Pedro de Castilla (1394-1461)

Pedro de Castilla Eril, ( Soria, 1394 - Valladolid, 28 de abril de 1461), eclesiástico castellano, hijo de Juan de Castilla y nieto de Pedro I de Castilla, fue obispo de Osma y de Palencia.

Casi con toda seguridad nació en Soria, localidad donde su padre Juan de Castilla estaba preso por su condición de hijo de Pedro I de Castilla, por los problemas que podía plantear a la dinastía Trastámara, todo ello pese a los acuerdos de Bayona que implicaban el matrimonio de Enrique III de Castilla con Catalina de Lancáster, y la liberación de todos los hijos de Pedro I.

Estudiante en la Universidad de Salamanca, obtuvo sus primeros beneficios eclesiásticos gracias a la intervención de su prima la reina Catalina de Lancáster, situándose como arcediano de Alarcón en la diócesis de Cuenca.

El interés del rey Juan II de Castilla, sobrino suyo en segundo grado, hizo que fuese elevado al episcopado, recibiendo la sede oxomense.[1]

Su ambición aspiraba a más y, ante el hecho de que fue postergado en otras elecciones, aunque a veces contase incluso con el apoyo regio, decidió abandonar el bando regio y apoyar a la nobleza en la sublevación de 1439. Esto le valió el obispado de Palencia,[2] mucho más rico, pero puso fin a su carrera política, puesto que el rey dejó de contar con su apoyo durante mucho tiempo. Durante su obispado de Palencia realizó numerosas mejoras en la iglesia, torre y palacio episcopal de Villamuriel de Cerrato

Hasta ese momento había colaborado con el rey en la Audiencia Real y había pertenecido al Consejo Real, puestos que tardaría muchos años en recuperar, junto con la confianza regia. Al morir Juan II desapareció casi por completo de la vida política, centrando su vida en Valladolid junto a su extensa familia.

Murió en 1461 como consecuencia de la caída de un andamio cuando visitaba las obras de construcción del edificio contiguo a la Casa del Cordón de Valladolid. Su cuerpo recibió sepultura en la Real Cartuja de Nuestra Señora de Aniago, en la provincia de Valladolid. El monasterio se encuentra en la actualidad en estado de ruina.

Descendencia

Durante su etapa en la universidad de Salamanca mantuvo una relación con la noble castellana María Fernández Bernal de la que tuvo cuatro hijos, que posteriormente serían legitimados por el rey Juan:[3]

  • Sancho, consejero de Enrique IV, casó con Inés Enríquez, hermana del conde de Monteagudo;
  • Pedro, casado con Catalina Lasso de Mendoza, de la casa de Mondéjar;
  • Catalina, casada con Pedro de Rojas, señor de Poza;
  • Constanza, priora del monasterio de Santa María la Real de Medina del Campo.

Posteriormente mantuvo otra relación con Isabel Drochelin,[4] dama inglesa de la reina Catalina, con quien tuvo otros cuatro:

  • Alfonso, casado con Juana de Zúñiga, hija de los condes de Nieva;[5]
  • Luis, prior de Aroche y consejero de Felipe I;
  • Aldonza, casada con Rodrigo de Ulloa, contador mayor de Castilla;
  • Isabel, monja.
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