Pela (Grecia)

Localización de Pela en Grecia.

Pela o Pella (en griego: Πέλλα, Pélla) es una antigua ciudad, que se encuentra en la llanura central de la región de Macedonia en Grecia. Importante urbe macedonia situada al oeste del río Axio, el actual Vardar, entre éste y el Lidias,[2] pero no salió de la oscuridad hasta que se convirtió en su residencia habitual, en una época en la que el reino estaba en plena expansión bajo dependencia de los tracios y de la Liga Calcídica. Se convirtió en la capital del Reino de Macedonia a principios del siglo IV a. C. sustituyendo a Egas y conservó esta categoría en el período helenístico, bajo el reinado de los Antigónidas.

La ciudad fue saqueada por los romanos en 168 a. C., al término de la tercera guerra macedónica. Entró entonces en un largo declive del que ni una refundación colonial bajo Augusto consiguió hacerla resurgir. Las excavaciones arqueológicas del emplazamiento han revelado una población organizada según un plan hipodámico, centralizada en una amplia ágora, cuyas vastas residencias adornadas con numerosos mosaicos testimonian su prosperidad. Las inscripciones encontradas durante las excavaciones han permitido zanjar el debate sobre la naturaleza del antiguo idioma macedonio en favor de la tesis de un dialecto del dialecto griego.

En la época del Imperio macedonio y durante su mayor esplendor, fue su capital. Antes, al principio de la historia de Macedonia, la capital había sido Egas, la actual Vergina. El rey Arquelao de Macedonia (413-393 a. C.) abandonó esta antigua ciudad para construirse no muy lejos un palacio que mandó decorar al gran pintor griego Zeuxis. Así nació Pela.

Durante estos años de gran auge y esplendor Pela fue un centro de cultura famoso en todo el mundo conocido. Una gran mayoría de los artistas destacados se daban cita en esta ciudad. Eurípides estrenó en ella sus mejores obras de teatro y aquí murió, y el pintor Apeles también trabajaba allí. También el arte del mosaico tuvo su sede en esta ciudad. Eran mosaicos construidos con guijarros de colores de matices muy delicados que creaban unas composiciones de figuras muy bellas. Suelen ser con un fondo oscuro y el resto en tonos claros. Están delimitados por tiras de plomo o de cerámica para remarcar las siluetas. A finales del siglo III a. C. estos guijarros fueron sustituidos por teselas de vidrio. En 1956 se hicieron excavaciones que descubrieron el centro de esta antigua ciudad y salieron a la luz pisos de casas hechos de mosaico con escenas mitológicas en la mayoría de los casos.

En esta urbe nacieron Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno, educado por el gran Aristóteles, quien fue otro huésped ilustre de la misma.

Por Pela pasaba la Vía Egnatia, antigua vía romana de la segunda mitad del siglo II a. C., que cruzaba la península de los Balcanes desde el mar Adriático hasta Bizancio (hoy Estambul, en Turquía).

Se pueden visitar sus ruinas de la época macedonia, los mosaicos de guijarros, el museo y la acrópolis.

Historia

Capital del Reino de Macedonia

Mosaico de La caza del ciervo, Casa del rapto de Helena, siglo IV a. C. Obra firmada por el mosaiquista Gnosis.

Las primeras menciones de la ciudad se hallan en Heródoto a propósito de la campaña de Jerjes II,[5]

Los orígenes de la ciudad son obscuros, así como la fecha precisa de su incorporación al Reino de Macedonia: la epigrafía local sugiere que Pela, en el siglo V a. C., era un establecimiento mixto greco-bárbaro, y como él existían varios en la llanura central macedonia alrededor del Golfo Termaico ( Icnas, Calestra, Sindo y Terma). Una inscripción funeraria de la primera mitad del siglo V a. C. grabada en caracteres jónicos por un tal Ortágoras o Pitágoras, hijo de Aristócrates y de Aristóbulo, constituye un indicio que prueba que esta población era de origen jonio.[10] Con toda probabilidad poseía también sus propias instituciones cívicas.

Para Jenofonte, era al principio del siglo IV a. C., la ciudad más grande de Macedonia.[14]

El reino de Antígono II Gónatas representó probablemente el apogeo de la ciudad ya que de esta época datan la mayor parte de los restos encontrados. Polibio y Tito Livio la mencionaron en muchas de sus obras, tanto como capital de Filipo V como de Perseo durante las guerras macedónicas.[16]

Pela, construida en una colina de pendiente descendiente hacia el noroeste, está rodeada de pantanos formados por el drenaje de los lagos y de una profundidad que los hace intransitables tanto en invierno como en verano. Del centro mismo del pantano más cercano a la ciudad, sobresale, en forma de isla, una ciudadela asentada en un dique de un enorme trabajo, lo suficientemente fuerte como para apoyar las murallas y resistir la humedad de las aguas que la rodean. Desde lejos, la ciudadela parece contigua a las murallas de la ciudad, pero están separadas por un canal sobre el que han construido un puente de comunicación.[17]

Instituciones de la ciudad macedonia

Estatuilla de Atenea con cuernos de toro. Terracota del siglo II a. C., Museo arqueológico de Pela.

Como capital del reino macedonio, Pela fue el lugar de residencia habitual del rey, quien tenía allí su palacio. Otros edificios de la ciudad macedonia eran el santuario de Heracles, lugar de reunión del Consejo de Macedonia (el Sinedrion) y también del bouleuterión, donde se reunía la boulé, el consejo griego.[19]

Sin embargo Pela poseía también sus propias instituciones cívicas incluso después de convertirse en capital de Macedonia. En ella había dos politarcas, los magistrados principales en las ciudades griegas.[22]

En Pela se encontraba una casa de la moneda en la época antigónida, cuyas monedas eran acuñadas con el nombre de Botteaton (en griego antiguo: ΒΟΤΤΕΑΤΩΝ), que no tenía en esa época ningún significado étnico, sino que indicaba una división administrativa del reino macedonio: es una de las cuatro merides (μερίδες en griego),[25]

Las fuentes romanas indican que Pela también albergaba el principal Tesoro del reino.[28]

Vida religiosa

Cultos y santuarios

Aunque no era la capital religiosa del reino, papel que realizaba Díon, Pela contenía numerosos santuarios, la mayoría de los cuales han sido encontrados y estudiados por sus inscripciones y su valioso material sobre la vida religiosa de los habitantes de la ciudad.

  • El Tesmoforion, localizado en el extremo noroeste de la ciudad, era el santuario de Démeter Tesmófora: consistía en un pequeño períbolo de diez metros de diámetro con un altar en el centro. Había numerosas figurillas de arcilla que habían sido producidas en serie en un taller local. La aparición de numerosos restos óseos de animales, sobre todo cerdos y ovejas, atestiguan los sacrificios que se realizaban en ocasión de la fiesta de las Tesmoforias, que se celebraba en otoño.[29]
  • El santuario de Afrodita- Cibeles, la Madre de los dioses, ocupaba toda la longitud de una manzana al norte del ágora. Abarcaba un vasto espacio en el que había dos pequeños templos al norte y al sur, unos almacenes, unos talleres y una cisterna subterránea. El culto a la diosa estaba identificado por varias inscripciones, estatuillas y figurillas de arcilla.[30] La primera fase de su construcción data del último cuarto del siglo IV a. C. y se abandonó en el siglo I, tras un terremoto que destruyó la práctica totalidad de la ciudad.
  • El santuario de Darron, un dios guerrero local identificado por una inscripción del siglo II a. C., se encontraba en la zona sudoeste de la ciudad, cerca de la ruta monumental que unía la ciudad con el puerto. Hesiquio de Alejandría definió a Darron como un dios guerrero en el siglo IV, pero la inscripción de Pela es la primera prueba epigráfica de su culto.

Gracias a diferentes estatuillas de distintos dioses se conoce que se practicaron otros cultos. Atenea, con el epíteto Alcidemo, era representada no sólo con el gorgoneion, la cabeza de la gorgona Medusa, sino también con un casco con tres cuernos de toro.[31]

El material encontrado en las necrópolis ha servido también para aprender sobre ciertas prácticas religiosas. En la necrópolis oriental se ha hallado una pieza de oro en forma de hoja de laurel que data del siglo IV a. C.[40]

La tablilla de maldición de Pela
Katádesmos encontrado en Pela. Esta tablilla es el primer texto en macedonio antiguo que se ha encontrado.

Entre las inscripciones relativas a las prácticas religiosas de los habitantes de Pela destaca una tablilla de plomo con una maldición amorosa, la cual atestigua la existencia de prácticas mágicas en Macedonia. En el caso de la tablilla de Pela, se trata de una maldición por la cual una mujer cuyo nombre no se ha conservado intentó evitar el matrimonio de su marido o compañero con otra mujer, Zetimas.[45]

Escribo como maldición en la ceremonia de matrimonio de Tetima y Dionisofón, y de todas las otras esposas, tanto viudas como vírgenes, pero en particular de Tetima; y confío a Makrón y a los espíritus que solo cuando yo desentierre, desenrolle y relea esto, entonces ella pueda casarse con Dionisofón, pero no antes, pues no quiero que toma a otra mujer sino a mí; y que yo envejezca junto a él, y ninguna otra. Soy vuestra suplicante: compadeceos de Fila, amados espíritus, pues todos los míos me han abandonado. Pero guardad esto, por mi bien, para que esas cosas no pasen y la malvada Tetima perezca de mala manera y que yo me quede feliz y bendecida.[46]

El descubrimiento de la tablilla envuelta y enterrada en una tumba muestra que los deseos de la mujer anónima que la mandó hacer no se cumplieron. Pero el interés del registro va mucho más allá del estudio de las katadesmoi o maldiciones: está redactado en un dialecto griego cuyas particularidades se acercan a las del tesalio y algunos dialectos de los siglos IV y III a. C. y cuyos caracteres son inconfundiblemente griegos. Algunos lingüistas piensas que se puede tratar del antiguo idioma macedonio o, al menos, la forma de macedonio hablado en la capital del reino en el siglo IV a. C.[47]

Atrio con mosaico de teselas con decoración geométrica en una mansión de Pela.

La ciudad romana

En la reorganización de Macedonia que llevaron a cabo los romanos, Pela fue la capital de la tercera méris (distrito) y quizás la sede del gobernador romano. Atravesada por la Vía Egnatia,[48] Pella fue una ciudad importante del camino entre Epidamnos y Tesalónica. Cicerón estuvo en la ciudad en el año 58 a. C., pero en aquél momento la capital de la provincia había sido trasladada a Tesalónica, por lo que Pella había perdido importancia.

Por razones desconocidas, posiblemente relacionadas con un gran sísmo, la ciudad entró en declive a finales del siglo I a. C. Sufrió una disminución colonial entre los años 45 y 30 a. C.[50] Pero contrariamente a otras colonias macedonias ( Díon, Filipos, Casandrea) no obtuvo el ius italicum. En la colonia hubo cuatro parejas de magistrados (duoviriis quinquennales).

El declive de la ciudad, pese a la llegada de nuevos colonos, fue rápido. Dion Crisóstomo y Luciano de Samósata atestiguaron, quizás con exageración, la ruina de la antigua capital de Filipo II y de Alejando Magno.[49] lo que explica que estos testimonios sean contradichos parcialmente por la numismática y la epigrafía.

La última mención literaria del lugar en la antigüedad fue la de Hierocles en su obra Synecdemus en el siglo VI. La ciudad fue destruida por los eslavos a finales de ese mismo siglo o a principios del siglo VII.[53] En la época bizantina, el lugar fue ocupado por una fortaleza. El nombre no reapareció más que en la literatura de un obispo bizantino del siglo XII que vivía en Yannitsa, una ciudad medieval cercana a la antigua Pela, quien dijo «Slavitza, es decir, Pela (...)».

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