Patio andaluz

Patio de una vivienda particular en Moguer (Huelva).

El patio andaluz puede considerarse un ejemplo más de espacio común en la arquitectura popular de toda la cuenca del Mediterráneo. En Andalucía,[2]

En estos patios se utilizan todo tipo de decoración, pero lo más significativo son las plantas que se colocan alrededor de este y por todas sus paredes, creando un entorno que evoque al jardín idílico. El inicio de la colocación de todo este número de plantas se debía a un carácter religioso, de hacer ofrendas a los dioses o de homenaje a los fallecidos. Cada persona elegía la planta que para él representaba la ofrenda y la colocaba en un lugar del patio. De esta manera se fue creando un enjambre de preciosas flores y plantas que adornaban el patio. También, estas, se colocaban para tapar los desperfectos que con el tiempo se iban produciendo en las paredes o zonas del patio, así se fueron cubriendo todos los huecos libres en las paredes. Para ellos el arte de paisaje era el arte de engañar al ojo, trasladar la naturaleza al interior de las casas y hacer que el habitante se evadiese de la vida en las ciudades envolviéndolos en un entorno de paz y tranquilidad.

Modelos históricos

El modelo romano

Las casas de la Hispania romana, siguiendo el modelo tradicional, se desarrollaron en torno a un gran patio interior, el «atrium», si bien en las haciendas agrícolas podían tener varios patios.[4]

El modelo musulmán

Como representación del Jardín del Paraíso, el patio andaluz tiene parte de su origen en Oriente, Persia o Arabia, donde es tradicional adornar las casas con plantas, flores aromáticas, fuentes, canales, pozos y charcas. El modelo musulmán se desarrolló en Al-Andalus a partir del siglo X, conservándose en muchos aspectos su esencia tradicional.[5]

Para el escritor Jose María Sánchez Galera:

Los patios andaluces son una asombrosa muestra de "arquitectura sostenible" basada en el impluvium y el peristylum romanos, y mejorados con el paso de los siglos, incluyendo el periodo hispano-musulmán.[6]

Ejemplo monumental de los distintos tipos de patio arquitectónico en el ámbito andaluz pueden encontrarse multiplicados en el barrio del Albaicín y el conjunto de la Alhambra, en Granada, los Reales Alcázares de Sevilla y el conjunto monumental de la ciudad de Córdoba.

En Buenos Aires, donado por la ciudad de Sevilla, se instaló un patio andaluz dentro del Rosedal, en el barrio de Palermo.

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