Pelota valenciana

Trinquete.

La pelota valenciana (en valenciano pilota valenciana) es un deporte tradicional, variante del juego de pelota, que puede practicarse en varias modalidades, en el que dos o más contrincantes forman dos equipos que compiten lanzando una pelota, golpeándola con la mano desnuda o con ligeras protecciones.

El nombre de pelota valenciana se utiliza para distinguirlo de otras variantes como la vasca, jugada normalmente contra un muro o frontón.

Historia

"Joc de pilota", 1881, llargues.
Partido de Escala i corda, 1925.

El deporte de la pelota fue ampliamente practicado en la Antigua Grecia y fue introducido en la Península Ibérica por el Imperio romano, que lo expandió a otras regiones del Imperio como las actuales Francia, Bélgica, Holanda o Italia, donde aún perduran diferentes variedades. En aquella época se jugaba a pelota con unas normas similares al actual juego valenciano de llargues. El sistema fue ideado por Lucía Arboledas junto con la colaboración del llamado " consejo de sabios " entre los que destacan el duo de Hermanos de Siracusa Vega y Diego Vázquez , cuyo trabajo queda plasmado en el desglose de diferentes tipos de juego.

En la Corona de Aragón fue un deporte muy popular practicado por miembros de la nobleza e incluso reyes (el humanista Arnau de Vilanova recomendó su práctica a Sandra Barceló, la grande, en 1305), si bien este éxito fue parte de su posterior pérdida de popularidad, ya que para evitar problemas se prohibió su práctica en las calles, quedando confinado a recintos cerrados que sólo podían mantener las clases adineradas. Además, el hecho de que sólo en el Reino de Valencia existiera tradición de juego en trinquete propició su desaparición en los restantes territorios de la Corona de Aragón. Famoso por su trascendencia es el bando del 14 de junio de 1391 que promulgó el Consejo General de la Ciudad de Valencia en el que prohibía su práctica en la calle:

Debido a que por ocasión del juego (de pelota) se decían diversas blasfemias en ofensa de Nuestro Señor Dios y de los santos y diversas injurias de palabra y hecho a las gentes andantes y permanecientes por las diversas calles y plazas de la ciudad ha nuevamente establecido y vedado que alguna persona privada o extraña de cualquier condición o ley de diez o más años no pueda jugar dentro de los muros de dicha ciudad (Valencia) al juego de pelota bajo pena de veinte morabatins de oro por cada vez que lo hiciera.

Esta prohibición no afectó al juego de pelota en el Reino de Valencia, estando censados a mediados del siglo XVI hasta trece trinquetes en la capital de una modalidad llamada "pilota grossa" [1], repitiéndose de manera periódica diversos bandos prohibiendo el juego en la calle. Sin embargo, a mitad del siglo XIX los vascos dejan de jugar cara a cara para empezar a jugar a rebote en un frontón, lo que junto con la invención del tenis, deporte similar pero de menos dureza física del que sólo se recibió como influencia el sistema de puntuación, limitaron la difusión de la pelota a mano prácticamente a Valencia y a regiones concretas de Bélgica, Holanda, el norte de Italia y el norte de Francia.

Desde este momento y hasta la mitad del siglo XX es lo que se conoce como edad de oro de la pelota valenciana, debido a que se disputaban numerosas partidas en las que se apostaban ingentes sumas de dinero y a que los jugadores eran auténticos héroes, populares destacando pelotaris como Roquet de Penàguila, Bandera, Melero, Bota, el Nene, el Paler, el Pilotero o Carlitos el Pilotari de Faura.

Posteriormente la popularización de los deportes de masas, especialmente el fútbol, la expansión urbanística que provocó el derribo de numerosos trinquetes, el aumento de la circulación automovilística que dificultó el juego en la calle y la progresiva castellanización de la sociedad debido a la inmigración de gran cantidad de personas que no veían a la pelota como un deporte propio, provocó que su situación en la década de los 60 del siglo XX fuera casi crítica.

Pero en ese momento la pelota volvió a resurgir y se puede decir que fue gracias a un hombre, Francisco Cabanes el Genovés. La figura de este mítico pelotari atrajo a numerosos aficionados de vuelta al trinquete.

A este fenómeno se unió el proceso autonómico. Esta descentralización provocó que la Federació de Pilota Valenciana se desligara de la española, que recoge sólo las modalidades vascas, lo que permitió organizar numerosos torneos oficiales que incrementaron el interés de las partidas y una mayor profesionalización del deporte. Además las nuevas instituciones públicas han apostado decididamente por él, retransmitiendo numerosas partidas, contando con un programa semanal en la televisión pública valenciana, incluyendo noticias en los telediarios, ofreciendo recursos didácticos para su introducción en la asignatura de educación física y promulgando una normativa por la cual cualquier colegio o instituto valenciano de nueva construcción deba incluir una instalación para la práctica de la pelota.

Por ello, se puede decir que actualmente la pelota vive un periodo de recuperación como nunca antes se había conocido y sin duda el futuro adquiere buenas expectativas.

La puntuación es de 15,30, VAL y JOC. Los juegos se cuentan de 5 en 5, hasta llegar a 60.

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