Pierre de Brantôme

Pierre de Bourdeille, señor de Brantôme.
Otro retrato de Pierre de Bourdeille.

Pierre de Bourdeille, abad y señor de Brantôme ( Bourdeilles, Périgord, hacia 1540 – castillo de Richemont, Saint-Crépin-de-Richemont, 15 de julio de 1614), fue un historiador y biógrafo francés, aventurero y galante, que no destacó ni como militar ni como escritor.

Biografía

Tercer hijo del barón de Bourdeille, su madre y abuela materna estuvieron ligadas a la corte de Margarita de Valois, tras cuya muerte en 1549 se trasladó a París y, más tarde, en 1555, a Poitiers, para terminar su educación. Se le concedieron muchos bienes clericales, el más importante de los cuales fue la abadía de Brântome, aunque no tenía vocación religiosa, por lo que se hizo soldado y se relacionó con grandes señores de la guerra.

Viajó a Italia y también a Escocia, donde acompañó a María I Estuardo (en ese momento viuda de Francisco II de Francia); a Inglaterra, donde conoció a Isabel I (1561–1579); a Marruecos (1564) y a España y Portugal. Luchó en África contra los turcos. Combatió contra Solimán el Magnífico en las galeras de la Orden de Malta y acompañó a su gran amigo, el comandante francés Philippe Strozzi (nieto de Filippo Strozzi, el general italiano) en su expedición contra Terceira, durante la cual murió Strozzi (1582).

En 1572 participó, en Dreux, en la primera guerra de religión entre católicos y protestantes, así como en las batallas de Meaux y de Saint-Denis. En 1574 puso fin a su carrera militar.

Sus viajes posteriores se limitaron a seguir a la corte y participar en intrigas amorosas y políticas, duelos, rivalidades y asesinatos.

En 1584 sufrió una caída de caballo que le obligó a retirarse a sus tierras, donde empezó a escribir para distraerse las memorias que lo han inmortalizado. Esta obra, a menudo escandalosa, gusta, sobre todo, por la candidez con que se encuentra escrita y por la vanidad gascona que desprende el autor.

Clasificado como un autor «ligero» por su novela Las damas galantes, escribió también artículos, novelas de viajes, crónicas de guerra y biografías. En casi todos sus escritos destaca un rasgo común: su amor por las mujeres, especialmente por aquellas que ha conocido profundamente: la reina Margot o Catalina de Médicis, por ejemplo.