Partidos tradicionales de Uruguay

Algunas de las divisas partidarias que se utilizaron en Uruguay. La imagen corresponde al acervo depositado en el Museo del Indio Washington Escobar, sito en la ciudad de Tacuarembó, capital del departamento homónimo.

La denominación partidos tradicionales, partidos históricos, o partidos fundacionales, es usada para referirse en forma genérica a los partidos políticos fundados en el siglo XIX en Uruguay, el Partido Nacional (inicialmente llamado Partido Blanco[1] y aún hoy día también conocido bajo esta denominación) y el Partido Colorado.

De todas maneras y desde distintos sectores, en los últimos años también se ha argumentado que, debido a su trayectoria, el Frente Amplio también ha pasado a ser un partido tradicional más (aunque no sea un partido fundacional de las primeras épocas de construcción del país).[3]

Surgimiento

Los dos partidos existen prácticamente desde el nacimiento de la república. Sus orígenes deben ser trazados en las simpatías existentes en la época de las luchas por la independencia de España y de Brasil. Empero, su "acta de nacimiento" es la Batalla de Carpintería ocurrida el 19 de septiembre de 1836. En dicha batalla las fuerzas gubernamentales, al mando de Juan Antonio Lavalleja, se enfrentaron a fuerzas revolucionarias, al mando del ex presidente Fructuoso Rivera, aliado con los unitarios argentinos exiliados en Uruguay al mando de Juan Lavalle.

En esta batalla, las tropas gubernamentales se distinguieron usando vinchas blancas, las cuales lucían la inscripción "Defensores de las Leyes". Las tropas de Rivera usaron como distintivo una vincha hecha con el forro de los ponchos, que era de color rojo. Anteriormente, los " liberales uruguayos" usaban divisas celestes, pero con el tiempo se desteñían, tornándose casi blancas, por lo que se cambió el color al rojo. Allí nacieron las "divisas" de los "blancos" y los "colorados".

Históricamente, los colorados representaron los intereses de los grupos populares urbanos de Montevideo y de los inmigrantes, con una apertura a lo europeo. Mientras que los blancos tenían su base en el medio rural (interior del Uruguay) y en los terratenientes.

Si bien actualmente el Partido Nacional se identifica con el pensamiento liberal, ello no siempre fue así. El conservadurismo liberal del Partido nacional surgió en el siglo XIX como reacción al estatismo y al intervencionismo promovido desde los gobiernos de Montevideo, pero particularmente en el siglo XX como reacción contra el proyecto reformista y benefactor del batllismo colorado. Inicialmente el liberalismo estaba asociado al Partido Colorado.

En sus orígenes, el Partido Colorado se vinculó al Partido Unitario argentino y a los brasileños separatistas creadores de la República Riograndense. El unitarismo derivaba del centralismo de tiempos de la independencia y del modelo de estado centralizado que ofrecía el Primer Imperio francés de Napoleón Bonaparte. Los unitarios fueron un grupo integrado en su mayoría por la élite, miembros de la clase alta, intelectuales y militares. Los colorados buscaban la preeminencia de Montevideo contra el interior del país, apoyado por el Partido Nacional. En el aspecto económico defendían el liberalismo, el libre comercio, la libre navegación de los ríos por parte de buques europeos, la modernización del sistema financiero mediante la creación de un banco emisor de papel moneda y la contratación de préstamos para la ejecución de obras. Por ello, a los primeros colorados se los conoce como los "liberales uruguayos".

Sin embargo, a comienzos del siglo XX, José Batlle y Ordóñez creó una nueva corriente dentro del partido. Durante muchos años al batllismo se le opuso el riverismo, corriente colorada contraria a la postura estatista del batllismo y que aspiraba a un partido más vinculado con el liberalismo clásico. El riverismo era partidario, además, de un Poder Ejecutivo unipersonal "que realmente gobernara" y opuesto al modelo de ejecutivo colegiado del batllismo. Su principal dirigente fue Pedro Manini Ríos, quien se expresaba a través del matutino La Mañana.[4]

La distribución geográfica de los partidos a fines del siglo XX respondía aún, en gran medida, a las simpatías y enemistades surgidas durante todo el siglo anterior: en Montevideo y el área metropolitana, predominaba el Partido Colorado, mientras que en buena parte del interior predominaba el Partido Nacional. La notoria excepción fue el departamento de Artigas, de fuerte cuño colorado hasta entrado el siglo XXI.

Other Languages