Phillip E. Johnson

Phillip E. Johnson (1940-) es un abogado estadounidense retirado, el más notable proponente del movimiento conocido como « Diseño Inteligente».

Entre sus adversarios, el «Diseño Inteligente» es visto como una argucia para soslayar los principios legales que en Estados Unidos obligan a la independencia del Estado respecto a las religiones, intentando que se enseñe como ciencia natural lo que no sería sino una nueva versión disfrazada del creacionismo. Entre sus defensores, arguyen que el evolucionismo no deja de ser también una forma solapada de creencia no científica, al no poder explicar convincentemente la mayoría de los mecanismos por los cuales se habría dado la evolución.

Biografía e ideas

Nacido en Aurora ( Illinois) en 1940, recibió durante su juventud formación humanística y literaria (Bachelor of Arts degree in English Literaure) en Harvard, graduándose después como abogado en Chicago. Fue ayudante del presidente del tribunal Supremo, Earl Warren. Actualmente es profesor emérito (jubilado) en la Universidad de California en Berkeley, de cuyo claustro formó parte entre 1967 y 2000. Es autor de libros de derecho, además de los textos polémicos más recientes que han hecho su fama.

Diseño Inteligente

Se le considera fundador del movimiento del Diseño Inteligente, expresión que el mismo inventó en su libro «Proceso a Darwin» (Darwin on Trial, 1991). Es cofundador y principal estratega del Centro para la Ciencia y la Cultura, dependiente del «Discovery Institute».

Johnson ha defendido la enseñanza del «Diseño Inteligente», mejor que la evolución biológica, que caracteriza como « atea», «refutada por todas las pruebas» y cuya «lógica es terrible». Es un crítico acérrimo del naturalismo metodológico, la posición filosófica que se encuentra detrás del conjunto de la ciencia moderna, que restringe su trabajo a la investigación de los fenómenos observables. En su lugar abraza una filosofía que designa como «realismo teísta». Según esta filosofía el naturalismo de la ciencia es un a priori, que descarta como hipótesis cualquier intervención sobrenatural. Ha desarrollado repetidamente este punto de vista en textos como «Derrotar al darwinismo abriendo las mentes» (Defeating Darwinism by Opening Minds).

Johnson es el autor del documento estratégico en el que se animaba a abandonar el discurso religioso en la confrontación con la ciencia, sustituyéndolo por uno «científico», en el que se pide que se enseñe en pie de igualdad en las clases de ciencias la teoría del Diseño Inteligente. La mayor parte de la comunidad científica, no acepta que el «Diseño Inteligente» merezca el estatus de teoría científica.

VIH y SIDA

Johnson ha participado activamente en la denegación pública de las teorías dominantes en cuanto a la naturaleza y origen del SIDA, incluida la relación de dependencia causal respecto a la infección por VIH (algunos críticos incluso niegan la existencia de este virus). Tienden a alegar que no hay una correlación perfecta entre seropositividad (infección) y SIDA, salvo si los casos se definen en función de aquélla. Para Johnson «La decisión de culpar del SIDA al VIH fue una decisión política, desde luego no científica». Los motivos de creacionistas, como Philip E. Johnson, que es un «cristiano renacido» (born again christian), no pueden compararse con los de los científicos, como Peter Duesberg, que han dirigido críticas científicas hacia la ciencia estándar del SIDA, ni con los de sectores de las llamadas «medicinas alternativas» o «complementarias» que mantienen una batalla abierta con la medicina científica. Sin embargo, Johnson confiesa que su adhesión al movimiento tuvo uno de sus hitos cuando Duesberg le confió la revisión de uno de sus manuscritos antes de su publicación.[1]

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