en el lugar deseado. En Alemania se desarrolló en el siglo XIX un popular kayak desarmable bautizado como «Faltboote». Se construyó con un armazón de madera cubierta con una lona impermeable.[13]

Más adelante, los kayaks se construyeron con más anchura en la popa que en el resto de la embarcación, hasta el día en que un alemán llamado «Heyman» tuvo la ocurrencia de pensar que «la naturaleza es nuestro modelo». Así, empezó a construir los kayaks con forma del pez: anchos en la proa y estrechos en la popa, consiguiendo unas embarcaciones que llegaron a ser las más rápidas del momento. En 1880 se fundó en los Estados Unidos la American Canoe Association y el 19 de enero de 1924, la primera federación internacional de canotaje, vista la necesidad de reagrupar las numerosas asociaciones de piragüismo que ya existían a nivel mundial. En ese momento se creó la Federación Internacional de Piragüismo con el nombre de Internacionale für Repräsentantschaft Kanusport, siendo constituida por Austria, Dinamarca, Alemania y Suecia. Sin embargo, no fue hasta junio de 1946 cuando adquirió su nombre definitivo, International Canoe Federation (ICF). Esta entidad organizó en 1938, el primer Campeonato Mundial de Piragüismo en Aguas Tranquilas.[14]

El piragüismo fue incluido como deporte de exhibición, en los Juegos Olímpicos de París 1924, donde tuvieron lugar algunas exhibiciones de kayak con once piragüistas, y fue formalizado como deporte olímpico en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.[15]

La revolución de la tecnología

Un día, cerca del final de la década de 1930, William Fronde, un diseñador naval británico, descubrió que los kayaks eran más rápidos si eran más largos. Desde ese momento, todos los constructores empezaron a construir kayaks más largos porque, en ese momento, los kayaks de competición eran de medidas y formas libres. En 1936, para la Olimpíada de Berlín, se crearon los reglamentos que establecieron las dimensiones oficiales de los kayaks y canoas que rigen actualmente.

Los grandes innovadores en ese momento, fueron los austríacos que introdujeron en esos Juegos Olímpicos los kayaks que construyeron de «corteza», con las superficies lisas y acabado uniforme, de considerables ventajas, porque la superficie lisa reducía al mínimo la resistencia en el agua, y facilitaba el avance de la embarcación. Poco a poco, estas embarcaciones fueron cambiando hasta llegar a los sofisticados kayaks y canoas de competición de la actualidad. Tras la Segunda Guerra Mundial, el piragüismo se volvió sumamente popular, sobre todo al principio, probablemente porque proporcionó una manera barata de navegar, cuando los suministros eran muy limitados. El auge global de las embarcaciones en los años 50 benefició al piragüismo. La popularidad del «eslalon» como espectáculo catapultó al piragüismo y logró, por medio de la televisión, llegar a ingentes cantidades de público.[16]

Hoy en día, según el reglamento de competición de la F.I.P, puede usarse cualquier tipo de material para la construcción del kayak, si bien el peso total, forma y superficie de contacto con el agua del kayak deben ser los especificados por el reglamento.[17]

La posibilidad de usar cualquier material de fabricación se ha explotado al máximo por los constructores de kayaks, usando maderas tratadas, metales, plásticos y fibras que hacen más ligeros a los kayaks con resistencia mejorada y durabilidad. Actualmente, las maderas más nobles, trabajadas convenientemente, se han empleado en la construcción de piragüas y, más recientemente, las fibras de carbono y kevlar han agregado una superior resistencia a estas embarcaciones.

En la actualidad

Alemania y Hungría se encuentran entre los países más destacados en este deporte; el primero, a lo largo de la historia, ha sumado 192 medallas de oro, contando las logradas por los distintos estados alemanes a lo largo de la historia, mientras que el segundo también lidera los logros en campeonatos mundiales, con 191 medallas de oro. Entre los países de habla hispana, España es el mejor ubicado, tanto en el medallero olímpico con 12 medallas, como en los campeonatos mundiales con 14 medallas de oro. Entre los países hispanohablantes, también han obtenido medallas olímpicas Cuba, México, Argentina y Chile.[18]

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