Pasión de Cristo

La oración del Huerto, de Andrea Mantegna (ca. 1450).
Prendimiento de Jesús en el retablo mayor de la Cartuja de Miraflores (Burgos, ca. 1500).
Juicio de Jesús en un fresco de la iglesia de San Juan Bautista (Yaroslavl, siglo XVII).
Representación del camino de Cristo al Calvario en la Via Dolorosa de Jerusalén, de la Puerta de los Leones a la Iglesia del Santo Sepulcro.
Via Crucis en esmalte en la iglesia de Notre-Dame-des-Champs ( Avranches).
Cristo crucificado, de Simon Vouet.

Pasión de Cristo o de Jesús es la denominación convencional utilizada para englobar los episodios evangélicos que narran los sucesos protagonizados por Jesucristo entre la última cena y su crucifixión y muerte (el ciclo narrativo puede detenerse ahí -comprendiendo aproximadamente una noche y el día siguiente- o continuarse con su entierro y resurrección, al tercer día -el cómputo cronológico ha sido históricamente objeto de debate-). También es el tema más utilizado en el arte cristiano.

La palabra castellana "pasión" proviene de la latina passĭo, -ōnis, siendo esta un calco de la griega πάθος (pathos).[1] Hace referencia a los sufrimientos de Cristo, entre los que se incluyen: la traición de uno de sus discípulos ( Judas Iscariote) y la negación de otro ( San Pedro), la oración del huerto (aceptación trágica de su destino mientras los apóstoles, dormidos, le dejaban solo en el Huerto de los Olivos -Getsemaní-), su prendimiento (tras ser señalado con el " beso de Judas" y renunciar a que sus discípulos le defendieran), su periplo judicial entre Anás, Caifás, Pilatos y Herodes (el juicio de Cristo, con sus interrogatorios y enigmáticas respuestas), en el transcurso del cual se producen diversos episodios de burlas y torturas a cargo de los sayones ( Cristo en la columna, coronación de espinas, los llamados " improperios"), la presentación a la multitud ( Ecce Homo), la alternativa presentada a elección popular (salvar a Cristo o a Barrabás), su condena a muerte con el "lavado de manos" de Pilatos, el Via Crucis (el camino, cargado con la cruz, atravesando Jerusalén -por la actualmente llamada Via Dolorosa- hasta el monte Calvario -Gólgota-, con varias caídas -debe ser ayudado por Simón de Cirene- y encuentros -con Verónica, que le seca el rostro, con su madre, con las mujeres de Jerusalén-), el expolio (ser despojado de sus ropas), y la crucifixión entre dos ladrones ( Dimas y Gestas).

La fuente principal de estos episodios son los evangelios canónicos ( Evangelio de Mateo, Evangelio de Marcos, Evangelio de Lucas y Evangelio de Juan). La Pasión es un punto central del cristianismo, al interpretarse hermenéuticamente como el cumplimiento en Cristo de las profecías del Antiguo Testamento vinculadas al Mesías, y el establecimiento de una segunda alianza entre Dios Padre y los hombres mediante el sacrificio de Dios Hijo (la segunda persona de la Santísima Trinidad) que de ese modo redime o salva a la humanidad del pecado.

Liturgia y devociones

La liturgia de la Semana Santa conmemora todo el ciclo de la Pasión. El símbolo cristiano más extendido, la cruz, representa precisamente la muerte de Jesús (o, según su interpretación en la Teología cristiana, su triunfo sobre la muerte). Hay numerosas devociones vinculadas a la Pasión, entre las que destacan:

  • el Via Crucis (que contempla en catorce "estaciones" diferentes escenas de la Pasión, deteniéndose frente a una imagen o una cruz y rezando);
  • los "misterios dolorosos" del rosario;
  • la meditación de las Siete Palabras;
  • las representaciones dramatizadas de la Pasión, y las procesiones religiosas.[4]
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