Península de La Isleta

Península de La Isleta al atardecer, vista parcial.

La península de La Isleta está situada en el noreste de Gran Canaria ( Archipiélago Canario, España), unida al resto de la isla por el istmo de Guanarteme. Este istmo, antaño una lengua de dunas y arenas, se encuentra hoy día parcialmente sepultado por el desarrollo urbanístico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Constituye una de las tres grandes penínsulas de Canarias, junto a la península de Jandía ( Fuerteventura) y la península de Anaga ( Tenerife).

Este espacio constituye una de las señas geográficas más peculiares de Las Palmas de Gran Canaria. En él se dan cita elementos naturales de notoria singularidad, como la alineación de conos volcánicos fruto de los distintos episodios eruptivos que conformaron la península. Además de los procesos eruptivos, se aprecian distintos niveles marinos y escarpados acantilados producto de la erosión, que brindan una morfología costera muy variada.

Formación geológica

Península de La Isleta e istmo de Guanarteme en un mapa de 1879.

La Isleta se formó debido a las erupciones volcánicas que se dieron hasta el período cuaternario reciente. Su constitución geológica es enteramente volcánica, perteneciendo los materiales identificables en superficie al Ciclo Post Roque Nublo Inferior, (finales del Plioceno y principios del pleistoceno), y al Ciclo Reciente Inferior y Superior (finales del pleistoceno medio a principios del holoceno inferior).

Surgimiento del istmo

Originariamente, La Isleta era un islote aislado con una superficie de unas 850 hectáreas, que se encontraba separado del resto de la isla por un estrecho brazo de mar de algo más de un kilómetro de ancho. Con el paso del tiempo, en el fondo del canal se fueron acumulando restos inertes de fauna marina ( lumaquelas y ostreidos, principalmente) que se fueron sedimentando y, posteriormente, cementando, lo que conllevó a la consolidación por acumulación de arenas arrastradas por las corrientes marinas. El aporte incesante de los referidos materiales provocó la colmatación del pequeño estrecho, surgiendo al sureste de La Isleta el istmo de Guanarteme, una lengua de tierra que permitía convertir a La Isleta en península a modo de tómbolo, uniéndola con la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y el resto de la isla. El istmo contaba con una longitud aproximada de 4,12 kilómetros y poco más de 200 metros de ancho en su parte más estrecha, abriéndose en forma de copa en sus extremos.[1]

Sobre este istmo fue surgiendo un campo de dunas que se formaba con las arenas que la corriente marina depositaba en la playa que se había ido formando y que luego los vientos alisios arrastraban a tierra firme. Hasta mediados del siglo XIX el campo dunar se conservaba prácticamente intacto, tal y como se reflejaba en planos de la época, pero la expansión de la ciudad fue provocando su deterioro progresivo hasta desaparecer en su práctica totalidad.[2]

Así, el desarrollo urbanístico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria que permitió la urbanización del istmo, fue mermando significativamente la regeneración del campo dunar conforme se iban levantando edificaciones que impedían la libre circulación de las corrientes de viento, hasta terminar siendo sepultado por las construcciones e infraestructuras que se fueron levantando desde los inicios del siglo XX. Hoy, sólo quedan algunos vestigios de lo que un día llegó a ser en las playas de Las Canteras, que se extiende en la vertiente occidental del istmo, y Las Alcaravaneras, en la oriental, dentro de las instalaciones del Puerto de La Luz.

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