Pedro Sainz Rodríguez

Pedro Sainz Rodríguez ( Madrid, 14 de enero de 1897 – ídem, 14 de diciembre de 1986),[1] erudito, bibliógrafo, editor, académico y político español, diputado en las Cortes de la II República, ministro de Educación Nacional en el primer gobierno de Franco, conspirador monárquico, exiliado a Portugal y consejero político de Juan de Borbón.

Formación universitaria

Provenía de una familia de médicos. Estudió bachillerato como alumno libre (tenía dos profesores particulares en casa, uno para ciencias y otro para letras) y se examinó en los institutos de San Isidro y Cardenal Cisneros de Madrid, destacando en Letras y llamando la atención por su precocidad y erudición. Estudió Letras por vocación y Derecho por obligación, siguiendo los deseos de su padre, en la Universidad Central. En 1915 fundó (y dirigió de hecho) la revista universitaria Filosofía y Letras,[2] muy influida por el ideario de Menéndez Pelayo, influjo que recibió a través de su lectura de la obra del polígrafo santanderino y del magisterio de Adolfo Bonilla y San Martín, de quien fue su discípulo más notable. Presidió la Asociación de Estudiantes de Filosofía y Letras y la Federación Nacional de Estudiantes y en calidad de tal asistió en representación de España al Congreso de Asociaciones de Estudiantes celebrado en Estrasburgo. Se doctoró en Filosofía y Letras por la Universidad Central, con premio extraordinario, con una tesis sobre el bibliófilo y erudito extremeño del siglo XIX Bartolomé José Gallardo.

En 1920, con apenas veintitrés años, ganó las oposiciones a la Cátedra de Lengua y Literatura Españolas de la Universidad de Oviedo, asombrando por su erudición (según narra en su autobiografía, desde los catorce años tenía la curiosa distracción de asistir en Madrid a oposiciones a cátedras de Universidad e Instituto para adquirir las habilidades necesarias para cuando se presentara la ocasión).[3] En Oviedo inauguró el curso académico 1921-1922 con el discurso "La obra de Clarín"; llegó a ser decano de la facultad de Filosofía y Letras y allí conoció e hizo amistad con el futuro general Franco.

En Madrid, se implicó asiduamente en las tareas del Ateneo, donde desempeñó el cargo de secretario de la Sección de Ciencias Históricas y de Bibliotecario; allí frecuentó al Conde de Romanones cuando éste lo presidía. En 1924 ganó la cátedra de Bibliología de la Universidad Central de Madrid.

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