Paseo de la Castellana

Paseo de la Castellana
MadridEspaña
Paseo de la Castellana (Madrid) 38.jpg
Vista hacia el norte del paseo de la Castellana, con la Puerta de Europa al fondo.
Paseo de la Castellana (callejero de Madrid).svg
Situación del paseo de la Castellana en el mapa distrital del municipio de Madrid.
Datos de la ruta
Nombre coloquial La Castellana
Inauguración 1834
Numeración 1–2 al 259–300
Longitud 6,3 kilómetros
Otros datos
Distrito(s)
Barrio(s)
Orientación
 • Sur Plaza de Colón
 • Norte M-30
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El paseo de la Castellana (denominado en el siglo xix Paseo Nuevo de las Delicias de la Princesa) es una de las avenidas de Madrid ( España) que recorre la ciudad desde la plaza de Colón, en el centro, hasta el Nudo Norte. Entró en servicio a comienzos del xx. En la primera década del siglo xxi se compone de seis carriles centrales (Vía principal) y cuatro laterales (Vía de servicio). Su trazado inicial correspondía al del antiguo cauce fluvial del arroyo de la Fuente Castellana (fuente que manaba algo más al norte de la actual plaza del Doctor Marañón), y se prolongaba más allá de dicho manantial, hasta los llamados Nuevos Ministerios, donde se encontraba el antiguo hipódromo de Madrid. Desde allí se hizo una prolongación, proyectada en tiempos de la Primera República, hasta alcanzar casi los límites del antiguo pueblo de Fuencarral (hoy barrio de Madrid).

Junto con el paseo del Prado y el paseo de Recoletos, la Castellana forma un eje viario fundamental que atraviesa Madrid de norte a sur. Está prevista su prolongación hacia el norte por Fuencarral, dentro de un proyecto urbanístico conocido como « Operación Chamartín».

Historia

Mapa de Madrid según el Plan Castro.

El paseo de la Castellana tiene su origen en la vía que, en dirección sur-norte, flanqueaba la ciudad de Madrid durante los siglos XVII y XVIII: los paseos del Prado y Recoletos. La prolongación hacia el norte de este eje Prado-Recoletos se planteó ya durante la regencia de María Cristina de Borbón, viuda del rey Fernando VII, y madre de la que posteriormente accedió al trono con el nombre de Isabel II.[2]​ y fue terminado de acondicionar en 1834.

Los primeros planos de reforma del paseo datan de 1846, pero fue el proyecto del Ensanche diseñado por Carlos María de Castro, el llamado Plan Castro (1857), el que convirtió el conjunto Prado-Recoletos-Castellana, en la principal vía que atravesaba la ciudad de sur a norte. Al oeste quedaba el viejo núcleo de la villa en tanto que al este se disponía el ensanche de la ciudad.

Obelisco de la Fuente Castellana. Situado inicialmente en el lugar en el que había estado el pilón que recogía las aguas del arroyo de la Fuente Castellana, fuente monumental que, inaugurada a la altura de lo que luego sería la plaza de Emilio Castelar, fue trasladado a la plaza de Manuel Becerra y, en 1970 al parque de la Arganzuela.

En 1911, el paseo, junto con los del Prado y Recoletos, recibió el nombre de avenida de la Libertad,[2]​ En 1916 el Gobierno encargó un proyecto de Ensanche al ingeniero Juan Merlo, quien realizó un plano de los nuevos límites de Madrid. Para 1916, Núñez Granés hizo un primer proyecto para prolongar esta vía. Aunque en un principio, se pensó que el trazado debía seguir el curso del cauce del arroyo del Bajo Abroñigal, Núñez Granés propuso que la prolongación de la Castellana fuera en línea recta, cruzada por cuatro plazas, siendo la primera de ellas la de Alfonso XIII.

La nobleza que se había instalado históricamente en el centro de la ciudad, durante el siglo xix y los primeros años del siglo xx, se fue instalando en las zonas periféricas de la ciudad. Razón esta por la que se construyeron un buen número de palacios en la Castellana. La mayor parte de los mismos fueron derribados hasta los años setenta del siglo xx. En 1909 se instaló la Iglesia Evangélica de habla alemana junto a la plaza de Colón.

En 1926, la Junta Técnica de Extensión aprobó un nuevo proyecto, basado en el de Núñez Granés. A lo largo de la nueva vía –que mediría 5.005 metros– se proyectaron seis plazas. En 1929, el Ayuntamiento convocó un concurso internacional de Ordenación de Madrid, que incluía la prolongación de la Castellana.

Durante la Guerra Civil Española, el paseo de la Castellana, junto con los paseos del Prado y Recoletos, recibió el nombre de avenida de la Unión Proletaria.[4]

En la década de 1990 se planteó la construcción de las torres KIO, eligiéndose el proyecto del arquitecto estadounidense John Burgee. Propuso construir dos torres de cristal y granito de veintisiete pisos cada una y otros dos edificios posteriores de diez plantas. Las torres presentaron una gran novedad: tenían una inclinación de un 15% sobre el Paseo de la Castellana para dar la sensación de una puerta.

Las Cuatro Torres de Madrid cierran esta gran avenida por el norte desde finales de la década de 2000.