Pedro Casaldáliga

Pedro Casaldáliga
Dom.Pedro.Casaldaliga.02.jpg
Sucesor Leonardo Ulrich Steiner[1]

Título Prelado emérito de São Félix do Araguaia
Otros títulos Obispo titular de Altava
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 31 de mayo de 1952
Ordenación episcopal 23 de octubre de 1971
por Fernando Gomes dos Santos
Información personal
Nombre Pedro Casaldáliga
Nacimiento Balsareny ( Barcelona, España), 16 de febrero de 1928
Profesión Obispo de la Iglesia Católica
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Pedro Casaldáliga Plá, en catalán Pere Casaldàliga i Pla ( Balsareny, Barcelona: 16 de febrero de 1928), es un religioso, escritor y poeta español, que ha permanecido gran parte de su vida en Brasil. Ha estado siempre vinculado a la teología de la liberación y ha sido siempre un defensor de los derechos de los menos favorecidos.

Biografía

Hijo de una familia de campesinos, Casaldáliga se trasladó a Vich para estudiar en el seminario. El 31 de mayo de 1952 fue ordenado sacerdote en Montjuïc (Barcelona) y se unió a la congregación de los claretianos.

En junio de 1968 se trasladó como misionero al estado del Mato Grosso en Brasil. El 23 de octubre de 1971 fue ordenado obispo de São Felix do Araguaia. Su diócesis es una de las más extensas del país, ocupando una superficie de cerca de 150 000 km², habitados en su mayor parte por indígenas con muy pocos recursos. Poco después de ser nombrado obispo, Casaldáliga empezó a sufrir amenazas por parte de los terratenientes así como del régimen militar existente en ese momento en Brasil. João Bosco, su vicario, llegó a ser asesinado por unos sicarios que confundieron a Bosco con el propio Casaldáliga ( 1977). En esos momentos recibió total apoyo de la Santa Sede, especialmente por parte del papa Pablo VI.

Aunque jamás ha regresado a España y siempre se ha mostrado reacio a viajar por miedo a no poder entrar de nuevo en Brasil , en 1985 realizó una polémica visita a Nicaragua. Casaldáliga se trasladó hasta ese país para mostrar su solidaridad con los religiosos nicaragüenses. En 1988 viajó hasta la Ciudad del Vaticano y fue recibido en audiencia por el Papa. La visita no fue plenamente satisfactoria y unos meses más tarde recibió una seria advertencia por parte de la Santa Sede que criticó su apoyo a la causa sandinista y de la Teología de la liberación.

Al cumplir los 75 años, a Casaldáliga se le recordó desde la Santa Sede que —como todos los obispos al llegar a esa edad— tenía que presentar su dimisión. El religioso decidió permanecer en la diócesis que había presidido durante más de 35 años, reclamando la participación de la comunidad en la elección de su sucesor,[2] a pesar de que la Santa Sede le recomendó abandonar el país. Enfermo de Parkinson desde hace algún tiempo, Pedro Casaldáliga no quiso abandonar la lucha por la defensa de los derechos de los menos favorecidos.