Penal de Ushuaia

Comedor del penal de Ushuaia en el año 1933.

El penal de Ushuaia fue una cárcel que funcionó en la ciudad argentina de Ushuaia entre 1904 y 1947. La dureza de las condiciones climáticas y el aislamiento geográfico de la ciudad más austral del mundo reforzaban la seguridad del presidio, destinado a delincuentes comunes reincidentes y de la más alta peligrosidad, y empleado también a veces para detenidos políticos. Se ubica frente a la esquina de las actuales calles Yaganes y Gobernador Paz de la ciudad de Ushuaia.

Uno de los pabellones, actualmente funcionando como museo.

Antecedentes

Tanto el presidio de la Isla de los Estados (construido entre 1884 y 1889) como el que nos ocupa (construido posteriormente en la Isla Grande de Tierra del Fuego en 1902) fueron destinados exclusivamente al personal militar del Estado Argentino. De los algo más de 13.000 agentes que revistaban como miembros del estado argentino, aproximadamente 11.000 eran militares. Notese que los dos mil restantes satisfacían los requerimientos administrativos y burocráticos de un País en crecimiento. Recién en 1917 esa cárcel cambio su destino original y fue ampliada incrementando sus pabellones para albergar presos comunes (1917-1947)

Cuando se construyó en la fueguina Isla de los Estados el faro de San Juan de Salvamento (apodado el Faro del Fin del Mundo), en la misma bahía se levantó una cárcel militar. Trasladada luego a Puerto Cook, dentro de la misma isla, en marzo de 1899 se juzgó conveniente reubicar el presidio en la Isla Grande de Tierra del Fuego, para prevenir las enfermedades causadas por la extrema humedad y frío de la isla. Además, la falta de infraestructura para el trabajo de los prisioneros hacía improductiva su prisión; la mejor dotada Isla Grande permitiría destinarlos a cumplir tareas de forestación y minería, además de ser un destino considerado más humanitario.

El 30 de noviembre de 1902, 36 de los prisioneros fueron llevados a la Isla Grande, con la mayor parte de las instalaciones, para preparar el edificio definitivo del penal (Pabellón 1 o "Histórico"). Los acompañaba el jefe del presidio y quince soldados destinados a su custodia. Una semana más tarde, los 83 presos que permanecían en Cook se amotinaron, y 51 de ellos escaparon en los pequeños navíos disponibles en la isla. El motín de Puerto Cook acabaría en desastre para los huidos: siete de ellos murieron, y 39 fueron apresados por Enrique Fliess, el teniente de fragata encargado de la base militar, o por Horacio Balivé, que capitaneaba el , un buque de la Armada que llevaba material para el nuevo faro en construcción en la Isla de Año Nuevo. Capturados y juzgados nuevamente, fueron finalmente trasladados a Ushuaia.

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