Patio cordobés

Al fondo, las luces de un patio cordobés visto desde la puerta que da a la calle.

La ciudad andaluza de Córdoba es famosa por sus patios y desde los años treinta los celebra con un concurso y visita turística que hacen que esta fama crezca en el exterior. En el interior no cabe pensar en una casa que no tenga un patio; lo demás son pisos o chalets. La colección de patios, desde el patio de la Mezquita-Catedral hasta patios minúsculos, es tan amplia que dificulta su catalogación. Los límites los marcan las designaciones de corral, "patinete" o patio de luces, huerto, parque o jardín.[1]

Tratando de establecer una tipología, existen patios de planta más o menos cuadrada con arquerías en dos plantas y en los cuatro lados; con arquerías en tres, dos y uno de sus lados. Combinemos esta variedad con plantas altas con galerías de arquería, murales con balcones, adinteladas con madera y barandillas, de balaustres o petos tabicados, con galerías altas de cierres de madera o sin galerías altas. En las galerías bajas los hay sin arcos, con puertas y ventanas, con pilares en lugar de columnas, con pies derechos de hierro, fundición, madera o sin soportes, estando empotradas en los muros limítrofes las vigas que cargan las galerías. Hay patios que no tienen galerías y son simplemente limitados por muros en dos o una planta. Los hay alargados, irregulares, encadenados y con cada cara de una clase.

Patio cordobés.

Por otro lado sus suelos son terrizos, empedrados, enlosados de hidráulica, de ladrillo o de mármol. Los hay con arriates y sin ellos, con fuente o pozo, o rara vez sin ninguna de las dos cosas; con árboles o con macetas, y algunos sin plantas, que son rarísimos y que no debían ser considerados.

Hay patios desde el siglo X al XX. La mayoría son particulares o privados; otros colectivos, corrales o casas de vecinos; otros son patios de edificios públicos, palaciegos o conventuales, compases, patios de recibo y hasta plazoletas que parecen patios; hay recintos que siguen siendo patios aunque se llamen cines de verano.

Si tuviésemos que aventurar lo que define el patio cordobés frente a otros patios andaluces, marroquíes, castellanos, canarios, italianos, yugoslavos, hispanoamericanos, portugueses, egipcios, hindúes, chinos o japoneses, sería muy difícil, porque las diferencias con los primeros son pequeñas, y con los siguientes las marcaría el estilo arquitectónico si lo hubiera, la flora tal vez, pero nos podrían confundir algunos ejemplos.

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