Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
RedondosEnVivo.jpg
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en vivo.
Datos generales
OrigenBandera de Argentina La Plata, Buenos Aires, Argentina
Información artística
Otros nombresLos Redondos
Los Redonditos de Ricota
Los Redó
Patricio Rey
Género(s)Rock teatral (inicios)
Art rock
Rock and roll
Rock psicodélico
Hard rock
Blues rock
Rock alternativo
Indie rock
Rock electrónico (finales)
Período de actividad1976-2001
Discográfica(s)Wormo
Del Cielito Records
Patricio Rey Discos
Artistas relacionadosLa Cofradía de la Flor Solar
Las Bay Biscuits
Las Blacanblus
Luca Prodan
Claudia Puyó
Lito Vitale
Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado
Skay y los Fakires
Semidawi
Los Decoradores
Web
FichaPatricio Rey y sus Redonditos de Ricota en IMDb
Miembros
Indio Solari
Skay Beilinson
Semilla Bucciarelli
Sergio Dawi
Walter Sidotti
Antiguos miembros
Eduardo «Willy Crook» Pantano
Tito Fargo
Juan «Piojo» Ábalos
Gabriel «Conejo» Jolivet
Roddy Castro
Hernán Aramberri
César «El Pipa» Barboza
Andrés Teochiaridis
Daniel Fenton
Rubén Sadrinas

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, también conocidos como Los Redondos, fue una banda de rock de La Plata, Argentina, que está considerada como una de las bandas más importantes e influyentes de la música popular argentina de toda la historia. [2]​ La banda se formó en 1976 y, aunque a lo largo de su historia contó en sus filas con varios integrantes, siempre tuvo como líderes centrales al Indio Solari (cantante), Skay Beilinson (guitarrista), la Negra Poli (manager) y Rocambole Cohen (diseñador gráfico).

Los Redonditos son destacados porque son una de las pocas bandas de rock en el mundo que alcanzaron una masividad gigantesca llenando grandes estadios de fútbol (como los de Huracán, Racing y River Plate), pero siempre manteniéndose como una banda independiente y autogestionada, sin recurrir jamás al apoyo de las grandes compañías discográficas. A medida que su popularidad aumentaba, se fueron convirtiendo en un símbolo contracultural y en un paradigma de la independencia artística. Obtuvieron alta reverencia de sus fanáticos, que se comportaban como una hinchada de fútbol, e imbuyeron a Los Redondos de un halo casi religioso, denominando a sus recitales como misas y realizando auténticas peregrinaciones masivas a los distintos puntos del país donde la banda se presentara. El fenómeno de peregrinación masiva de los ricoteros, como suelen llamarse los seguidores de esta banda, es únicamente comparable a nivel mundial con el de los deadheads, seguidores de la banda estadounidense Grateful Dead.[4]​ informando a su público en vivo quienes luego se pasaban la información unos a otros, aunque, con el pasar de los años, los métodos de comunicación de la banda fueron cambiando, pero siempre sin recurrir a canales de televisión ni grandes medios de prensa. Si bien no obtuvieron popularidad en los otros países de Latinoamérica (a excepción de Uruguay, el único país latinoamericano en donde tocaron aparte de Argentina), fueron un fenómeno de multitudes en su propio país.

Además de la aclamación del público, la banda recibió la aclamación de la crítica, ganando el Diploma al Mérito de la Fundación Konex en las ceremonias de 1995 y 2005, en ambos casos como reconocimiento a su trayectoria en la música argentina durante la década anterior, y ganando además en la de 2005 el Premio Konex de Platino a la mejor banda argentina de rock de la década, compartido con Divididos. En 2002 el canal de televisión MTV y la revista Rolling Stone en su edición argentina lanzaron una lista de las mejores 100 canciones de rock argentino de la historia, en la lista figuran las canciones de los Redonditos "Un poco de amor francés" (N°54), "La bestia pop" (N°32) y "Jijiji" (N°5). En 2007 el sitio web de rock Rock.com.ar publicó también una lista de ese tipo, allí fueron incluidas las canciones de la banda "Ñam fri fruli fali fru" (N°75), "Todo preso es político" (N°48) y "Mariposa Pontiac" (N°3). En 2007 la revista Rolling Stone argentina lanzó una lista de los mejores 100 álbumes de rock argentino de la historia, en la lista figuran los álbumes de los Redonditos Luzbelito (N°88), ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado (N°33), y Oktubre (N°4). En 2007 la misma revista también lanzó una lista con los 10 mejores álbumes en vivo del rock argentino, figurando la banda con su álbum En directo (N°7). En 2011 el diario La Nación publicó una lista con los mejores 10 videoclips del rock argentino, la banda figura con "Masacre en el puticlub" (N°4). En 2006, para celebrar los 50 años de rock en Latinoamérica, la revista estadounidense Al Borde publicó una lista con las 500 mejores canciones del rock iberoamericano, allí figuran Los Redondos con "Mariposa Pontiac" (N°379), "La bestia pop" (N°216) y "Jijiji" (N°62). En 2006 la misma revista publicó una lista de los 250 mejores álbumes de rock iberoamericano, Los Redondos figuran allí con Gulp! (N°230), Un baión para el ojo idiota (N°215) y Oktubre (N°55).

Artísticamente son destacados por crear una estética única dentro del rock argentino, por su vanguardismo en sus puestas en escena, por su imperante misticismo en sus obras gráficas, pero, sobre todo, por emplear en sus canciones letras crípticas y enigmáticas difíciles de descifrar, y que han despertado numerosas conjeturas e hipótesis acerca de sus verdaderos significados. Musicalmente se destacan por realizar un estilo único sin semejanzas en el rock tanto argentino como mundial. En sus canciones predominan los registros armónicos menores y disminuidos, con atmósferas densas y nebulosas, también se hace uso de una primera guitarra bien al frente, en combinación con la melodía vocal y los agregados de múltiples instrumentos, como saxofón, violín, trompeta, piano, armónica, percusión, así como también de samplers y sintetizadores. A lo largo de su carrera, los Redonditos exhibieron géneros como rock teatral, art rock, hard rock y rock electrónico .

Los comienzos de la banda son difíciles de investigar, por la falta de información, pero se sabe que en sus primeros años recorrieron un circuito artístico muy marginal, y que la banda exhibía un tipo de rock teatral, con toda una troupe circense de monologuistas, payasos y bailarinas desnudistas, entre otras curiosidades, que entre tema y tema subían al escenario a hacer sus números. En sus primeros años tuvieron bastante intermitencia en sus presentaciones, pero a partir de 1982 con la presentación en febrero en el Festival Pan Caliente en Excursionistas y la grabación de un demo, la banda empezó a despegar. Progresivamente fueron deshaciéndose de los números teatrales, aspecto que terminarían de descartar tras su álbum debut, Gulp! (1985). A partir de allí los Redonditos quedarían conformados como una banda standard de rock. Los Redonditos obtuvieron gran aclamación tanto con Gulp! como con sus siguientes álbumes, Oktubre (1986), Un baión para el ojo idiota (1988) y ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado (1989), convirtiéndose en una de las principales bandas del under argentino, y en diciembre de 1989 finalmente llegó su consagración en el templo del rock argentino, el Estadio Obras Sanitarias, su primer recital masivo. A partir de allí se convertirían en un fenómeno masivo y a un nivel comparable con el de las pasiones futboleras, con recitales en estadios cada vez más grandes, y con seguidores que se movilizaban en masa para asistir a sus presentaciones en distintos puntos del país. No obstante, también fue aumentando la violencia en los recitales de los Redonditos, y fueron sucediéndose cada vez más incidentes, con heridos y muertes, que empezaron a poner en jaque a la banda. Hacia 1998 la banda decidió hacer un giro en su estilo, adoptando un sonido de rock electrónico que los acompañaría en sus últimos tiempos. La banda llegó a su clímax en abril de 2000 con el que sería su recital con mayor convocatoria en la historia, con 70.000 asistentes en su recital en el Estadio Monumental del Club Atlético River Plate. No obstante, el desgaste por la violencia crónica en sus recitales, sumado a diferencias artísticas entre los miembros, influyeron para que en noviembre de 2001 la banda anunciara su separación, poniéndole fin a veinticuatro años de una carrera que está entre las más destacadas en la historia del rock de Argentina.

Historia

Antecedentes

Skay Beilinson, guitarrista de los Redonditos, había estado anteriormente en la que sería el embrión de la banda, La Cofradía de la Flor Solar.

La Cofradía de la Flor Solar fue tanto una comunidad de artesanos hippies en La Plata que subsistían vendiendo sus artesanías, como un conjunto de rock psicodélico formado por los mismos artesanos. La Cofradía estuvo activa entre 1968 y 1971 y contaba entre sus filas a dos futuros miembros de los Redonditos: el guitarrista Skay Beilinson y el artista gráfico Rocambole Cohen. La banda llegó a tocar en el primer festival B.A. Rock, en 1970, convirtiéndose en el conjunto revelación del festival, y a lanzar un álbum en 1971. No obstante, el desgaste por la vida comunitaria hizo que, poco después de lanzado el álbum debut, la comunidad, y por consiguiente, la banda, se disolviera. Varios ex miembros continuarían ligados al rock, en conjuntos como Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, Miguel Abuelo & Nada, Punch y, por supuesto, los Redonditos.[5]

Inicios como un conjunto de rock teatral, shows esporádicos (1977-1982)

Los inicios de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota son nebulosos y difíciles de rastrear. Los comienzos oscuros de la banda en un circuito artístico muy marginal, la escasez de testimonios físicos que hayan sobrevivido en el tiempo, la falta de información precisa, y las declaraciones crípticas de sus integrantes, han dificultado la tarea de historiadores del rock de Argentina en poder establecer de forma comprobable cómo fueron los orígenes de los Redonditos de Ricota.

La misma fecha de origen de Los Redonditos es difícil de esclarecer. Una de las leyendas urbanas que sobrevuelan a Los Redonditos afirma que la banda se formó el 28 de diciembre de 1976. El dato nunca fue completamente confirmado ni tampoco desmentido. Esta leyenda urbana dice que el 28 de diciembre de 1982 la banda debió cancelar un recital que iba a hacer en el Teatro Bambalinas, por un accidente de ruta que cortó el acceso a la capital, y para informar de la cancelación a los que habían comprado la entrada pusieron en la puerta del teatro un cartel que decía "Show suspendido: Patricio Rey está festejando su cumpleaños, feliz día de los inocentes". Cuando le preguntaron a La Negra Poli acerca de aquel supuesto hecho, respondió de forma críptica y enigmática: "el anuncio del show no fue una broma del día de los inocentes, como mucha gente cree, sino que en realidad fue una broma que le hicieron a Patricio Rey".[6]​ Como sea, teniendo en cuenta que los shows más antiguos de Los Redonditos se remontan al año 1977, varios fans concluyeron que la banda se debía haber formado el 28 de diciembre del año anterior.

Lo que se sabe con absoluta seguridad es que la banda se formó en La Plata, Argentina, por iniciativa de los que serían los pilares fundamentales de la banda: Indio Solari (voz), Skay Beilinson (guitarra), La Negra Poli (representante) y Rocambole Cohen (director artístico), y que para 1977 ya hay recitales suyos completamente comprobables.

En sus primeros años los Redonditos exhibieron un estilo de rock teatral, pues en sus presentaciones se incursionaba por otros tipos de espectáculo además de lo que es estrictamente un recital de una banda de rock. De este modo, en sus presentaciones los acompañaba toda una troupe circense: monologuistas, magos, payasos, acróbatas y bailarinas desnudistas hacían sus números entre tema y tema de la banda. La banda tampoco tenía integrantes fijos, eran alrededor de 15 músicos arriba del escenario que se iban alternando entre los instrumentos.

Los Redondos en una de sus primeras presentaciones, en enero de 1978 en el bar El Polaco, en Salta.

Además, al principio tampoco tuvieron nombre, una de las leyendas urbanas que rodean a los Redonditos afirma que el nombre recién llegó a través de presentaciones en el teatro Lozano de La Plata (lo cual situaría el comienzo del uso del nombre con fecha posterior a noviembre de 1977, cuando la banda empezó a tocar en este teatro), allí en una de las presentaciones empezaron a repartir buñuelos redonditos de ricota al público, la receta era supuestamente de una tal Patricia Rey, todo lo cual radicaría posteriormente en la designación del nombre del grupo.[7]

El 23 de agosto de 1977 realizan su primera presentación pública inobjetablemente comprobable, en el teatro República Francesa de La Plata. En el setlist ya había un tema que estaría en el álbum debut de la banda: "Ñam fri fruli fali fru".

En enero de 1978 realizaron su primera visita al interior del país, tocando 3 noches en el bar El Polaco de Salta.

En ese año también realizaron su primera presentación en Buenos Aires, con el reconocido guitarrista Conejo Jolivet, quien oficiaba de la primera guitarra, y el tecladista Roddy Castro quien además facilitó su lugar en las míticas salas de ensayo del subsuelo de la Avenida Corrientes casi 9 de Julio.

Posteriormente siguieron tocando en teatros underground hasta inicios de 1979, momento en que (tras una gira por la costa argentina) la banda decide hacer un impasse: resulta que Skay y Poly se mudaron a Mar del Plata y el Indio a Valeria del Mar.

A partir de aquí los shows se harían más esporádicos: por ejemplo, los Redonditos no volvieron a tocar hasta diciembre de 1979, cuando se presentaron en el Teatro Margarita Xirgu de capital. De modo que habría bastante inactividad en los Redonditos en los siguientes 3 años, recién volverían a tomar un ritmo habitual de presentaciones hacia inicios de 1982.

Primeras grabaciones, fin de los números teatrales, inicio del ascenso en popularidad (1982-1987)

La Guerra de Malvinas de 1982 le dio una inesperada resurrección a una escena de rock argentina que a principios de los años '80 estaba moribunda. Con la censura a la música en inglés y el apoyo a los artistas nacionales, se le dio nuevo vigor al ambiente, y se creó todo un circuito de bares, boliches, revistas y discográficas que favorecieron la expansión de más bandas argentinas de rock, ayudadas además por el fin de la dictadura en diciembre de 1983.

El año 1982 sería el punto de inflexión crucial en el destino que tendría históricamente la banda de los Redonditos. Ese año sería históricamente el de despegue de la banda, y se iniciaría su crecimiento infrenable en popularidad.

Aun así, los factores fueron fortuitos y, así como ocurrieron, podrían haber simplemente jamás ocurrido: resulta que para la tarde del 2 de enero de 1982 la revista de rock argentino Pan Caliente había organizado el Festival Pan Caliente en la cancha del Club Atlético Excursionistas, para recaudar fondos para salvar a la revista de un cierre. El director de la revista, Jorge Pistocchi, ya había sufrido el cierre de su anterior revista, El Expreso Imaginario, y decidió invitar a bandas y solistas amigos para el festival, entre ellos a Los Redonditos. Se vivió entonces una discusión en el seno de la banda: el Indio Solari era tradicionalmente reacio a presentarse en recitales junto a otras bandas y de día, pues su lema era tocar "solos y de noche". Sin embargo, la gente de Pan Caliente eran, al fin y al cabo, amigos de la casa. De modo tal que, tras una votación entre los miembros de la banda, primó la amistad con el staff editorial y, por única vez en su trayectoria, el Indio Solari aceptó presentarse en un festival junto a otras bandas y en horario diurno.[8]

Esta jugada, que tuvo mucho de fortuita, terminó siendo crucial y destrabando el crecimiento de la banda: al presentarse en el festival Los Redonditos se hicieron conocidos ante un público de 5.000 personas, muchas más que las pocas decenas que acostumbraban a juntar en los pequeños teatros hasta entonces. Como dato de color, habían traído toda su troupe circense y anárquica para acompañarlos arriba del escenario, el problema llegó cuando hicieron su número las bailarinas desnudistas: el público estaba confundido, nunca había visto una actuación de ese tipo en un festival masivo. Muchos reaccionaron positivamente ante la ocurrencia y, como si estuvieran en un cabaret, empezaron a arrojar monedas a las bailarinas. Pero la sociedad argentina de la época era aún bastante pacata e intolerante, por lo que otros empezaron a tirarles botellas (en aquella época era lamentablemente bastante común en los recitales argentinos de rock arrojar objetos si la banda no gustaba, tal como lo atestiguan bandas como Virus o Los Encargados). Ante el desmadre, llegó la policía, que le dio un ultimátum al organizador del festival diciéndole: "O se bajan ellos o subimos nosotros", y antes de que los uniformados subieran al escenario un miembro de la banda envolvió a las bailarinas con una manta y se las llevó del escenario. Sea como sea, Los Redonditos tuvieron muy buen recibimiento del público y de los críticos, convirtiéndose en la banda revelación del festival, y a partir de allí las presentaciones de la banda volvieron a tomar un ritmo constante, como había sido hasta 1979.[8]

En abril de ese mismo año finalmente logran grabar su primer demo profesional, en los estudios de la compañía discográfica internacional RCA. Este contaba en el lado A con grabaciones en estudio y en el lado B con registros del recital en el Festival Pan Caliente. "Nene, nena", "Un tal Brigitte Bardot", "Mariposa Pontiac", "Superlógico" y "Pura suerte" estuvieron entre las canciones registradas allí, algunas de ellas engrosarían posteriores álbumes de la banda. Aunque la RCA finalmente no se interesó por el demo y no fichó a la banda, el demo recibiría una buena acogida del público y tanto las canciones de estudio como los registros en vivo ganarían difusión en las emisoras FM porteñas.

A partir de aquel lanzamiento del demo se iniciaría un crecimiento progresivo y sin freno en la convocatoria de los shows, fomentado principalmente por el «boca a boca» de sus adeptos. Tal como lo atestigua un testimonio de la época, de la periodista de rock Gloria Guerrero:

Una es imparcial, trata de no tomar partido por nadie, pero a veces es imposible. El grupo que más me interesó en los últimos tiempos hace un recital y quiero que lo sepan. Y además porque es muy difícil que se enteren por otro medio, ya que estos delirantes tipejos no publicitan un cuerno nada de lo que hacen. Las noticias 'se corren' y los teatros se llenan.

Gloria Guerrero, revista Humor, diciembre de 1982.[7]

Contribuyó también a la suerte de aquel demo el timing perfecto en que fue lanzado: en abril de 1982, simultáneamente al lanzamiento del demo, también fue cuando Argentina inició la Guerra de Malvinas contra el Reino Unido. La dictadura militar estableció la censura de la música en inglés, pero esta medida como contrapartida le abrió las puertas a las bandas nacionales de rock, que ahora ya no eran más olvidadas, ignoradas, bloqueadas ni mucho menos perseguidas, sino que ahora sí eran pasadas en las radios. La medida resucitó un rock argentino que languidecía con la represión militar, y fomentó la aparición de nuevas propuestas musicales; se inició una escena efervescente y vibrante de rock en Argentina, con todo un nuevo circuito de bares, boliches, estadios, revistas, programas de radio, salas de ensayo, discográficas y medios de difusión. La escena se vería beneficiada por la disminución del poder militar tras la derrota en la guerra, el llamado a elecciones democráticas tras 7 años bajo dictadura, la llegada de la democracia en diciembre de 1983 y la llegada a Argentina de nuevos estilos modernos que renovaran el ambiente (que había quedado estancado desde la década anterior) como la new wave, el reggae, el post punk y el synthpop, que atraerían más público al rock. Todos estos factores beneficiaron de sobremanera a los Redonditos.

El escritor, periodista y monologuista Enrique Symns (izquierda) junto a la banda en 1984. Symns fue uno de los últimos componentes de la época de rock teatral que permanecieron junto al grupo. Tras el álbum début en 1985, Gulp!, los Redonditos se despojaron de los últimos vestigios teatrales y se convirtieron en una banda standard de rock.

Para ese entonces comienza una transición en el estilo de espectáculo que ofrecían los Redonditos. Del estilo de rock teatral de sus inicios, con payasos, acróbatas, recitadores y bailarinas desnudistas que acompañaban con sus números las canciones en sí de la banda, se fue pasando progresivamente a un estilo más minimalista y standard de recital de rock. Para 1984 quedaban como últimos sobrevivientes de la época de rock teatral el periodista Enrique Symns, recitando y monologando en la introducción del espectáculo de los Redonditos,[9]​ y Las Bay Biscuits, un grupo de música divertida formado íntegramente por mujeres: Fabiana Cantilo, Viviana Tellas, Diana Nylon, Claudia Puyó e Isabel de Sebastián, todas las cuales harían carreras posteriores importantes. El término "música divertida" es el usado para denominar un particular estilo de ese entonces, que fue verdaderamente el nexo entre el rock solemne, lento y artístico de los años '70 y el rock efervescente, rápido y descontracturado de los '80, y que tuvo como otros exponentes a Los Twist, Viuda e Hijas de Roque Enroll y Virus. La música divertida se trataba de una mezcla de rock teatral, twist de los '60 en clave parodia, pop, reggae y ska; con letras picarescas, humorísticas e irreverentes que criticaban burlonamente la política y la sociedad. Aunque para 1985 la música divertida había quedado desplazada por la obsolescencia en demasía del viejo sonido twist de los '60 y por el auge de sonidos más sofisticados como el dark de Soda Stereo, fue muy importante en la historia del rock argentino pues marcó el final del estilo progresivo y solemne, y el inicio de un estilo irreverente y moderno que definiría toda una década.

Como curiosidad, el 21 de septiembre de 1982 hicieron su único recital sin el Indio Solari como cantante, asumiendo en su reemplazo Luca Prodan, el líder de Sumo. Este recital fue en el Estadio GEBA por el Festival de la Primavera. Como ya se ha mencionado, Solari era reacio a presentarse de día y junto a otras bandas, pues su lema era el de tocar "solos y de noche". La banda realizó nuevamente una votación como la que hizo previamente a presentarse en el Festival Pan Caliente a principios de aquel año, y la gran mayoría optó por sumarse al festival, pero Solari votó en contra y esta vez no tuvo la paciencia como para presentarse a pesar de todo, anunciando su negativa tajante a presentarse allí. De modo que, sólo para este acontecimiento transitorio, la banda decidió llamar a Prodan, quien era amigo de la casa.

El 22 de abril de 1985 finalmente lanzaron su primer álbum de estudio, Gulp!, grabado en los estudios de MIA (Músicos Independientes Argentinos) y con el apadrinazgo de Lito Vitale, quien fue crucial para el registro del debut, actuando como operador y como músico invitado en teclados en el álbum. Las Bay Biscuits, por su parte, darían su último canto de cisne junto a la banda en este álbum, haciendo coros en temas como "Superlógico" y "Ñam fri fruli fali fru"; poco tiempo después dejarían de acompañar a la banda y ahí sí los Redonditos se convertirían en una banda standard de rock.

Gulp! tuvo una muy buena respuesta tanto de los críticos (que destacaron su sonido nebuloso y espectral) como del público, y comenzó a aumentar por medio del boca en boca la popularidad de Los Redonditos, con canciones como "La Bestia Pop", "Superlógico", "Ñam fri frufi fali fru" y "Unos pocos peligros sensatos" que sin prisa pero sin pausa comenzaron a difundirse. El dinero para esta producción independiente provino de un pozo común formado por un porcentaje de las ganancias de cada show. La producción artística del packaging y arte de tapa fue hecha íntegramente de forma artesanal, algo que particularmente les demandó mucho esfuerzo físico para confeccionar cada una de las tapas del disco. La distribución comercial corrió por cuenta de Carmen Castro, más conocida como La Negra Poli, quien desde sus inicios fue la representante del grupo. En cierta ocasión Poly justificó las medidas casi herméticas que tomaba la banda, como una forma de mantener la independencia y la protección artística, frente a la manipulación de los productores:

Si un productor quiere ocuparse de Patricio Rey en grabaciones, o en lo que sea, está invirtiendo una cantidad. Y para resarcirse de lo que invirtió deberá vender a Patricio Rey de alguna manera que no tiene absolutamente nada que ver con lo que Patricio Rey quiere hacer.

Oktubre, publicado el 4 de octubre de 1986, fue su segundo álbum de estudio, y el que eventualmente se convertiría en su álbum más emblemático. La crítica lo aclamó, por su sonido oscuro y denso que se percibe en las canciones de este álbum, como "Fuegos de octubre"[10]​ A su vez, este álbum es posiblemente el de mayor contenido ideológico explícito que haya hecho la banda, tanto su título como el arte gráfico que acompañaba al mismo hace una clara referencia a la Revolución de octubre de 1917 que tuvo lugar en Rusia.

La banda comenzaría a tocar en lugares hoy ya legendarios del rock, como Paladium, Parakultural y Cemento.

Consolidación como grupo importante y la consagración en el estadio Obras (1987 - 1990)

En el desaparecido boliche de rock Cemento tuvo lugar un recordado recital de los Redonditos en mayo de 1987, con la participación de Luca Prodan, líder de Sumo, como invitado. Sería una de las últimas apariciones públicas de Luca Prodan antes de su muerte.

A comienzos de 1987 el grupo experimenta varios cambios en sus integrantes, Walter Sidotti reemplaza a Avalos en la batería, también se aleja Tito D'Aviero, quedando la guitarra solamente a cargo de Skay Beilinson. En noviembre de ese año Willy Crook deja el grupo para unirse a Los Abuelos de la Nada y su lugar lo ocupa Sergio Dawi.[7]​ El hecho de contar con una sola guitarra origina un sonido mas crudo y potente, que se registraría en siguientes álbumes.

El 23 de mayo de 1987 la banda brindó un concierto en Cemento, durante la puesta en escena de "Criminal Mambo", Luca Prodan (cantante de Sumo), se subió al escenario y cantó pasajes de la canción. Después de unas breves partes en italiano cantadas por el Indio, Luca prosiguió con un inglés oscuro y gutural. En diciembre el líder de Sumo moriría. Años más tarde el Indio se refirió al encuentro:[12]

No había en esa época una cosa ordenada, como ahora. Era muy happening, en general, el asunto: Luca estaba ahí, vino al camerino, estuvimos charlando y pintó.

Indio Solari.[12]
La banda finalmente se consagró en el templo del rock, el Estadio Obras Sanitarias, en diciembre de 1989. Fue su primer show masivo.

En 1988 lanzan el tercer álbum de estudio, Un baión para el ojo idiota. Este álbum es considerado por el propio Indio Solari como el que refleja más fielmente el sonido del grupo. La totalidad de los temas de este álbum se convirtieron en grandes éxitos, algo inusual en el rock ya no argentino sino mundial, lo cual queda reflejado en la popularidad de temas como "Vencedores Vencidos", "Todo Preso es Político", "Noticias de ayer", "Todo un palo" y "Masacre en el puticlub" (que incluso sería el único videoclip de la banda). Además contiene una canción emblemática para la banda y su público, "Vamos las bandas" (un swing con marcado ritmo de saxofón, piano y batería, que celebra el clima de complicidad entre la banda y su público, y que devendría en uno de los nombres de los grupos de seguidores de Los Redondos).[7]

Del siguiente LP, ¡Bang! ¡Bang! ¡Estás liquidado! (1989), sobresalen canciones como "Esa estrella era mi lujo", "Nadie es perfecto", "Héroe del whisky", "Ropa sucia" y "Maldición, va a ser un día hermoso", un swing enérgico con un marcado riff de guitarra y fraseos de saxofón, que se refiere a la alocada vida de una banda que está de gira.

El 22 de julio de 1989 hicieron su primer show fuera de Argentina, en el Palacio Peñarol en Montevideo, Uruguay. Los Redonditos tendrían muy contadas actuaciones fuera de su país, todas siempre en Montevideo, lo cual influiría de alguna forma en la falta de popularidad que la banda tendría fuera de Argentina, sobre todo en comparación a otras bandas argentinas que sí lograron ser populares a lo largo y a lo ancho de Latinoamérica.

Finalmente el 2 de diciembre de 1989 llegó su consagración en el templo del rock, el Estadio Obras Sanitarias, paso obligado para cualquier banda argentina que aspire a ser grande. El asunto es que el estadio techado contaba con una capacidad para 4.700 personas, la cual fue rápidamente alcanzada, sorprendiendo a la propia banda. Por lo que agregaron una nueva fecha, para el 3, pero una vez más las entradas fueron vendidas en un santiamén. Ante la demanda exorbitante, la banda hizo una jugada arriesgada: anunciar un tercer show para el 29, pero esta vez no en el estadio techado, sino afuera, en las canchas de hockey de Obras, que al ser un espacio abierto permitía una capacidad de hasta 25.000 personas. La jugada podría haber salido mal y dejado en evidencia grandes claros en el campo ante la falta de convocatoria, vaya como ejemplo el fallido cálculo de convocatoria que tendría en 1995 Fito Páez para su show en la cancha de River, donde sólo 1 tercio de la cancha fue ocupado.[3]

Aunque para cierto sector de los fans le disgustó que tocaran en Obras, pues consideraron que presentarse en un estadio con tanta capacidad consistía en una traición a los principios del grupo, los cuales esencialmente eran opuestos a la comercialización y al merchandising,[7]​ lo cierto es que la popularidad de los Redonditos se expandió enormemente con su llegada al templo del rock argentino, y dejaría el terreno perfectamente preparado para el destino de la banda en la siguiente década, donde la masividad de los Redonditos aumentaría aun más.

Establecimiento como grupo masivo, caso Bulacio e inicio de la «identidad ricotera» (1990-1993)

En abril de 1991, en un recital de los Redondos, la represión de la Policía Federal Argentina provocó la muerte de un seguidor de la banda, Walter Bulacio, lo cual provocó consternación en el ambiente y juicios.

El año 1990 inició prácticamente igual que antes de consagrarse en el Estadio Obras Sanitarias a fines del año anterior, con presentaciones en discotecas y pequeños bares, aunque con mucha más multiplicidad. No obstante, pronto demostrarían su nuevo poder de convocatoria, presentándose a lo largo del año 9 veces en Obras (en agosto, octubre y diciembre, 3 por cada mes), siempre a cancha llena.

El 19 de abril de 1991 vuelven a presentarse en Obras Sanitarias, allí se produjo uno de los hechos de violencia más graves que involucraron a la banda, cuando, tras algunos incidentes ocasionados por fanáticos, la Policía detiene a unas cuarenta personas por averiguación de antecedentes entre las que se encuentra Walter Bulacio, el mismo es abandonado por la policía doce horas después del arresto en una ambulancia del Cipec. Tras pasar horas de detención en condiciones de dudosa legalidad y cinco días en coma, muere en medio de declaraciones contradictorias. La carátula pasa de «muerte por lesiones graves» a «muerte dudosa», pero los culpables no aparecen pese a varias marchas de repudio organizadas por fanáticos (sin la presencia oficial del grupo). Desde ese entonces, un nuevo cántico es incorporado por el público: «Yo sabía, yo sabía, a Bulacio lo mató la Policía».[13]

Los Redonditos pasan a volverse un fenómeno masivo, con recitales en estadios donde los seguidores encienden bengalas y desarrollan un clima futbolero.

Para fines de ese año Patricio Rey se vuelve a presentar en Obras con su nueva placa La mosca y la sopa (1991). En el disco, firmada por Patricio Rey (y escrita por el Indio) aparece una fábula alusiva al incidente. Para esta ocasión Lito Vitale es invitado nuevamente en el piano en la canción "Blues de la artillería". El álbum marcó un éxito masivo estando varios meses en los primeros puestos de las radios argentinas.

Tal repercusión se hizo materia por canciones como "Mi perro Dinamita" (un rock and roll con base boogie-woogie), "Tarea fina" (un rock romántico), "Un poco de amor francés" (un rock seductor de pulso suave, sobre la base de un riff en la guitarra y un instrumental final basado en el saxofón, que contiene una de las pocas letras de los Redondos que se refieren a un acto sexual), "Queso ruso" (el cual representa una crítica a la participación de Estados Unidos en la Guerra del Golfo)[14]​ y "Fusilados por la Cruz Roja" (una crítica abierta a los abusos por parte del estado y la policía a los ciudadanos, probablemente haciendo referencia al mencionado caso del asesinato de Walter Bulacio a manos de la Policía Federal Argentina).

Es en esta época que se inicia la supuesta rivalidad entre los Redonditos y Soda Stereo por ver cuál es la banda argentina más grande de la historia, rivalidad basada en motivos estilísticos, musicales, de competencia en convocatoria y otros que exceden lo musical como las condiciones socioeconómicas de sus seguidores. La prensa también alimentó la rivalidad, en aras de crear una especie de Boca-River del rock de Argentina para vender ejemplares. No obstante, los músicos tanto de los Redonditos como de Soda Stereo han aclarado en más de una oportunidad que no sienten animosidad contra la otra parte y que se tienen un cordial respeto.

En 1992 lanzan el que sería su único álbum en vivo oficial, En directo, con registros de los shows en el Teatro de Verano de Uruguay el 8 de diciembre de 1989 y en el Estadio Obras Sanitarias el 29 de diciembre de 1991.

Los shows supermasivos en estadios de fútbol, la escalada de violencia en los shows (1993-1998)

En el Estadio Tomás Adolfo Ducó del Club Atlético Huracán tuvo lugar en diciembre de 1994 uno de los recitales más emblemáticos de los Redonditos. Sin embargo, el show se vio empañado por incidentes violentos.

En 1993 retornaron con la presentación del álbum doble Lobo suelto-Cordero atado, presentando un rock más dinámico con ciertas innovaciones que mejoraban la calidad del sonido del álbum. De esta producción se destacan: "Yo caníbal", "Caña seca y un membrillo", "La hija del fletero" y "Un ángel para tu soledad". Además, se incluyen en el registro canciones experimentales como "Invocación", "Capricho magyar" y "Soga de Caín".[7]

El album contó con la participación del guitarrista Gabriel "Conejo" Jolivet, guitarrista que tocó en la banda en 1978, y del coro femenino de blues y soul Las Blacanblus. Con el aporte de dichos invitados presentan el registro los días 19 y 20 de noviembre de 1993 en el Estadio Tomás Adolfo Ducó de Huracán, en el que fue su primer recital en el campo principal de un estadio grande de fútbol. La idea era presentar, el día 19, la primera parte del álbum doble (Lobo Suelto), y el 20 hacer lo propio con la segunda (Cordero Atado). Entre los dos días convocaron a más de 70.000 personas, marcando un nuevo hito en asistencia.[15]

En 1994 vuelven en mayo al estadio de Huracán, luego en agosto tocan 3 veces en Go! Disco de Mar del Plata (uno de los lugares centrales del rock en la ciudad costera, donde también tocarían, el mes siguiente, los Ramones), y cierran el año con 2 recitales en diciembre nuevamente en Huracán superando su récord personal al juntar 80.000 personas en ambos recitales (el último, el 17 de ese mes, quedó registrado en material fílmico que quedó guardado por la banda, y que fue revelado al público recién en 2012).

No obstante, la violencia volvió a estar presente en aquella oportunidad, con incidentes en el recital en Huracán. Aquel hecho probablemente explique por qué a partir de aquí los Redonditos (y, más tarde, el Indio Solari en su carrera solista) se decantaran preferentemente por hacer recitales en el interior del país. De este modo, se anunció una presentación en la ciudad santafesina de San Carlos, en agosto de 1995. Para la fecha del show, la capacidad hotelera había sido totalmente saturada y hordas de fanáticos se instalaban en carpas en las afueras de la ciudad. Realizaron dos shows en una discoteca con capacidad para 3.000 personas que fue totalmente colmada.[16]

La cancelación de uno de sus recitales en 1997 por el temor a incidentes violentos obligó a los Redonditos, tradicionalmente esquivos a las apariciones en grandes medios de prensa, a aparecer en televisión por única vez en su historia, para informar sobre la reprogramación del recital hacia Tandil.

En noviembre de 1995 se realizó la ceremonia de los Premios Konex a las personalidades más destacadas de la música argentina. Allí la banda ganó el Diplóma al Mérito, en reconocimiento a su trayectoria en la última década, idéntico galardón ganó en aquella ceremonia el Indio Solari en la categoría de cantante de rock masculino.

En 1996 salió a la venta uno de sus álbumes más oscuros y turbios, y a la vez uno de los más populares, Luzbelito, el cual contaba con temáticas satánicas y una atmósfera opresiva y asfixiante, que se palpaba en canciones como "Juguetes perdidos" (que con su clima épico, sofocante y hasta futbolero, se convertiría en todo un himno del rock argentino), "Me matan, Limón!", "Mariposa Pontiac" y "Blues de la libertad", estas dos últimas compuestas durante la primera época del grupo (existen grabaciones como la del teatro Margarita Xirgu de diciembre de 1979 donde ambos temas figuran en el setlist). Una de las características de este álbum fue su presentación en una caja de cartón, con sonidos de alta calidad y fidelidad y con grandes obras de arte a cargo de Rocambole.

Sus seguidores, que se solían identificar como "las bandas" (en referencia a uno de los grandes éxitos de los Redonditos, "Vamos las bandas", del álbum Un baión para el ojo idiota de 1988) reclamaban la presencia del grupo sobre algún escenario. Por lo tanto, en junio de ese año se fija la cita en discoteca Go! de Mar del Plata, nuevamente.[18]

Probablemente sea en esta época donde comenzó el fin de los Redonditos: el 23 de mayo de 1997 la banda estaba realizando un recital en Villa María (provincia de Córdoba), y durante el ingreso se produjeron serios desmanes a raíz de las 12.000 personas que asistieron. Ya harto de este tipo de situaciones, Solari comentó antes de comenzar el show, en un modo bastante alejado de sus típicas declaraciones crípticas y enigmáticas, y con un tono cortante y drástico: "estos quilombos no hacen otra cosa que acelerar el fin de la banda".

La polémica creciente por la violencia en sus recitales volvió a golpearlos en agosto de 1997, cuando Helios Eseverri, quien era el intendente de Olavarría, decretó la prohibición a los Redonditos de tocar en dicha ciudad, por miedo a que allí también se repitieran los incidentes violentos. Esta medida provocó la cancelación de los recitales programados para el 16 y 17 de agosto de 1997. La banda empezó a temer que sus seguidores, con malestar y bronca por la cancelación de shows por los que pagaron entradas, tomaran la ciudad y produjeran incidentes violentos. De modo tal que, ante el desencadenamiento de estos acontecimientos extraordinarios, decidieron tomar una medida extraordinaria: Los Redondos, tradicionalmente reacios a aparecer en los grandes medios de comunicación, brindaron una conferencia de prensa televisada en directo por única vez en su vida, donde informaron a su público acerca de lo sucedido, explicaron las razones de la cancelación, y anunciaron la nueva fecha y lugar de los recitales. Finalmente el show se realizó el 4 de octubre de ese año en Tandil, sin incidentes y con 21.000 asistentes, que soportaron una intensa lluvia durante todo el concierto.

El cierre de año fue el 13 de diciembre de 1997, esta vez llegaría el turno del Estadio Brigadier General Estanislao López, de Colón de Santa Fe. Pese a las malas condiciones climáticas, más de 20.000 seguidores se presentaron en el show.[16]

Experimentación electrónica, recrudecimiento de la violencia, últimos años (1998-2001)

El recital con mayor asistencia en la historia de la banda fue en abril de 2000 en el Estadio Monumental del Club Atlético River Plate, con 70.000 asistentes, marcando el mayor pico de la popularidad de los Redonditos. No obstante, la violencia volvió a estar presente.

En el año 1998 se incorporan como miembros estables de la banda el Conejo Jolivet en guitarra y Hernan Aramberri en batería, este último había trabajado junto a la banda progresivamente a partir de Lobo suelto y Cordero atado, de 1993, en programación de samplers.[19]

Al mismo tiempo graban junto Rodolfo Luis González (un ex-asistente de la banda que fue bautizado con el seudónimo " El Soldado"),[20]​ un álbum llamado Tren de Fugitivos en el que participan Skay, Semilla, Sidotti, Dawi, Indio y Conejo, que tuvo aclamación dentro del circuito under. Este álbum terminó lanzando a la fama a González, quien tuvo en "El ángel de los perdedores" a su hit más reconocido, permitiéndole años más tarde encarar su propio proyecto independiente.

Ese mismo año salió a la venta Último bondi a Finisterre, un álbum que representa un giro musical en la carrera de los Redonditos, pasando a un estilo de rock electrónico gracias a la incorporación de sonidos digitales y samplers. En declaraciones de Solari:

Nos dimos el gusto de hacer un producto no estándar. Este trabajo del sonido, que parece una novedad, en nuestros demos está hace mucho. Yo ya componía a partir de la computadora y el sampler y después reemplazaba la programación por la banda, pero quedaban muchas texturas por el camino. Ahora decidimos dejar las cosas sin que el pulso rockero de Los Redondos se apoderara de todo el asunto. Y, en realidad, el acto fundacional tiene que ver con Luzbola, que es nuestro estudio propio. La tecnología te permite plagiar, secuestrar sonidos y eso es rico porque amplía el campo posible de la música. Para nosotros, a esta edad sería un castigo tener que estar todos los sábados «chan-chan-chan». Eso ya es trabajar de uno mismo, hacer de clásico.

Indio Solari.[21]
El Indio Solari en el recital realizado en Montevideo en abril de 2001. Sería el penúltimo de la banda antes de su separación en noviembre de ese año.

Este material fue presentado las noches del 18 y 19 de diciembre en el estadio de Racing Club de Avellaneda, con 60.000 espectadores en cada noche. El show del día 19 fue otro de los más emblemáticos en la carrera de la banda, y también quedó registrado en un material fílmico que la banda guardó durante años, hasta que se reveló al público en 2010.

Sin embargo, la violencia en los recitales recrudecería. En junio de 1999 tuvo lugar uno de los hechos más graves de violencia que involucraron a la banda; Los Redondos tocaban en el Patinódromo de Mar del Plata, pero el recital terminó en una batalla campal entre la policía y los seguidores, varios heridos, al menos 100 detenidos, comercios saqueados y autos incendiados. Los incidentes fueron los más graves que habían tenido los Redondos hasta ese momento, y repercutirían profundamente en el futuro de la banda.

En abril de 2000 realizaron dos recitales en el estadio de River Plate, la asistencia al evento fue de más de 70.000 espectadores cada noche, convirtiéndose en uno de los shows pagos más exitosos de Argentina, y marcando el clímax en la popularidad de Los Redondos.[23]​ Este hecho en suma con los anteriores incidentes provocaron que la banda entrara en su recta final.

A finales de ese año se puso a la venta Momo Sampler, un álbum completamente «artesanal», según el propio Solari, ya que la misma banda no se contrató a ningún artista ni empresa para estos trabajos, y se encargó de todo el diseño exterior del disco.[cita requerida] Esta, que sería su última producción discográfica, fue mezclada en parte en Nueva York y ahonda más en la experimentación con samplers, del cual toma parte del nombre. De esta forma, el álbum siguió la línea que había comenzado a trazar Último Bondi a Finisterre, con sonidos más elaborados, una mayor participación de computadoras y aparatos digitales. En este disco solamente grabaron Solari, Aramberri y Beilinson, ya que se utilizaron los sonidos sampleados de Sidotti, Dawi y Bucciarelli.

Para la presentación del último trabajo, el grupo cruza la frontera con la República Oriental del Uruguay y lo presenta en el Estadio Centenario de Montevideo, los días 22 y 23 de abril de 2001. En cada recital asistieron alrededor de 65.000 personas y en un ambiente de total normalidad.

El último concierto de la banda se llevó a cabo en el Estadio Chateau Carreras, en Córdoba, el 4 de agosto de 2001 y contó con la presencia de cerca de 40.000 espectadores. Al show le siguieron varios meses de silencio, donde Skay Beilinson y la Negra Poli anunciaron que «al menos por un tiempo, Patricio Rey permanecería en silencio».

El 2 de noviembre de 2001, tras prolongadas especulaciones sobre el futuro de la banda, se oficializó su separación. Nunca se aclararon del todo y de forma clara y fácilmente entendible las razones por las que los Redonditos se separaron, lo único de lo que se dispone es de una serie de cartas y declaraciones bastante crípticas, típico del estilo de los Redonditos. Se cerraba así, tras venticuatro años de carrera, la historia de una de las bandas más grandes de la historia de la música argentina.