Pedro Manuel de Urrea

Armas de la Casa de Urrea, a la que Pedro Manuel perteneció. Ricohombre de Aragón, desde 1488 su linaje ostentó el título de conde de Aranda. Él fue señor de Trasmoz.

Pedro Manuel Jiménez de Urrea ( Épila ( Zaragoza), 1485- 10 de octubre de 1524),[1] señor de Trasmoz, poeta, prosista y dramaturgo español del Renacimiento.

Biografía

Aragonés, fue el segundo hijo del primer conde de Aranda, Lope Jiménez, quien sirvió en las guerras de Cataluña contra Juan II de Aragón en las filas del rey, lo que le valdría dicho título, otorgado por Fernando el Católico. Su madre, Catalina de Híjar y Beaumont, era hermana de Luis de Híjar, duque de Híjar y descendía de la casa real de Navarra. Se casó con doña María de Sessé, hija de D. Manuel, bayle general de Aragón, y de doña Blanca de Agramonte, camarera de la reina Isabel I de Castilla.

Los datos que conocemos de su vida proceden tanto de la documentación notarial conservada por haber sido señor de Trasmoz como por lo que nos cuenta en sus poemas y, sobre todo, en su última obra, la Peregrinación de las tres casas sanctas de Jherusalem, Roma y Santiago, de carácter autobiográfico. Esta obra fue redescubierta recientemente por el historiador Enrique Galé, quien publicó su transcripción y un estudio del texto en la Institución Fernando el Católico.

Tuvo que pelear contra su hermano mayor, Miguel Jiménez de Urrea, a la muerte de su padre para que le dejara el título de señor de Trasmoz. En esta disputa nobiliaria se alió con él su madre, por la que tenía preferencia. De hecho, toda su obra giró alrededor de su familia y en especial de su madre, de la que recibió educación y cariño cuando tuvo que abandonar su villa natal, Épila, para ir al castillo de Trasmoz después de que el primogénito desterrara a madre e hijo a causa de las disputas y pleitos sucesorios por la muerte de su padre. Como heredero del condado de Aranda, su hermano Miguel reclamaba para él todos los títulos del linaje y dejaba a su hermano de seis años sin nada. En su afán de mantener a la familia unida, contenta y de acuerdo con él ante posibles pleitos Pedro Manuel Jiménez de Urrea dedicó poemas a gran parte de sus parientes.

Fue el principal foco de ignición de un conato de guerra civil en el año 1512 entre las dos grandes casas del Reino de Aragón en la época en que el rey Fernando II peleaba por la corona de Navarra. Unos problemas del Señor de Trasmoz con el Monasterio de Veruela, al que estaba encomendado al hospital de Añón de Moncayo, lo enfrentaron al castellán de Amposta, de la casa Aragón, duque de Luna y protector de Veruela, de cuya orden era prelado. Ante tal figura, Pedro Manuel Jiménez de Urrea no podía sino recurrir a otra de gran peso político y militar, su hermano, el conde de Aranda, trasladando las disputas al valle del Jalón. El conde de Aranda con sus huestes sitió al señor de Pedrola, sobrino del castellán de Amposta, conde de Ribagorza y de nombre Alonso Felipe de Gurrea y Aragón, quien vio furioso e indefenso por la sorpresa del ataque cómo talaban los árboles de sus jardines. Una vez se rearmó con sus tropas, como contestación a la ofensa, Alonso Felipe de Aragón arrasó Urrea de Jalón, la villa que daba nombre a los primeros condes de Aranda. La disputa fue creciendo a tales niveles que las dos partes buscaron valedores ante una posible lucha armada. Los nobles aragoneses se alinearon con uno u otro bando. También se recurrió al Justicia de Aragón. Esta escalada armamentística llevó incluso a que la parte valenciana de la familia Urrea, el Conde de Oliva, entrara por Teruel con sus propias tropas en auxilio de sus familiares. Esto fue tomado como una invasión por parte de tropas extranjeras al entrar sin consentimiento al reino de Aragón unos caballeros armados de Valencia. En las Cortes de Monzón las dos casas en disputa ventilaron sus rencillas y trataron de este hecho. Tal era la tensión militar entre las casas que ni tan siquiera la Diputación del Reino pudo hacer nada por apaciguar la disputa.

Los nombres que se sumaban a los bandos subían de escalafón y si por parte de los Aranda se unía a su favor Luis de Híjar Conde de Belchite y Juan de Lanuza, justicia de Aragón; por parte de los Aragón se unía a su causa Francisco de Luna, señor de Ricla y Juan de Aragón, arzobispo de Zaragoza. La disputa se zanjó cuando en 1513 el propio rey Fernando hizo valer su poder para acordar con ambas partes el destierro de Juan de Aragón a Tudela y de Pedro de Urrea a Alagón, además de perdonar a la rama valenciana de los Urrea su entrada sin permiso al Reino de Aragón.