Pirámide de Mayo

Pirámide de Mayo
Piramide-de-Mayo-Buenos-Aires.jpg
Pirámide de Mayo, julio de 2005
Localización
Ubicación Plaza de Mayo
Coordenadas 34°36′30″S 58°22′20″O / -34.608448, 34°36′30″S 58°22′20″O / -58.372165
Historia del edificio/monumento
Inauguración 25 de mayo de 1811[1] - 1856
Autor Francisco Cañete (obra original de 1811) - Prilidiano Pueyrredón (reforma de 1856) y Joseph Dubourdieu (La imagen de la Libertad en la cúspide de la pirámide)
Características
Tipo Obelisco
Dimensiones 19 m de altura
Protección del monumento
Características Obelisco construido sobre la base de otro anterior
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La Pirámide de Mayo es el primer monumento patrio que tuvo la Ciudad de Buenos Aires ( Argentina). Actualmente se encuentra en el centro de la Plaza de Mayo. Su historia comienza en marzo de 1811 cuando la Junta Grande decidió mandar a construir un monumento del lado oeste de la plaza, para celebrar el primer aniversario de la Revolución de Mayo.

En 1856, bajo la dirección del artista Prilidiano Pueyrredón, se la transformó construyendo una nueva pirámide sobre los cimientos de la anterior, que es la que se observa actualmente.

En 1912, después de haber sufrido algunas modificaciones, se la trasladó al sitio actual, 63 m más al este de donde se encontraba originalmente, pues se pensaba erigir un enorme monumento que la contuviera en su interior.

La escultura de la Libertad, obra del escultor francés Joseph Dubourdieu, corona al monumento que, desde el suelo hasta la parte superior del gorro frigio de dicha escultura, ha servido de modelo para la alegoría de la Argentina, y mide 18,76 m.[2]

Buenos Aires tiene su monumento fundamental único, epónimo: la Pirámide de Mayo. Sitio y símbolo umbilical de la libertad (...) para quien mira de la calle es una norma, un fermento y un punto de partida; para quien la contempla desde los balcones de la Casa de Gobierno, un índice o un reproche. (...) no se puede describir ni tiene porqué entenderla el turista, se la ama, se la siente. Tampoco vamos a visitarla casi nunca, pero nos es imprescindible saber que está allí. Ella es la verdadera Capital de la Nación.[3]

Historia

Inauguración

En marzo de 1811 la Junta Grande decidió que el 25 de mayo de ese año se celebre el primer aniversario de la Revolución de Mayo, y pidió al Cabildo que dispusiera la mejor forma de hacerlo. Este último decidió, el 5 de abril de 1811, aprobar el programa de festejos, en el que se incluía erigir una Columna del 25 de Mayo, con carácter transitorio. No ha quedado registro que permita saber por qué se eligió la forma de obelisco para el monumento. Lo cierto es que a pesar de que esa era su forma siempre se lo denominó con el nombre de pirámide.[2]

La Plaza de Mayo estaba en ese entonces dividida por la Recova, formando dos plazas: la que estaba frente a la actual Casa Rosada se llamaba Plazoleta del Fuerte y la que daba frente al Cabildo de Buenos Aires, Plaza de la Victoria, cuyo centro fue elegido para levantar la pirámide.

Jura de la Constitución de Buenos Aires (1854) Daguerrotipo atribuido a Charles Fredricks. Se puede ver la obra original antes de los cambios de 1856.

De su construcción se encargó el alarife (como se la decía al maestro mayor de obras) Francisco Cañete, por indicación del cual y de don Juan Gaspar Hernández, profesor de escultura de Valladolid, el monumento se hizo con materiales sólidos, entre ellos 500 ladrillos, en vez de utilizar madera como estaba proyectado hacerlo inicialmente.[4]

El 6 de abril de ese año se colocaron los cimientos, mientras bandas de música contribuían a la algarabía general.

El día 25 de mayo de 1811 se inauguró la obra, a pesar de que se la terminó días después ya que Cañete no logró cumplir con el tiempo estipulado. Se colocaron al pie de la pirámide las banderas de los Regimientos Patricios, Arribeños, Pardos y Morenos, Artillería, Húsares y Granaderos de la guarnición Buenos Aires. La pirámide y la Catedral fueron profusamente iluminadas. La Recova se iluminó con 1.141 velas de sebo. Los festejos duraron cuatro días e incluyeron danzas, sorteos y manumisión de esclavos.[2]

El día de la inauguración, la señora de Mariano Moreno, María Guadalupe Cuenca, le escribió una carta al marido, ignorante de que este ya había fallecido el 4 de marzo en altamar, en la cual le comentaba con respecto al día de la inauguración "Están en una gran función en acción de gracias por la instalación de la junta; predica Chorroarín, han hecho arcos triunfales, una Pirámide en medio de la Plaza, aunque no la han podido acabar". Ya antes, el 20 de abril, en otra carta, le decía que "en la plaza principal están levantando una pirámide...", esta carta es la primera referencia de un particular que se tiene sobre la misma. Por su parte, el cronista porteño Juan Manuel Beruti, escribió sobre el festejo inaugural: "En este mismo se construyó la gran pirámide que decora la plaza Mayor de esta capital y recuerda los triunfos a la posteridad de esta ciudad la que se principió a levantar sus cimientos el 6 de abril último; pero aunque no está adornada con los jeroglíficos, enrejados y adornos que debe de tener por la cortedad del tiempo que ha mediado, sin embargo a los cuatro frentes, provisionalmente se le puso una décima en verso, alusiva a la obra y victorias, que habían ganado las valerosas tropas de esta inmortal ciudad..."[6]

Aunque nunca fueron hallados los planos trazados por Cañete, estudios realizados posteriormente llegaron a la conclusión de que era una pirámide hueca, pues por la premura del tiempo no se hizo de mampostería compacta. Estaba fabricada de adobe cocido, y tenía unos 13 metros de altura (montada sobre su pedestal alcanzaba unos 15 m);[2]

En los días de fiestas patrias se la adornaba profusamente con cintas, gallardetes, faroles de papel y leyendas alusivas.

En 1826 el presidente Bernardino Rivadavia proyectó erigir un monumento a los hombres de la Revolución de Mayo, que consistiría en una magnífica fuente de bronce “subrogando al que hoy existe”, con la inscripción: "La República Argentina a los autores de la revolución en el memorable 25 de mayo de 1810". Se debatió entonces si correspondía eliminar a la Pirámide de Mayo. Como sea el proyecto no se llevó a cabo debido a la renuncia de Rivadavia en 1827 y a pesar de que la ley fue sancionada por el Congreso.[2]

En 1834 se encontraba en ruinas, descascarada y desmenuzada y su cerca retorcida y oxidada. El gobierno provincial contrató al albañil Juan Sidders y al herrero Robert M. Gaw para repararlas. El arreglo terminó en enero del año siguiente, dos meses después de que asumiese como gobernador Juan Manuel de Rosas.[5]

En 1852 los hermanos Jaunet, utilizando un pequeño gasómetro, la iluminaron con lámparas de gas, dejando al público, que solo conocía de faroles alimentados con aceite de potro, asombrado.[2]

El 23 de mayo de 1854 se juró junto a ella la Constitución del Estado de Buenos Aires. Se colocaron entonces cuatro pirámides adornadas y con inscripciones, de estilo gótico, en sus cuatro ángulos y muchos adornos realizados con flores.

La nueva Pirámide

La nueva pirámide ante la Catedral y el Arzobispado, fotografía de Gonnet. (1864)
La Pirámide en medio de la Plaza de la Victoria, frente al Cabildo y la Recova Nueva (1867).

En 1856 la Pirámide de mayo se encontraba nuevamente muy abandonada. El 3 de abril de ese año se instaló la Municipalidad de Buenos Aires y la reparación del monumento fue una de sus primeras medidas. Una comisión nombrada al efecto integrada por Domingo Faustino Sarmiento, Felipe Botet e Isaac Fernández Blanco encomendó al pintor y arquitecto Prilidiano Pueyrredón que la transformara. Este realizó un proyecto con el deseo de hacerla más artística y grandiosa. Esta idea fue aceptada y se construyó la actual, dejando parte de la primitiva en su interior al revestirla con ladrillos y argamasa.[4] Se la dotó en su parte superior de una estatua de la Libertad, cuya cabellera se cubrió con un gorro frigio ( alegoría de La Argentina). Dicha estatua, de 3,6 m de altura, fue realizada por el escultor francés Joseph Dubourdieu utilizando una mezcla de material. Este artista también se ocupó de realizar las simbólicas figuras de La industria, El comercio, Las ciencias y Las artes que se colocaron en los cuatro ángulos del pedestal.

En las caras del obelisco también se añadieron: un sol que miraba al naciente (o sea, hacia la actual Casa Rosada) en dorado, y en los restantes tres lados coronas de laurel en altorrelieve. Pueyrredón también modificó el pedestal y capitel original aumentándoles la altura y ancho. En los cuatro lados de la base se colocaron las representaciones del escudo nacional argentino. Se colocó una nueva verja que en cada uno de los vértices tenía un farol a gas. La obra fue finalizada el 27 de abril de 1856. Debió ser estucada imitando mármol para darle un aspecto más rutilante, pero no se realizó con éxito, por lo que un año después se la volvió a estucar.[5]

El 21 de octubre de 1860 fue testigo de la jura de la Constitución de la Nación Argentina por parte de las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, encabezadas por Bartolomé Mitre.

Quienes visitaban a la ciudad desde el exterior, tenían opiniones diversas sobre el monumento:

La Plaza de la Victoria, con su estatua de la Libertad de alto pedestal, era para Seymour la parte más bonita de la ciudad; en cambio Burton hizo anotaciones sobre el obelisco de ladrillo enyesado, con raquíticos paraísos "simples palos en agosto", alrededor todo le resultaba pequeño, pobre y feo.[7]

La Geografía.
La Astronomía.
La Navegación.
La Industria.

En 1859, debido a que el revoque usado no presentaba la duración esperada, se recubrió su base con mármol. En 1873 se encontraban en muy mal estado las estatuas, que eran de tierra cocida y estucada, motivo por el cual se retiraron y se reemplazaron por unas esculturas de mármol de Carrara (La Geografía, La Astronomía, La Navegación y La Industria) que se hallaban en el primer piso del Banco Provincia en la calle San Martín. Estas permanecieron hasta 1912 en que, al trasladarse la pirámide, fueron retiradas y pasaron a depósito municipal. El 6 de octubre de 1972 fueron ubicadas en la antigua plazoleta de San Francisco, en la intersección de las calles Defensa y Alsina, a unos 150 m de la actual ubicación de la pirámide, donde aún permanecen.[2]

En 1883, bajo la intendencia de Torcuato de Alvear, se demolió la Recova y desde entonces las dos plazas quedaron formando la actual Plaza de Mayo. El intendente consideraba que el monumento debía ser demolido y en su lugar construido otro más grandioso, por lo que pidió autorización al Concejo Deliberante para ejecutar el proyecto. Este consultó la opinión de distinguidos ciudadanos: los ex presidentes Bartolomé Mitre; Domingo F. Sarmiento y Nicolás Avellaneda; Vicente F. López; Andrés Lamas; Miguel Estévez Seguí, que fue Jefe de Policía y Presidente de la Municipalidad; Ángel Justiniano Carranza, Manuel Ricardo Trelles y José Manuel Estrada. Cuatro de ellos, Avellaneda, Lamas, Estrada y Estévez Seguí, se inclinaron por respetarla. Así, por ejemplo, Mitre opinaba que "Si ese monumento existiese en su primitiva y severa sencillez, no hay duda que debiera conservarse (...pero...) de tal manera ha sido adulterado en sus líneas generales y en sus proporciones así como en su rústico estilo arquitectónico (...) fuera de la tradición histórica que le dio significado (...) puede y debe ser demolida como tal por ser una falsificación."[8] Solo consideraba digno de respetarse y conservarse el basamento.

Sarmiento rechazaba las profanaciones hechas a la primitiva pirámide. El Dr. Nicolás Avellaneda opinaba que debía restablecerse en su forma primitiva, despojándola de los adornos añadidos más tarde, pero sin destruirla.[4]

En cambio, para Andrés Lamas, el monumento debía conservarse por varias causas:

  1. porque es el punto de partida de nuestra propia vida, de cuando se conserva una historia exclusivamente nuestra, de cuando la Plaza de la Victoria se convirtió en forum del pueblo.
  2. porque el pueblo la vincula con nuestras primeras victorias patrias y porque junto a ella se conmemoran todas las fiestas importantes, lo que la convirtió en el Altar de la Libertad.
  3. porque es la verdad de su tiempo, porque es pobre porque los patriotas eran pobres pero libres.
  4. porque para demolerla se necesita una ley nacional que lo autorice ya que la municipalidad no tiene poder sobre ella.[9]

Fueron tantas las opiniones y las protestas periodísticas que el Concejo Deliberante y Alvear prefirieron no innovar. No obstante el 25 de octubre el Congreso de la Nación decidió eliminar el "triste monumento" e instalar "una magnífica fuente de bronce", pero la iniciativa no prosperó.

El traslado

Traslado de la Pirámide en 1912

En 1906, para la celebración del Centenario argentino de la Revolución de Mayo, entre tantas obras edilicias proyectadas se pensó en erigir un grandioso "Monumento a la Revolución de 1810", con la idea, nuevamente, de que encerrara en su interior a la Pirámide de Mayo. Se realizó entonces un concurso internacional que fue ganado por dos italianos. La ubicación del monumento debía ser el centro de la Plaza de Mayo, para lo cual era necesario el traslado de la Pirámide, el cual se realizó recién en 1912, bajo la dirección de Anselmo Borrel.

La Junta Histórica y Numismática (antecedente de la Academia Nacional de la Historia) realizó previamente un análisis que corroboró que la pirámide original estaba bajo las adiciones realizadas en 1857.[5]

También después se tuvo la idea de restituirla a su origen histórico, ajustándola en lo posible a sus antiguas líneas. Además se le colocaron los peldaños y la reja que la rodeaba, quitándole el "armazón de estuco y figuras inoportunas". Pero resoluciones posteriores limitaron las reformas a colocarla al nivel del suelo, renovarle la pintura y reemplazarle los escudos por el de 1813, además de devolverle la reja primitiva.

El 25 de mayo de 1941 la Comisión de Monumentos Históricos descubrió, cerca de la base de la Pirámide, del lado oeste, una placa referida a la nobleza del monumento, que fue declarado Histórico por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional nº 120.412 del 21 de mayo de 1942.

El 25 de mayo de 1960 las autoridades de Uruguay obsequiaron a la Argentina una placa que fue colocada del lado este que dice:[5]

Homenaje del Gobierno y Pueblo Oriental a la gran Nación Argentina en el sesquicentenario de la Revolución de Mayo, fecha gloriosa con la cual se inició el proceso de emancipación de los pueblos libres del Plata.

El cantero que la rodea posee tierra proveniente de cada una de las provincias argentinas.[11]

La Pirámide y los desaparecidos

El pañuelo blanco que simboliza a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, pintado sobre el sendero en el que se realiza cada jueves la ronda alrededor de la Pirámide.
Placa elaborada con baldosas por la fábrica Zanon, reclamándole al Gobierno la aparición de Jorge Julio López.
Un manifestante agita una bandera argentina en la Pirámide de Mayo, durante la marcha de los derechos humanos, al cumplirse 40 años del comienzo de la dictadura cívico-militar instalada el 24 de marzo de 1976.

Durante la dictadura militar autodenominada " Proceso de Reorganización Nacional" (1976-1983) las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo decidieron marchar cada jueves alrededor de la pirámide, llevando las mujeres el cabello cubierto por un pañuelo blanco, en señal de protesta y presión, por la detención-desaparición de sus familiares, incluyendo unos 500 bebés.[12]

El 10 de marzo de 2005 la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionó la Ley 1653, que declaró "Sitio Histórico" al área que rodeaba a la Pirámide de Mayo. Actualmente, en ese espacio, se encuentran pintados en forma estilizada, entre líneas radiales que conforman un círculo, los pañuelos que las madres de las personas desaparecidas durante la dictadura militar suelen utilizar en sus cabezas para identificarse.[4]

El 8 de diciembre del mismo año, a pedido de sus hijos, las cenizas de Azucena Villaflor fueron depositadas junto a la Pirámide de Mayo, en el mismo lugar donde ella comenzó a organizar la lucha de las Madres.[13]

El 18 de septiembre de 2007, como parte de un acto con movilización a la Plaza de Mayo, para recordar el aniversario de la desaparición de Jorge Julio López tras su declaración en contra del ex represor Miguel Etchecolatz, se colocaron cuatro cerámicos producidos por los trabajadores y trabajadoras de la fábrica Zanón, a los pies de la pirámide, cerca de la placa bajo la cual se encuentran las mencionadas cenizas de Azucena Villaflor.[14]

Restauración para el Bicentenario

En mayo de 2010, gracias a una iniciativa privada de un estudio de restauración llamado Uffizi, un grupo de una ocho personas dirigidas por José Mastrángelo restauró la Pirámide de Mayo para que estuviese en consonancia con los grandes festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo. El estudio costeó tanto los materiales como la mano de obra.[15]

El monumento pasó entonces por procesos de inspección, cateo exploratorio, relleno del cuerpo principal y las aristas corroídas por el tiempo y recibió una pintada general con pintura de látex.[16]

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