Pascual Harriague

Pascual Harriague ( Hasparren, Bajos Pirineos, Francia 1819 - Bayona, 1894) principal impulsor de la vitivinicultura en Uruguay e introductor de la cepa Tannat, hoy considerada la más importante de Uruguay.[1]

Don Pascual Harriague funda en 1860 el Saladero de la Caballada, establecimiento éste que desde aquel entonces hasta nuestros días, lo circunda una aureola de alto prestigio, debido a los interesantes matices que le supo dar Don Pascual.

Datos Biográficos

Nació en Hasparren –Bajos Pirineos- en 1819 y llegó a nuestro país en 1838, con apenas 19 años. Trabajó algún tiempo en un saladero del cerro de Montevideo y después se trasladó a San José donde comenzó a trabajar en una pulpería. Llegó a Salto en el año 1840, llamado por Don Juan Claveríe, propietario del Saladero Quemado del Ceibal.

Al establecerse en esta ciudad, anexa al saladero, la primera curtiembre, establecimiento que unos años más tarde es transformado en una grasería y fábrica de jabón y velas, hasta el año 1860 en que funda “La Caballada”.

En 1860 también inicia, en una chacra que tenía en San Antonio Chico, ensayos de cultivos de uva criolla, que no logran éxitos. Abandona estos tanteos hasta el año 1874 en que prueba plantar cepas francesas, que un cultivador prueba había aclimatado en Concordia, buscando la producción del vino de Burdeos. Esta experiencia alcanza buenos resultados y entonces realiza un plantío de 35 hectáreas de viña en terrenos de su saladero. A los dos años se recogieron sus primeros frutos y con ellos se inicia en Uruguay la industria vitivinícola por primera vez. Desde 1880 a 1883 la Granja Harriague en progreso almacenaba en sus tres bodegas más de 300 bordelesas, aumentando estas a 1000 en 1887.

Se elaboró en ellas los más variados tipos de vinos: tintos, claretes, blancos, secos, Bursac dulce y Coñac de una alta destilación y estacionamiento, que fueron famosos a nivel mundial y abrieron mercados de Francia en las ciudades de París, Marsella y Bayona.

El señor Pascual Harriague es premiado por sus realizaciones con una medalla especial en la que se alude a “su personal constancia y patriotismo en la resolución del cultivo vitivinícola en la República”.

Su ejemplo se propagó y en un breve lapso Salto contaba con más de 90 Granjas entre grandes y pequeñas y las cepas de Harriague marcharon al Sur del país a formar los viñedos de Montevideo, Canelones, etc. La filoxera y la langosta arrasó con todo este noble y estupendo esfuerzo, llevando a la ruina a muchos trabajadores.

También manifestó impulsos por otras industrias. En tierras de viñedos se plantó por primera vez, también entre nosotros, el olivo y la morera, en gran escala, para el cultivo del gusano de seda, que también a él se le debe su introducción y cría entre nosotros.

La frutilla salteña tan codiciada en los mercados de ambas márgenes del Plata, a Harriague también debe su fama, él fue quien hizo sus primeros cultivos, trayendo para ello semillas y a un experto cultivador de Francia, a Monsieur Playé, el que enseñó en nuestro medio la forma eficaz de su cultivo. Fallece en la ciudad de Bayona, capital del Departamento de los Bajos Pirineos, el 14 de abril de 1894 a los 75 años. Sus hijas, que residían en Buenos Aires, Pascalina, Octavia y Teresa trajeron, cumpliendo con la voluntad paterna, silenciosamente sus cenizas, que se ubicaron en el Panteón familiar. Al llegar éstas, no hubo honores oficiales, el pueblo ignoró tal acontecimiento y en silencio fueron depositadas en nuestra necrópolis.

Al retirarse en una lancha de nuestro Puerto que marcha aguas abajo; a las viajeras las acompañan algunos familiares y amigos, y al pasar frente al Saladero el Sr. Francisco Errandonea, viejo empleado del Saladero (quién está enterado del secreto de las piadosas viajeras) hace sonar tres pitadas desde la sala de máquinas del Saladero y nadie se explica el suceso en el que revive la grandeza y la recia contextura de Don Pascual.[2]


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